La 101º División Aerotransportada US

        "Las Águilas Aulladoras", como popularmente se conoce a la 101º División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos, es una de las unidades más famosas de la historia militar norteamericana. A pesar de su corta historia, ha participado en los conflictos más famosos en suelo extranjero en que se han visto obligados a intervenir los soldados estadounidenses, y siempre lo ha hecho con honor. Ya en sus primeras intervenciones, en la II Guerra Mundial, se hizo un hueco en la historia, y sobre ello versará el presente artículo.

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        NOTA: Las fotografías presentadas en el siguiente artículo se han hecho en colaboración entre la Unidad de Estrategia y Operaciones y la Asociación de Recreación Histórica "Los Violentos de la 35º", cuya colaboración se agradece desde nuestra institución.

        INTRODUCCIÓN

        Cuando el 7 de diciembre de 1941 el Imperio del Japón atacó las instalaciones de la Flota de los Estados Unidos en Pearl Harbour, este país entró en la Segunda Guerra Mundial. Al día siguiente, el 8 de diciembre, llegaban las declaraciones de guerra, y la intervención americana se veía abocada también al teatro europeo, aunque las operaciones norteamericanas ya se habían producido antes, mediante diversas acciones como el envío de convoyes a Gran Bretaña, o el conocido programa de Préstamo y Arriendo, que incluyó por ejemplo la entrega a la Royal Navy de 50 destructores, entre otros muchos recursos.

        La situación estratégica planteaba varias dificultades. Por un lado, los norteamericanos veían amenazadas sus propias costas, y perdían sus posesiones en el Pacífico, mientras que por otro, los británicos y en especial los soviéticos abogaban por abrir un segundo frente en Europa. Por fortuna, los dos teatros de operaciones requerían recursos diferentes, y así, se dio prioridad naval al Pacífico, y terrestre a Europa, planeándose la "Operación Torch", el desembarco aliado en el Norte de África.

        Sin embargo, habría que esperar a los desembarcos de Normandía para que las grandes masas de unidades aerotransportadas aliadas realizaran operaciones de envergadura, y entre ellas, por supuesto, participaría la 101º División Aerotransportada.

        LOS ORÍGENES DE LOS PARACAIDISTAS NORTEAMERICANOS

        La idea de crear fuerzas aerotransportadas viene de lejos en la mentalidad norteamericana. Ya desde que el globo de aire caliente de Montgolfier alzó el vuelo, el propio Benjamin Franklyn soñó con un proyecto de embarcar un contingente en varios globos, y de ese modo transportarlos a la retaguardia enemiga y de ese modo destruir las líneas de abastecimiento enemigas. Sin embargo, como tantos otros sueños, el proyecto nunca vio la luz.

        Sería durante la Gran Guerra el momento que elegiría el famoso Coronel Billy Mitchell para sugerir la idea de adiestrar a la 1º División de Infantería como fuerza aerotransportada, de modo que se utilizaran bombarderos que lanzaran a los hombres en paracaídas, armados con armas automáticas, y ocuparan Metz, de modo que las fuerzas germanas tuvieran que darse la vuelta para hacer frente a la nueva amenaza y de ese modo se pudieran lanzar una ofensiva general, atrapando al enemigo entre dos fuegos. El proyecto hablaba de una ofensiva en 1919, aunque, al acabar la guerra un año antes, la idea acabó de nuevo en el cajón de un escritorio, aunque no así el sueño de crear una fuerza aerotransportada.

        El 2 de enero de 1940, mientras que en Europa las fuerzas germanas demostrarían la utilidad de las fuerzas paracaidistas, se recibía la orden de estudiar la creación de esa fuerza paracaidista.

        El primer problema que surgió fue de carácter burocrático, ya que diversas ramas del Ejército quisieron hacerse cargo de la nueva tecnología. Así, el Cuerpo Aéreo del Ejército afirmaba que, dado que se usarían sus aviones, estos hombres deberían quedar bajo su mando, con el nombre de "Granaderos Aéreos", mientras que el Arma de Ingenieros defendía que, dado que sus principales funciones serían el sabotaje y los ataques a retaguardia, deberían pertenecer a esta rama. Finalmente, y tras muchas discusiones y debates, sería el Arma de Infantería la encargada de hacerse con el control del proyecto.

        Por aquél entonces, ni siquiera se soñaba en los Estados Unidos la creación de una División Aerotransportada. Por el contrario, los planes y proyectos se centraban en formar unidades de tamaño batallón, que se utilizarían para misiones específicas en acciones de retaguardia tras las líneas enemigas. El 1 de julio de 1940, en Fort Benning, se creaba la Sección de Pruebas de Paracaídas, con voluntarios del 29º Regimiento de Infantería. Comenzaba la andadura de las fuerzas aerotransportadas americanas.

        LA 101º DIVISIÓN AEROTRANSPORTADA

        Antes de su entrada en guerra, las unidades paracaidistas norteamericanas realizaron pequeñas acciones en la zona del Canal de Panamá, comenzando a combinarse elementos de artillería en el transporte junto con los batallones de infantería aerotransportada. Todo esto cambiaría con la entrada en la guerra de los Estados Unidos de América.

        El 30 de enero de 1942, vista la experiencia en Europa, se ordenó que las unidades paracaidistas aumentaran de tamaño, y los batallones pasaran a convertirse en regimientos, mientras que se creaban unidades de Estado Mayor acordes a las nuevas unidades. Así, el 21 de marzo se creaba el Mando Aéreo, y todas las fuerzas paracaidistas alcanzaban por fin una autonomía propia.

        Cuando los primeros planes de invasión de Europa comenzaron a plantearse, se decidió que sería necesario seguir el ejemplo británico, y agrupar a las unidades aerotransportadas en Divisiones, aunque sus especiales características harían que su tamaño fuera menor que sus homólogas de infantería. Así, mientras que una División de Infantería contaba con unos 15.000 hombres, la Aerotransportada rodaría los 8.400, un número totalmente inadecuado. Por fortuna para la 101º, sería su División hermana, la 82º Aerotransportada (All American) la que sufriría estas deficiencias en Sicilia, y para cuando se creó la 101º, el 15 de agosto de 1942, con parte de fuerzas de la 82º, aún pasaría mucho tiempo antes de desplegarse en el teatro de operaciones, y para entonces ya sería con la nueva estructura, sumando unos 13.000 efectivos.

        La primera estructura de la recién creada 101º División Aerotransportada se basaba en la doctrina de combinar un regimiento de paracadistas con dos de planeadores.

        La principal diferencia entre las unidades paracaidistas y la infantería en planeadores era evidente. Mientras que los componentes de las unidades paracaidistas cobraban un complemento de especialidad y se les autorizaba a portar el distintivo, los miembros de los regimientos de planeadores eran considerados infantería normal, sin especialidad aerotransportada, otro hecho que se diferenciaba por el uniforme, ya que, mientras que los paracaidistas usaban un uniforme especial, cuya principal característica eran las botas, las tropas en planeadores vestían el uniforme de infantería normal, con polainas y equipo "standard". Además, al contrario que en el Ejército Británico, los pilotos de planeadores norteamericanos no tenían la especialidad de combatientes, dedicándose a tareas secundarias (abastecimiento, enlace, estado mayor, etc) una vez realizado el aterrizaje.

         

        Por supuesto, la ventaja del uso de planeadores permitía transportar no sólo fuerzas de infantería, sino también vehículos, material y medios de artillería, incluyendo antiaéreos y contracarro, y la 101º no fue una excepción. Así, cuando se reestructuró la División para su intervención en Normandía, las unidades asignadas quedaron de la siguiente manera:

        -Mando de la División

        Fuerzas de Infantería

        -502º Regimiento de Infantería Paracaidista

        -506º Regimiento de Infantería Paracaidista

        -327º Regimiento de Infantería en Planeadores

        Artillería de la División

        -377º de Artillería Paracaidista

        -463º de Artillería Paracaidista

        -312º de Artillería en Planeadores

        -907º de Artillería en Planeadores

        -81º Grupo de Artillería Antiaérea

        Núcleo de Tropas Divisionarias

        -326º Batallón de Ingenieros

        -101º Compañía de Transmisiones

        -801º Compañía

        -426º Compañía de Intendencia

        -326º Compañía Sanitaria

        -101º Compañía de Mantenimiento

        Con referencia a los recursos logísticos, las unidades aerotransportadas contaban con unos 650 vehículos, ligeros en su mayor parte, y remolques (se llegaron a experimentar unidades de carros aerotransportadas con el M-22 Locust, pero el resultado no fue el esperado).

        Por su parte, la artillería utilizaba piezas de 75 mm, con un grupo de 105 mm (y en algunos casos hasta de 155 mm), mientras que las primeras unidades contracarro usaban las fracasadas piezas de 37 mm, que posteriormente fueron sustituidas por otras mayores de 57 mm.

        En lo que a la estructura de la infantería se refiere, tres secciones de fusileros y otra de ametralladoras formaban una Compañía, mientras que tres Compañías, junto con una de servicios, formaban el Batallón, y los tres Batallones se agrupaban en un Regimiento. Los Batallones Paracaidistas incluían Secciones de morteros de 81 mm, mientras que los de Planeadores incluían Sección Contracarro

        Finalmente, y antes de abandonar el apartado de la estructura y el equipo, no se puede olvidar el transporte. Existían dos medios principales utilizados por las unidades aerotransportadas norteamericanas, el Dakota C-47 para los paracaidistas, y el Planeador WACO CG-4A para el resto. Irónicamente, uno de los principales problemas de las fuerzas aliadas fue la cantidad de aeronaves de transporte necesarias para desplegar una División, y ello desembocó en que se mezclaran modelos británicos, como el Planeador "Horsa", con los norteamericanos, y que en algunas campañas, los paracaidistas tuvieran que ser desplegados en varias oleadas a lo largo de varios días, como en el caso de la Campaña de Arnhem.

        DESPLEGANDO UNIDADES AEROTRANSPORTADAS

        El despliegue de las unidades aerotransportadas requería un procedimiento largo y complicado, en especial por la gran cantidad de aviones que era necesario coordinar. Normalmente se utilizaba silencio de radio, por lo que la comunicación entre aeronaves en caso de urgencia se hacía mediante códigos de señales luminosas, balanceando las alas o por otros medios igualmente complejos, que no permitían un lenguaje fluido, por lo que las formaciones, una vez en vuelo, se limitaban a seguir al avión líder, esperando que no equivocara el rumbo. Los aviones despegaban en grupos más pequeños, desde diferentes puntos, hasta que enlazaban entre sí en un punto de reunión, y entonces marchaban juntos a la zona de lanzamiento.

       Previamente a cualquier desembarco aéreo, se llevaba a cabo por las unidades de reconocimiento un detallado mapa fotográfico de la zona de operaciones, que posteriormente era analizado por las unidades de inteligencia y de estado mayor, incluyendo los mandos de las propias unidades aerotransportadas.

       Ya iniciada la operación, los primeros en saltar eran pequeños grupos de comandos, que se equiparían con lámparas "Aldis", y que marcarían los puntos de salto para los llamados "señaladores", que eran los especialistas de la División encargados de asegurar y señalizar las áreas de lanzamiento para la oleada principal de paracaidistas.

        Una vez asegurada la zona, y señalizadas las zonas de lanzamiento y las áreas de aterrizaje de planeadores, el grueso de la fuerza de desembarco se desplegaba, contando con que la climatología acompañara y que el viento no dispersara demasiado a las unidades (algo que ocurrió en Normandía), tomando los puntos claves y creando una zona con un perímetro que se apoyara en puntos fuertes sobre el terreno (poblaciones, cruces de carreteras, colinas...), que serían ocupados mediante el factor sorpresa. A partir de ese momento, la idea era resistir hasta la llegada de refuerzos desde la línea de frente, aunque en ocasiones las necesidades logísticas desembocaban en que se enviaran previamente nuevas unidades aerotransportadas, conformando varias oleadas que se incluirían a las primeras incursiones, hasta que acudieran las fuerzas de tierra tras romper el frente enemigo.

        LA 101º EN ACCIÓN

        En 1943 la 101º División Aerotransportada llegaba a Gran Bretaña, con objeto de colaborar con los planes de defensa de las islas y de planificar las operaciones ofensivas en la costa de Francia, en el tan soñado desembarco que todavía tardaría un año en producirse. Durante ese período de tiempo, los miembros de la unidad tuvieron tiempo de conocer a sus aliados británicos, y a realizar maniobras conjuntas, aunque el SHAEF (El Alto Mando Aliado, a cargo del General Eisenhower) decidió que las zonas de desembarco se asignarían cada una a un país, al igual que el despliegue de las unidades aerotransportadas.

        El 6 de junio de 1944 se iniciaba la invasión de Europa. Sería el llamado Día-D. La operación "Overlord", que es como se denominó, incluía el asalto a lo largo de cinco playas, dos asignadas a los Estados Unidos, dos a las tropas británicas y otra a las fuerzas canadienses, mientras que sobre la retaguardia alemana se lanzaban tres Divisiones Aerotransportadas: La 1º División Aérea Británica, la 82º Norteamericana (All American) y la 101º también norteamericana (Águilas Aulladoras). La climatología estuvo a punto de cancelar el desembarco, y de hecho lo retrasó, pero finalmente, Eisenhower decidió arriesgarse.

        Dado que el Alto Mando Alemán preveía que el asalto aliado se produciría en la zona del Paso de Calais, una fuerza de transporte aéreo lanzó cientos de señuelos en dicha área, a fin de crear un mayor desconcierto entre las reservas germanas. Los falsos paracaidistas contaban además con tracas de petardos que se encendían al aterrizar, de modo que pareciera que se trataba de hombres armados que disparaban armas automáticas.

        Sin embargo, toda esta planificación se vio por desgracia desorganizada por el tiempo, y los fuertes vientos impidieron que la 101º, junto con sus homólogas paracaidistas, pudieran desplegarse como estaba previsto, reduciendo gravemente su efectividad. No obstante, y a pesar de sangrientos combates, la fuerza desembarcada logró enlazar con los paracaidistas, y se pudo asegurar la cabeza de playa.

        La siguiente operación en la que participaría la 101º sería la denominada "Market-Garden", un plan concebido por Montgomery según el cuál las tres divisiones aerotransportadas aliadas asegurarían los puentes entre Bélgica y Arnhem, a través de los cuáles avanzaría el XXX Cuerpo de Ejército del General Horrocks, entrando en el corazón industrial de Alemania. Si se lograba cumplir los objetivos, el plan era destruir la economía del país, de modo que la guerra acabara en Navidad. Era septiembre de 1944.

        Para esta operación, las tres divisiones aerotransportadas, junto con la Brigada Paracaidista Polaca, pasaron a agruparse en un mismo Cuerpo de Ejército, bajo el mando del General Browning. Es a este mando al que se le atribuye la famosa frase de que el plan podría significar que se intentaba tomar "un puente demasiado lejano", refiriéndose a Arnhem, aunque ello afectó a las fuerzas británicas y polacas.

        Por parte de la 101º, al General Maxwell Taylor se le asignó la ocupación del denominado "Puente Son", siendo lanzada en la zona de Eindhoven, Holanda, del que el plan era que se enlazara con la 82º en Nijmegen y finalmente con las tropas británicas y polacas en Anrhem. Desgraciadamente, el "Puente Son" no pudo ser ocupado, ya que los alemanes procedieron a destruirlo cuando comprobaron que iba a caer en manos de los paracaidistas norteamericanos, y sólo la construcción de un puente artificial permitió que el XXX Cuerpo de Ejército siguiera su avance, aunque por desgracia, no con la suficiente presteza como para alcanzar Arnhem según el plan, por lo que la Operación Market-Garden fue un sonoro fracaso, siendo prácticamente destruidas las tropas aerotransportadas británicas y polacas en Arnhem, al caer en la zona de descanso de dos Divisiones Panzer SS, que haciendo uso de su superioridad de medios y capacidad acorazada, aplastaron a las dispersas fuerzas paracaidistas.

        Sería, no obstante, durante la Ofensiva de las Árdenas, a finales de 1944 y principios de 1945, cuando la 101º realizaría la que fue quizás su más famosa gesta. En diciembre de 1944, las fuerzas aliadas habían detenido su ofensiva por falta de suministros, y por la llegada del fuerte invierno, aprovechando las unidades la ocasión para descansar. Dado que el Alto Mando Aliado no esperaba ofensiva en la zona de Bélgica con el crudo invierno, varios mandos divisionales se encontraban ausentes, entre los que se incluía el General Taylor, por lo que la 101º quedó al mando del General Mc Auliffe, que normalmente estaba al cargo de la artillería divisional.

        A mediados de mes, con la nieve y la climatología impidiendo volar a los aviones aliados, las tropas alemanas iniciaron su ofensiva, rompiendo las defensas norteamericanas por varios puntos, e iniciando la ruta hacia la crucial población de Bastogne, que era un cruce de caminos fundamental en la región. No quedaban unidades americanas para defender el área, excepto la 101º, que se encontraba descansando y en posición de reserva, y que rápidamente se dirigió a Bastogne, agrupándose con restos de unidades acorazadas americanas.

        El equipamiento de las tropas paracaidistas no era ni con mucho el adecuado, y fue enviado a Bastonge un cargamento de ropa de invierno de infantería, lo que dio a los hombres de la 101º una imagen muy diferente de la acostumbrada, combinando material de infantería con el de fuerzas aerotransporadas.

        Rodeados por varias divisiones alemanas, entre las que se incluían fuerzas acorazadas, el uso de Mc Auliffe de la artillería de la 101º resultó decisivo, unido al fuerte carácter del general. Cuando los mandos germanos enviaron un emisario para solicitar la rendición de los paracaidistas, la respuesta de Mc Auliffe fue el sonoro y famoso "Nuts!". Como quiera que el emisario alemán solicitara una aclaración del significado de la respuesta, se le indicó "Diga a sus mandos que Nuts! significa algo como Go to hell! (Váyanse al infierno). Fue el punto de inflexión del asedio.

        Pocos días después, el tiempo despejaba y la aviación aliada comenzaba a lanzar suministros, mientras que las fuerzas del General Patton avanzaban a marchas forzadas, con la 4º División Acorazada en cabeza. Sería el Sherman "Cobra King" el primer carro que entró en Bastonge, terminando con el asedio.

        Finalizada la Batalla de las Árdenas, la 101º Aerotransportada cubrió sus bajas y fue enviada a combatir a Alemania en marzo de 1945, hasta la muerte de Hitler y la rendición de Reich de los Mil Años, que se hizo efectiva el 8 de mayo del mismo año. La División pasaría a ser desactivada el 30 de noviembre de 1945, tras la rendición del Japón, a donde se había previsto su envío en caso de prolongarse el conflicto en el Pacífico.