La batalla de Antietam

        En septiembre de 1862 las tropas confederadas del General Lee iniciaban una invasión del Norte, a través de Maryland, emprendiendo una estrategia ofensiva que rompía con la doctrina anterior, según la cuál las fuerzas del Sur debían defender simplemente su territorio de los opresores de Washington. Sin embargo, el mando de las tropas federales había sido recuperado por el General Mc Clellan, quien gracias a la obtención de una copia de las órdenes de Lee decidió provocar una batalla que consideraba que sería una victoria segura.

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        LA SITUACIÓN ESTRATÉGICA

        Para 1862, las dos tentativas del Norte de aplastar a los rebeldes habían fracasado. En la fallida Campaña de la Península, las tropas federales habían sido detenidas en la Batalla de Seven Pines, mientras que en el otro lado del frente, el General John Pope había sido derrotado humillantemente en la 2º Batalla de Bull Run, poniendo además fin a las operaciones en el Valle del Shenandoah, fuente primaria de abastecimiento para el Sur. Sólo en el frente del Oeste las cosas marchaban mejor, pero para los estrategas de Washington y Richmond aquél era un teatro secundario.

        Así, una vez rechazadas las operaciones ofensivas del Norte, los estrategas confederados decidieron que era el momento de cambiar de enfoque, y pasar de ser defensores a invadir el estado de Maryland, a fin de atraer a sus habitantes a la causa sureña. No en vano Maryland se había declarado neutral al estallar la guerra, y además una victoria militar que supusiera la adhesión de nuevo territorio para el Sur podría implicar que las potencias europeas, en especial Francia e Inglaterra, se tomaran en serio a la Confederación como una nueva nación, e intervinieran en el conflicto como ocurrió tras la batalla de Saratoga durante la Guerra de la Independencia.

        El 2 de septiembre de 1862, el General Brinton Mc Clellan era nombrado oficialmente el jefe de operaciones en la zona, uniéndose los ejércitos federales de Virginia y del Potomac bajo un mismo mando. Este cambio supuso una espectacular inyección de moral para las tropas federales, ya que idolatraban al recién nombrado general, y ello contribuyó a mejorar sensiblemente el espíritu del ejército. Mientras tanto, Lee, sabedor de las nuevas noticias, asumió que su adversario sería tan cauteloso como siempre, y que por lo tanto sería el Sur quien llevaría la iniciativa de las operaciones. Sin embargo, hubo un factor que cambió la situación: la Orden Especial 191.

        LA ORDEN ESPECIAL 191: UN GIRO AFORTUNADO

        La Orden Especial 191 era básicamente una descripción de los planes de Lee para las operaciones en Maryland, que además incluía una dispersión de fuerzas a fin de ocupar diferentes puntos del territorio que harían vulnerable al ejército confederado en el improbable caso de que Mc Clellan adoptara una actitud agresiva. La transcripción de la orden se incluye a continuación:

        "Cuartel General, Ejército de Virginia del Norte, 9 de septiembre de 1862"

        "Orden especial 191"

        "El Ejército reanudará su marcha mañana tomando la carretera de Hagerstown. La unidad del General Jackson compondrá la vanguardia y, tras pasar Middletown, con tantos como pueda seleccionar, tomará el camino hacia Sharpsburg, cruzará el Potomac por el punto más conveniente, y el viernes por la noche se apoderará del ferrocarril de Baltimore y Ohio, capturará todos los enemigos posibles en Martinsburg, y detendrá a todos los que consigan escapar de Haper´s Ferry."

     

        "La unidad del General Longstreet seguirá la misma carretera hasta Boonsborough, donde hará un alto con la reserva, abastecimientos, y trenes de bagages del Ejército. El General Mc Laws con su propia División y la del General R. H. Anderson, seguirán al General Longstreet; al llegar a Middletown, tomará el camino de Harper´s Ferry, y antes del viernes por la mañana se apoderará de los Maryland Heights, y capturarán al enemigo en Harper´s Ferry y sus alrdedores. El General Walker, con su División, tras cumplir el objetivo en el que se encuentra ahora empeñado, cruzará el Potomac en el vado Cheek, ascenderá por su orilla derecha hasta Lovettsville, y se apoderará de los Loudon Heights, a ser posible, antes de la mañana del viernes; el vado Key a su izquierda, y la carretera entre el final de la montaña y el Potomac a su derecha. Cooperará, todo lo que pueda, con el General Mc Laws y el General Jackson a interceptar la retirada del enemigo."

        "La División del General D. H. Hill compondrá la retaguardia del Ejército, siguiendo la carretera tomada por el grueso. La reserva de Artillería, Intendencia, trenes de abastecimiento, etc, precederán al General Hill."

        "El General Stuart destacará 1 Escuadrón de Caballería para acompañar a las unidades de los Generales Longstreet, Jackson y Mc Laws y, con el grueso de la Caballería, cubrirá el camino del Ejército, y recogerá a todos los rezagados que se hayan podido ir quedando atrás."

        "Las unidades de los Generales Jackson, Mc Laws y Walker, tras cumplir los objetivos para los que han sido designados, se unirán al grueso del ejército en Boonsborough o Hagerstown."

        "Cada Regimiento en marcha llevará normalmente hachas en los trenes de Intendencia regimentales, para que los hombres las usen en los campamentos para conseguir leña, etc".

        "Por orden del General Robert E. Lee"

        "R. H. Chilton, Ayudante. Ayudante General."

        "General de División D. H. Hill, Jefe de División."

        A la vista de esta nueva información, Mc Clellan abandonó su habitual cautela y decidió lanzar un ataque contra las tropas confederadas cuando estas estuvieran dispersas. La fortuna había querido que la copia arriba transcrita se hubiera encontrado envolviendo algunos puros en uno de los lugares en los que había acampado la División de Hill, creando un nuevo mito en la historia sobre si fue un imperdonable descuido por los oficiales de estado mayor sudista o directamente una trama de espionaje. Lo cierto es que mientras las tropas azules iniciaban la marcha hacia la batalla, Lee era informado por un simpatizante de la causa confederada de la captura de su plan de batalla el 13 de septiembre, por lo que frenéticamente tuvo que readaptar sus planes para hacer frente a la nueva situación.

        LOS MOVIMIENTOS PREVIOS Y LA MONTAÑA DEL SUR

        Conforme a los planes iniciales, las tropas confederadas del General Jackson avanzaron hacia Harper´s Ferry, haciendo prisioneros a los 12.000 soldados federales que hacían tareas de guarnición. El plan de Mc Clellan era evitarlo, cruzando la Montaña del Sur por los pasos de Carmpton y Turner con las fuerzas de los Generales Franklin (VI Cuerpo) y Reno (IX Cuerpo), acompañado de Burnside, y colocándose en una posición entre las tropas de Jackson y Lee, dividiendo así al Ejército Confederado de Virginia del Norte. Si se lograba cumplir con los objetivos, el Ejército del Potomac podría destruir a los diferentes Cuerpos enemigos por partes, con una enorme superioridad numérica.

        Sin embargo, lejos de lograr sus objetivos, las tropas de Franklin fueron detenidas por las escasas fuerzas del Coronel Munford, apenas dos brigadas, que lograron contener durante tres horas el ataque federal antes de tener que retirarse ante la superioridad numérica azul. Más al Norte, en la Brecha de Turner, las tropas confederadas del General D. H. Hill eran ya una división completa, por lo que ofrecieron una mayor resistencia si cabe que los hombres de Munford. Para cuando Reno logró abrir brecha, Burnside esperó a agrupar nuevas fuerzas antes de reemprender la ofensiva, y ello permitió que se cerrara la brecha, llegando refuerzos procedentes de Harper´s Ferry. Al igual que en Crampton, para cuando los federales lograron cruzar Turner ya era demasiado tarde para interponerse entre Jackson y Lee, y la guranición de Harper´s Ferry había caído. Sería necesaria una gran batalla en condiciones distintas de las soñadas por Mc Clellan.

     

        Ante el desarrollo de los acontecimientos, ambos bandos pasaron a planificar una batalla en los alrededores de la ciudad de Sharpsburg, con el arroyo Antietam como línea de frente que tendrían que cruzar las tropas azules. Aprovechando su superioridad numérica, Mc Clellan diseñó una estrategia ofensiva, que implicaba un ataque coordinado a lo largo de toda la línea de frente, con tres puntos principales de choque. Por su parte, Lee, ante la inhabitual actitud agresiva de su adversario, se vio obligado a preparar un plan defensivo, a fin de contrarrestar las superiores cifras del Ejército del Potomac.

        LA BATALLA DE ANTIETAM

        A lo largo del 16 de septiembre de 1862, las tropas federales cruzaron el Antietam por varios puntos, preparándose para la ofensiva al día siguiente. El despliegue de soldados azules pronto hizo visible para Lee que la batalla se produciría en varios puntos, y los mandos confederados desplegaron piquetes y patrullas para determinar los avances enemigos y reaccionar a ellos. Dada la superioridad numérica de Mc Clellan, la única posibilidad para Lee era rechazar los diferentes ataques, reforzando los puntos más vulnerables conforme se fueran produciendo. Amanecía el 17 de septiembre cuando las primeras unidades del General Hooker comenzaban sus ataques contra las defensas sudistas...

        -La iglesia Dunkard: Amanecía cuando Hooker ordenó a los hombres del I Cuerpo avanzar hacia el Sur, con la intención de enlazar con el resto del Ejército del Potomac en convergencia en Sharpsburg. La ruta que seguían las tropas azules incluían caminos, campos cultivados con algunos bosques alrededor y una iglesia que se convertiría en un icono de la batalla: la Iglesia Dunkard. Frente a ellos aguardaban los hombres de "Stonewall" Jackson, con los tejanos de Hood a retaguardia.

        La primera línea la constituían sendas brigadas ocultas en los maizales, pero un contundente ataque federal las trituró y las hizo retroceder con serias pérdidas. Lee se encontraba ahora en la disyuntiva de enviar refuerzos y arriesgarse a que se produjeran el resto de ataques en el resto de la línea de frente o enfrentarse a la posibilidad de que volara todo su flanco. Por fortuna para el brillante general confederado, la habitual cautela de Mc Clellan y la clásica descoordinación del Ejército del Potomac volvieron a presentarse sobre el campo de batalla, y Lee pudo enviar a la División de Hood, compuesta por aguerridos texanos que ya se habían ganado la fama de tropas de choque del Ejército de Virginia del Norte, para rechazar el ataque de Hooker.

        Acusado el impacto del contraataque de Hood, Hooker envió un mensaje para que el XII Cuerpo, que debía penetrar en la brecha abierta por el I, acudiera a estabilizar el frente. El General Mansfield, al mando de esa nueva oleada, trató de impulsar a sus hombres encabezando el avance con el 10º de Maine, pero fue abatido por tropas de Georgia, por lo que la confusión reinó en las líneas federales. Sin embargo, el General Williams asumió el mando de las operaciones, y gracias a la superioridad numérica y a una serie de contundentes cargas a través de los árboles logró llegar a los alrededores de la Iglesia Dunkard. Mc Clellan decidió aprovechar la ruptura enviando una nueva oleada de divisiones federales, las del II Cuerpo, y terminar de aplastar el flanco de los rebeldes.

        Nuevamente, el sentido de la oportunidad del brillante Lee hizo que se enviaran refuerzos confederados, al mando del General Mc Laws, que iniciaron sus ataques a través de los bosques cuando los hombres del II Cuerpo federal se preparaban para atacar. Sorprendidos por la agresividad de unas tropas rebeldes que creían en retirada, los nordistas volvieron a ser arrastrados por la acometida gris, estabilizándose de nuevo el frente más al Norte. Una nueva amalgama de tropas, esta vez procedentes del VI Cuerpo federal, al mando del General Franklin, llegó pasadas las 13:00 horas, pero para entonces los generales decidieron que era mejor aguardar a aclarar la situación y mantener las posiciones ganadas en el frente, desperdiciándose así una nueva oportunidad de lanzar otro ataque.

     

        -El camino sangriento: El centro rebelde estaba al cargo del General Hill, muchas de cuyas unidades habían sufrido multitud de bajas en las acciones anteriores en la Montaña del Sur. Sin embargo, por fortuna para ellos, los hombres del Sur defendían una posición defensiva favorable, apoyada en un camino hundido que proporcionaba una cierta cobertura, además de favorecer el factor sorpresa. Las tropas federales de French apenas fueron conscientes de dónde se encontraban los rebeldes hasta que recibieron una descarga de fuego, avanzando a través de un camino que pronto recibiría el nombre del "camino sangriento".

        El avance de French, lejos de ser coordinado con los ataques contra la Iglesia Dunkard, se iniciaron a las 09:30 de la mañana, casi tres horas después, cuando en el flanco Norte los combates se encontraban en pleno apogeo. Ello impidió nuevamente una acción coordinada en toda la línea de frente, permitiendo a Lee enviar refuerzos a taponar las brechas, como ya se ha relatado anteriormente. Las tropas de French del II Cuerpo eran en gran parte novatas, pero aún así se comportaron con valor, lanzándose una y otra vez contra las líneas rebeldes. Una nueva oleada, que incluía a la Brigada Irlandesa, se lanzó de nuevo a la carga, pero el combate quedó en punto muerto. Las tropas federales eran incapaces de romper el frente, pero lograron frenar un contraataque confederado y envolver parte del flanco del enemigo, que abandonó la zona del camino hundido, alcanzándose un punto muerto en el que ambos bandos estaban agotados y eran incapaces de lanzar nuevos asaltos. Todo quedaba en manos del General Burnside, que según el plan debía estar atacando desde el Sur...

        -El puente de Burnside: Según el plan de Mc Clellan, una vez el resto del frente estuviera implicado en combate, las fuerzas de Burnside, que incluían el IX Cuerpo, aplastarían la derecha confederada, cruzando el Antietam y avanzando hacia Sharpsburg. La idea era que este avance fuera apoyado por el V Cuerpo, que hasta entonces habría actuado como reserva. Sin  embargo, Burnside había tenido discrepancias con Mc Clellan en la Montaña del Sur, y había sido reprendido, por lo que aunque tenía órdenes de atacar por el Sur, se aferró a que según él tenía que recibir nuevas órdenes, por lo que fue poco agresivo.

        Así, las tropas de Pennsylvania, al mando del General Sturgis, tomaron el que pasaría a la historia como el "Puente de Burnside", desalojando a los rebeldes y siendo seguido por el resto del XI Cuerpo, que comenzó a desplegarse al otro lado del río. A lo largo del día, Mc Clellan envió varios mensajeros a Burnside, urgiéndole atacar, pero hasta las 15:00 horas el IX Cuerpo no inició su ataque contra Sharpsburg. Era el dramático momento que el Norte había esperado desde que estalló la guerra, por fin tenían al Ejército de Virginia del Norte contra las cuerdas, y casi se podía sentir la derrota sudista y el fin de la guerra, cuando la División de A. P. Hill, con su jefe a la cabeza, montando espectacular en su caballo, hizo su aparición después de saquear Harper´s Ferry. La sorpresa fue total, en especial porque los hombres de A. P. Hill vestían uniformes azules saqueados de los almacenes federales, y algunas unidades las tomaron por amigos, siendo aplastadas antes de poder enmendar su error.

        LAS CONSECUENCIAS

        La tardanza de Burnside y la oportuna llegada de A.P. Hill salvaron al ejército de Lee, y aunque logró una victoria táctica, lo cierto es que Mc Clellan no había logrado destruir a las tropas confederadas. El presidente Lincoln se presentó posteriormente en el campamento del Ejército del Potomac y felicitó a Mc Clellan por la victoria, aprovechando el resultado de la batalla para proclamar su famosa Emancipación de los esclavos (por la cuál estos eran liberados en todos los Estados Unidos, incluyendo los estados rebeldes, aunque obviamente estos no la acataron). Sin embargo, lo cierto es que Lincoln quedó descontento con la labor de "Little Mac", que era como los soldados azules conocían a su general, y terminó retiró el mando por su falta de agresividad en la persecución de las tropas de Lee, y afirmando que el Ejército del Potomac era simplemente "el guardaespaldas de Mc Clellan". Por la parte rebelde, la campaña fue un fracaso, ya que no se logró ni implicar a las naciones europeas mediante una gran victoria ni condicionar a la población de Maryland a unirse a la causa sureña, en una batalla que costó más de 12.000 bajas a los federales y casi 14.000 a la Confederación, en una guerra que todavía se alargaría 3 años más.