Evento de Benidorm 2017: Normandía

        El pasado mes de junio, a lo largo de los días 17, 18 y 19 del referido mes, tuvo lugar en la Playa de Poniente de Benidorm la X Edición de Revive la Historia... de Cine, los eventos que la Asociación de Recreación Histórica Codex Bélix realiza por todo el territorio nacional, y que atrajo a miles de turistas tanto españoles como extranjeros, y que tuvo como temática los Desembarcos de Normandía (y la liberación de Francia) y el de Salerno (y la liberación de Italia), con la colaboración de la U.E.O.

            NOTA: Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos incluidos en el siguiente artículo, tanto en su aspecto escrito como de las imágenes contenidas en él, sin el consentimiento expreso de la administración del presente espacio web.

        LOS EVENTOS DE RECONSTRUCCIÓN HISTÓRICA Y CODEX BÉLIX

        Desde hace ya muchos años, la Asociación de Recreación Histórica Codex Bélix realiza por toda la geografía española diversos eventos enfocados a difundir al público el pasado militar tanto español como internacional, colaborando con el Ministerio de Defensa, las propias Fuerzas Armadas y otras instituciones relacionadas, entre ellas el Cuerpo Nacional de Policía o la Guardia Civil.

        Bajo el lema "Revive la historia... De cine", la Asociación ya ha realizado hasta la fecha una decena de macroeventos, incluyendo el que se trata en el presente artículo, abarcando todos los períodos históricos, pero dando especial importancia a la Segunda Guerra Mundial. Sería en 2016 cuando la Unidad de Estrategia y Operaciones empezaría a colaborar con las actividades de Codex Bélix, aportando el aspecto cultural de las recreaciones llevadas a cabo por la asociación.

        Con motivo del 73º aniversario del Desembarco de Normandía, y dado que recientemente se ha conseguido restaurar una lancha dada de baja por la Armada Española, se decidió por parte del presidente de la Asociación, don Antonio Lalaguna Arroyo, recrear el citado desembarco.

        Por supuesto, el lugar elegido debía reunir las apropiadas condiciones tanto geográficas como de atracción al público, ya que de nada sirve difundir la historia si no hay gente a la que transmitir el conocimiento, y con grandes esfuerzos, el organizador del evento logró que el Excelentísimo Ayuntamiento de Benidorm aceptara el proyecto, si bien ofreciendo sólo ayuda logística, no económica, y eligiéndose así la Playa de Poniente de la referida ciudad.

        Una de las características principales de los eventos organizados por Codex Bélix son las enormes dimensiones del proyecto, y el de Benidorm no iba a ser menos. Así, de un pequeño proyecto de unas 200 personas, que era la idea original, el evento fue creciendo y se transformó en un monstruo que incluyó la presencia de casi 400 recreadores, una treintena de vehículos históricos, despliegue de Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (incluyendo Área de Automoción de la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil del Mar) y hasta un salto paracaidista de la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire (PAPEA), que atrajeron a decenas de miles de visitantes a lo largo del fin de semana.

        EL PROYECTO

        Cuando se inicia un evento de las dimensiones de los que mueve la Asociación Codex Bélix, son muchos los aspectos a tratar: coordinación con las instituciones, permisos y licencias, logística, financiación, apoyo a los grupos participantes y transporte de vehículos, etc, y en el caso del proyecto de Benidorm, debido a la tardanza en implicarse las autoridades municipales, el tiempo fue uno de los mayores y más apremiantes problemas, ya que todo el evento se organizó en apenas tres meses. Por fortuna, dada su dilatada experiencia y el apoyo de las asociaciones participantes, el equipo de coordinación pudo prever determinadas cuestiones organizativas y adelantarse a las licencias municipales. Por supuesto, al realizarse la recreación en un entorno como es una playa, hubo que realizar gestiones con la Dirección General de Costas, y explicar cada detalle y circunstancia de las actividades, ya que las zonas marítimas tienen una especial protección administrativa y ecológica.

     

        Otro de los problemas administrativos que plantea organizar un desembarco, y esto puede parecer una obviedad, pero no lo es, es la propia lancha. Para aquellas personas que no lo sepan, todo buque debe contar con los permisos apropiados, aunque sea durante una recreación, y ello supone una serie de gestiones en Capitanía Marítima y en la Dirección General de Marina Mercante y, por supuesto, personal con la titulación náutica apropiada. Por fortuna para la ocasión, algunos de los recreadores también contaban con la apropiada licencia, y además se contó con la colaboración de la propia UEO y de la Federación Española de Ligas Navales (FELAN), que aportaron personal con la titulación requerida, en especial porque, debido a las dimensiones, hubo que realizar la botadura en el puerto de Altea (el de Benidorm es demasiado pequeño para que entre la enorme góndola que transportaba la lancha), navegando desde allí hasta el propio puerto deportivo de Benidorm (nueva gestión, ya que la zona interior del puerto es de una administración y el muelle exterior es de otra...).

        Todas las gestiones que hubo que realizar podrían dar para un artículo en sí mismo (y para una cátedra también...), pero lo cierto es que no es el objeto del presente. Sirvan simplemente estas líneas como referencia a la complicación que supuso la cuestión administrativa, que supone la verdadera dificultad de organizar un evento de grandes dimensiones.

       -La lancha de desembarco: Como no podía ser de otro modo, una de las principales joyas que participaron en el evento fue la lancha de desembarco, que fue restaurada con grandes esfuerzos por el equipo de la Asociación de Recreación Histórica 3º Acorazada "Spearhead", una labor titánica y que se logró gracias a la experiencia y esfuerzo de sus componentes, ya que trabajan habitualmente en la restauración de vehículos históricos.

        La lancha en si es un modelo posterior a los utilizados durante la Segunda Guerra Mundia, ya que el caso es de fibra de vidrio, no de madera, aunque sigue los mismos diseños y patrones que las utilizadas en el desembarco de Normandía. Sirvió en la Armada Española, tanto en Infantería de Marina como en el Portaaeronaves "Príncipe de Asturias" (R-11), matriculación del cuál llevaba en el momento de darse de baja, que coincidió con el pase a la Reserva y posterior desguace del antiguo buque insignia de la Armada Española, siendo sustituido por el "Juan Carlos I", que desempeña esa función en la actualidad.

        Como quiera que era una cuestión obligada y de seguridad probar en el medio acuático tanto el motor restaurado como las condiciones marineras y de flotabilidad de la embarcación, esta fue transportada a Altea en un vehículo autorizado del Ministerio de Defensa, realizándose diferentes pruebas en el propio puerto antes de iniciar el viaje inaugural desde Altea a Benidorm. Por fortuna en ese aspecto, quedó demostrada la habilidad de los componentes de "Spearhead" que habían trabajado en ella, ya que se comportó impecablemente a lo largo de todo el evento, salvo algunos fallos menores propios del paso de los años que fueron rápidamente subsanados.

        -La colaboración institucional: Para la realización de un evento de las dimensiones del realizado en Benidorm, fue necesario buscar la colaboración de diversas administraciones, a parte de, por supuesto, el Excmo. Ayuntamiento de Benidorm, del que destacó especialmente la cooperación de don Kiko Francés Marroquí y del Concejal de Fiestas, don Jesús Carrobles Blanco, que se volcaron con la organización para el resultado apetecido de todo el conjunto de la recreación. Por supuesto, se contó con la colaboración en la zona de exposiciones del Cuerpo Nacional de Policía, que aportó sus vehículos históricos, así como de las Fuerzas Armadas, que colaboraron con stands del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, además de la Patrulla Acrobática del mismo (PAPEA). Además, de entre las instituciones colaboradoras, se contó con la presencia de la Guardia Civil del Mar, que a lo largo de todo el evento estuvo presente con una de sus patrulleras apoyando las operaciones navales.

        -La rueda de prensa: Es tradición para los macroeventos que organiza Codex Bélix en las grandes ciudades que se realicen las adecuadas acciones enfocadas a difundir las actividades que tendrán lugar, a fin de que el público esté debidamente informado de las mismas. Benidorm no fue una excepción, y unos días antes tuvo lugar una rueda de prensa en la que participaron tanto una representación de la propia asociación, con recreadores vestidos de época, como el propio Ayuntamiento de Benidorm y la Asociación de Vecinos de Poniente, que sirvió para difundir el programa que tendría lugar a lo largo del evento.

     

        -La participación del Cuerpo Nacional de Policía: Como en otros eventos, se contó con la colaboración del Cuerpo Nacional de Policía para la realización del proyecto, una colaboración que vino dada en dos niveles: el logístico y la participación propiamente dicha. Dado que una parte importante de los miembros de la Unidad de Estrategia y Operaciones pertenecen a instituciones policiales, se contó con la ayuda de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tanto en los cuerpos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de, por supuesto, la Policía Local de Benidorm.

        La primera, más evidente y más importante ayuda, fue la proporcionada por la Comisaría Local del Cuerpo Nacional de Policía en Benidorm, que respaldó con sus unidades y radiopatrullas la cobertura del evento, debido a la gran concentración de público que se produjo. Así, a parte del apoyo de la propia comisaría, la Unidad de Prevención y Reacción dio cobertura a los desfiles de vehículos, respaldados por los Grupos de Atención al Ciudadano, quienes fueron desplegados para dar seguridad.

        Por otro lado, como ya ha sucedido otras veces, el Área de Automoción de la Dirección General de la Policía desplegó varios de sus vehículos históricos, que proporcionaron una visión de la evolución de la policía gubernativa española, desde los años 40, época del desembarco recreado, hasta la actualidad.

        Así, primeramente, se encontraba representada la Policía Armada y de Tráfico, en el período comprendido entre 1941 y 1978, con dos de los vehículos más emblemáticos de la misma. El primero de todos era un Fiat 1.400, que fue empleado por el Cuerpo General de Policía, hasta que posteriormente se utilizó como radiopatrulla uniformado por la propia Policía Armada. Fue sustituido por el Seat 1500, que se empleó en diversas variantes: versión stándard, versión larga, versión ranchera o familiar... De las variantes que prestó servicio, el caso concreto que se expuso en Benidorm fue la versión familiar, que pertenecía al Parque Móvil del Estado.

        A finales de los años 70 entró en servicio una nueva rotulación para los vehículos radiopatrulla, que se conservaría con la llegada de la democracia y con el Cuerpo de Policía Nacional: serían los famosos Seat 124 y 131, que al ir pintados de blanco, fueron conocidos por los bajos fondos con el sobrenombre de "lecheras". Estos nuevos vehículos permanecerían en servicio hasta su sustitución por otros más pequeños y con la nueva rotulación de color marrón, los Talbot Horizon y los Seat Ritmo, aunque sólo uno de los primeros estuvo presente en el evento de Benidorm, ya que las cuestiones logísticas de la góndola que los transportó hasta la levantina ciudad tenía una capacidad limitada a sólo siete coches, que fueron los que se desplegaron para la exposición.

        Finalmente, y una vez pasado el período del gris (1941-1978) y del marrón (1978-1986), en el que cuerpos militares y uniformados (Policía Armada y Cuerpo de Policía Nacional) coexistieron con cuerpos civiles y de paisano (Cuerpo General de Policía y Cuerpo Superior de Policía), se entró en la última etapa de la historia policial, que se caracterizó por ser la primera vez desde hace mucho tiempo en que ambos cuerpos, militar y civil, se fusionaron en uno, el Cuerpo Nacional de Policía, que vería la luz con la promulgación de la Ley Orgánica 2/86 de 13 de marzo de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, estableciendo así un nuevo precedente en la policía gubernativa española que ha perdurado hasta nuestros días, con la transformación del Cuerpo Nacional de Policía en la Policía Nacional.

        De los vehículos presentes en la representación del último período histórico de temática policial, se contó con dos verdaderos iconos de distintas épocas, cada uno de los cuáles fue la sustitución de la anterior versión de radiopatrulla. Así, en primer lugar, al Talbot Horizon, que también sirvió con los nuevos colores corporativos, azul y blanco, le reemplazó el Citröen BX, en la mente de muchos el coche de policía por excelencia. Los BX sirvieron durante muchos años, hasta su sustitución por los Seat Toledo y, sobre todo, por los Peugeot 306, uno de los cuáles también estuvo presente en la muestra.

     

        -La conferencia: Otra de las actividades tradicionales que se suelen llevar a cabo en los eventos de recreación de Codex Bélix es una conferencia, normalmente centrada en los actos a tratar durante el evento, y en este caso en concreto se centró en el Desembarco de Normandía. Para la misma, se dividió en tres partes, cada una de ellas tratada por un conferenciante distinto. Primeramente, se contó con la presencia del Profesor Morón, un erudito de la historia militar que colabora con diversas instituciones, y que hizo una relación general sobre lo que fue el desembarco en sí, con las curiosidades que se produjeron en el mismo, como los carros "Hobart", los "Mulberry" o la presencia periodística en las operaciones militares del 6 de junio de 1944.

        A continuación, el General Carretero, retirado del Ejército del Aire, caracterizado como el General Patton, ofreció una visión a los asistentes de lo que fue específicamente la Playa de Omaha, destacando las defensas alemanas, la participación de la Big Red One (División de elite norteamericana que participó en la playa) y de los Rangers, la presencia del General Cota y otros pormenores de la más famosa zona del Desembarco de Normandía.

        Finalmente, la tercera parte de la conferencia, que fue impartida por Raúl Matarranz, presidente de la Unidad de Estrategia y Operaciones, caracterizado como Mariscal Británico, refirió el punto de vista alemán, tratando el tema como si fuera un análisis de los servicios de inteligencia aliados sobre las unidades, despliegue y moral de las tropas germanas. Además, se refirió un análisis de las características y actividades del evento que se llevaría a cabo a lo largo del fin de semana, a modo de difusión para el público.

        La conferencia tuvo lugar en la llamada "Casa del Fester", un centro cultural situado en la zona céntrica de Benidorm, y atrajo a varias decenas de vecinos y representantes, así como turistas y curiosos, que se entusiasmaron con la repentina aparición de uno de los colaboradores de Codex Bélix, que se presenta caracterizado como Winston Churchill, y que se personó para hacer entrega de una placa al conferenciante principal, el profesor Morón, en nombre de la organización, y para dar un nuevo punto de curiosidad para el público.

        EL EVENTO

        -Montando campamentos: Aunque parte de la organización estuvo presente desde días antes, a fin de coordinar la llegada de la lancha de desembarco, ultimar detalles con las autoridades y demás circunstancias que siempre hay que retocar, el montaje de los campamentos se produjo a lo largo de la tarde del viernes, según fueron llegando los diferentes grupos, y el sábado por la mañana, en que se unieron los más rezagados.

        La zona asignada por el Ayuntamiento de Benidorm obligó a que, dado que se desplegaban los campamentos justo en la zona del paseo marítimo de la Playa de Poniente, en el llamado Parque de Elche, el espacio debiera ser planificado adecuadamente, por lo que se avisó a los grupos de recreadores que no trajeran demasiado material.

        Además, como quiera que la zona era limitada, los vehículos serían colocados a continuación de los campamentos, no dentro de ellos, de modo que también sirvieran de exposición para los paseantes, quedando, como no podía ser de otro modo, vallados por seguridad, y controlados por personal de seguridad privada por la noche y por indicativos de policía local y del Cuerpo Nacional de Policía, que realizaron patrullas para dar la adecuada protección a semejante colección de joyas históricas que se desplegaron.

        Se trató de agrupar las zonas de campamentos de forma temática, de modo que, toda la infantería norteamericana, por ejemplo, acampara en la misma zona, seguidos de los paracaidistas de la misma nacionalidad, etc. De ese modo, el visitante podría contemplar zonas por nacionalidades, y dentro de las mismas, zonas por especialidades, armas y Divisiones. En el extremo de la zona de campamentos desplegaron aquellos grupos de recreación que, si bien representaban unidades que no estuvieron presentes en Normandía o en Salerno, no obstante quisieron colaborar en el evento, como fueron soviéticos, norteamericanos de la Guerra de Vietnam o tropas polacas, que vistieron el uniforme empleado mientras prestaron servicio en la Commonwealth.

     

        Siguiendo la zona de campamentos, se contó con casi una veintena de puntos de venta de temática militar, así como de algunas compañías comerciales que quisieron aprovechar la concentración de público para llevar a cabo campañas publicitarias de sus productos. De entre todos los "stands", destacó especialmente la galería de airsoft, que permitió tanto a aficionados como a neófitos disparar con réplicas de aire comprimido, y de ese modo probar puntería. Además, se colocó cerca de la carpa de organización un "foto call", con una imagen del desembarco, para que quien quisiera hacerse una foto, por un donativo, pudiera hacerlo, siendo destinada parte de la recaudación a una campaña solidaria con Cruz Roja Española.

        En el otro extremo de la zona de campamentos, y siguiendo a lo largo del paseo marítimo, se colocó por parte del Ayuntamiento un escenario, ya que por la noche del viernes y del sábado tendrían lugar espectáculos musicales, con grupos que imitaban la música de los años 40, que tanto caracterizó los tiempos y las tendencias sociales durante la II Guerra Mundial.

        Siguiendo más allá de los escenarios, se montaron los puntos de colaboración institucional, el primero de los cuáles fue el del Cuerpo Nacional de Policía, con los vehículos anteriormente descritos. Le seguían las Fuerzas Armadas, con el Ejército de Tierra, la Armada (con Infantería de Marina) y el Ejército del Aire, y más allá de los mismos, en una zona de playa que fue acotada por el Excmo. Ayuntamiento de Benidorm, el campo de batalla donde tendría lugar el desembarco, quedando la lancha en el muelle exterior del Puerto Deportivo de Benidorm.

        Los grupos de recreación acudieron desde todo el territorio nacional, y cubrieron diferentes temáticas. Así, se contó con la presencia de las tropas norteamericanas interpretadas por los compañeros venidos de Toledo, en tanto que grupos de tropas alemanas vinieron de puntos diversos del Levante.

        Destacó la presencia también de asociaciones madrileñas, como Imperial Service, la Nueve, o la Asociación Histórico Cultural "Poland First to Fight", a varios de cuyos eventos ha asistido la UEO. Hasta más de 25 grupos de recreación estuvieron presentes en el evento, y de otras temáticas destacó la presencia de "Octubre Rojo" (tropas soviéticas) o un grupo venido de San Vicente y otro de Castellón, ataviados con la uniformidad de la Policía Militar de los años 80 del Ejército de Tierra Español, que colaboraron además con la organización en labores de seguridad y en la ceremonia a todos los caídos por la paz, que tuvo lugar el sábado por la tarde, con la presencia de la banda de gaiteros de Torrevieja y de grupos de veteranos, españoles y extranjeros.

        También fue especialmente llamativo en el campamento alemán el hospital de campaña traído desde Codex Bélix, que contaba con cada detalle y que atrajo la atención de los paseantes y aficionados, que pudieron deleitarse con los heridos a los que trataba el personal médico del mismo.

        -Los desfiles: Se produjeron varios desfiles con vehículos a lo largo del evento, siendo el principal, como en anteriores ocasiones, el que se llevó a cabo el sábado por la mañana, que recorrió al completo la ciudad de Benidorm, con el fin de atraer la atención de turistas y curiosos, y que de ese modo se acercaran a presenciar las batallas. Dado que estuvieron presentes en el fin de semana más de una veintena de vehículos, incluidos jeeps, camiones de transporte, kubblewagen, motocicletas y demás, el éxito en llamar la atención estaba más que asegurado...

        Para la realización de los desfiles, se contó con la colaboración de la Unidad de Prevención y Reacción del Cuerpo Nacional de Policía de Benidorm, que aportó sus motos para colaborar con la escolta que colocó la Policía Local. El recorrido, trazado por estos últimos, incluyó para el sábado el interior de la ciudad, la Playa de Levante y, por supuesto, la de Poniente, volviendo a continuación al Parque de Elche, mientras que el domingo se redujo a la zona de Poniente, tanto en la playa como en los barrios interiores, siendo de menor duración que el anterior. Otro desfile, a pie, fue suspendido debido a las altas temperaturas, siendo sustituido de cara al público por el recorrido realizado por los recreadores cuando se dirigían al campo de batalla.

        -El aspecto cultural: Como en anteriores eventos de Codex Bélix, y desde que la Unidad de Estrategia y Operaciones empezó a colaborar con los mismos, tal y como son los intereses de la presente institución, se proporcionó a la organización cuanta ayuda en el aspecto cultural se pudo, a fin de documentar y proporcionar información a los visitantes de los combates que se tratan en las recreaciones en cuestión, completando todo el evento con paneles, maquetas, uniformidad y documentación en general que ilustre los acontecimientos pasados.

        En ese sentido, y a fin de documentar apropiadamente todo el evento, desde un punto de vista histórico, y al objeto de que el visitante pudiera tener una idea aproximada de los sucesos que se recreaban, se colocaron por parte de la Unidad de Estrategia y Operaciones diversos paneles informativos, en cada uno de los cuáles se permitía al lector informarse sobre alguno de los elementos que configuraron tanto el desembarco de Normandía como el del Salerno. Estos textos, publicados con el permiso del autor, son parte del futuro libro que se está preparando sobre la Liberación de Francia, y que verá la luz en futuras fechas, siendo editado desde la U.E.O. A continuación se reproducen los diferentes textos que conformaban los paneles informativos.    

        Panel 1: El mapa estratégico

         Esta vasta operación es, indudablemente, la más compleja y difícil que se haya llevado a cabo”

Winston Churchill.

        Las primeras conferencias tras la entrada en guerra de la Unión Soviética y de los Estados Unidos de América cambiaron radicalmente las doctrinas estratégicas de la II Guerra Mundial. En efecto, las graves pérdidas sufridas por los soviéticos durante las primeras ofensivas alemanas, en las que llegaron incluso a las puertas de Moscú, instaron a Stalin a urgir a sus aliados a la apertura de un nuevo frente contra Hitler, que diera un respiro a los extenuados defensores de la URSS. Sin embargo, los aliados occidentales, con una Inglaterra agotada por la lucha y unos inexpertos americanos, no estaban en condiciones de responder a las peticiones soviéticas en las condiciones en las que a estos les hubiera gustado.

        En efecto, lentamente, se iniciarían operaciones secundarias en África, en la llamada “Operación Torch”, que sin embargo no lograron abrir el tan ansiado segundo frente. Por el contrario, en 1942 se realizó un intento bastante más directo en la costa francesa, cerca de Dieppe, donde 6.000 canadienses fueron desembarcados con el apoyo de más 30 carros Churchill, pero el ataque fue un estrepitoso fracaso, convenciendo a ingleses y americanos de la necesidad de masificar las operaciones si se pretendían obtener posibilidades de victoria.

         Las enseñanzas de Dieppe cristalizaron en la necesidad de crear gran cantidad de lanchas de desembarco, que permitieran el desembarco de una fuerza de mucha mayor magnitud. Entre tanto, los aliados saltaban de África a Italia, pero tampoco en esta ocasión se lograría el tan deseado segundo frente, ya que los alemanes crearían la “Línea Gótica”, una serie de fortificaciones que se aprovechaban del terreno y de lo estrecho del frente que constituía el ancho de la península itálica.

         Por su parte, las tropas soviéticas recuperaron la iniciativa estratégica tras la batalla de Kursk, por lo que las operaciones de Hitler pasaron a ser completamente defensivas. Se aceleró la construcción del “Muro del Atlántico”, con la esperanza de aplastar nuevos desembarcos anglo americanos, destruyendo así la moral de las democracias occidentales y ganando tiempo con el que lograr hacer frente a los rusos. El Reich de los 1000 años no se veía ya con un futuro tan prometedor como al principio de la guerra.

     

         El envío de importantes contingentes de tropas norteamericanas y el hecho de que la superioridad de dichas tropas en número y medios era abrumadora sobre sus aliados ingleses acabó por imponer la doctrina estadounidense por encima de la británica, consistente en realizar una “aproximación secundaria”, con el fin de ir eliminando a los enemigos más débiles. En efecto, los norteamericanos no estaban satisfechos con los resultados de estas “aproximaciones” en África y en Italia, y se decidió iniciar un camino bastante mas directo, una línea recta hacia Alemania que pasaba por Francia.

        Panel 2: La misión Albany

         “La 101º no tiene historia, pero tiene una cita con el Destino”

                 General Bill Lee, fundador de la 101º División Aerotransportada.

         Hacia las 01:30 del Dia-D, los primeros efectivos de la 101º División de Infantería Aerotransportada saltaban sobre Francia. Los objetivos de la División eran asegurar determinados puntos de salida de las zonas de la playa “Utah”, de modo que facilitasen a las tropas que desembarcasen por ella la penetración en el continente, asegurando además puentes y esclusas para permitir el avance.

            Lejos de los planes esperados, el lanzamiento de los sufridos hombres del 502º Regimiento de Infantería Paracaidista norteamericano se realizaría de forma dispersa, al igual que el grueso de la división (esto fue especialmente cierto en el caso de la artillería de campaña). El característico terreno de bocage ofrecía coberturas en las zonas que delimitaban las parcelas, pero también era un obstáculo para identificar los puntos en los que los hombres habían aterrizado y para orientarse en la oscuridad. Tan pronto como los primeros oficiales hicieron su aparición, se comenzó la penosa tarea de reorganizar a las unidades, con el fin de iniciar el camino hacia los objetivos asignados.

             El primer contingente organizado llegó a sus objetivos, una batería costera alemana, sólo para descubrir que esta había sido trasladada, por lo que se dirigió por la carretera hasta encontrarse con una columna alemana, a la que emboscó causándoles graves pérdidas. Sobre las 13:00 horas establecía contacto con la 4º División de Infantería, que ascendía desde la costa de “Utah” y se adentraba en la Península de Contentin. Por su parte, otro batallón del 502º ocupó un cruce de carreteras vital de la zona, dedicándose a asegurarlo hasta que llegaran refuerzos, los cuáles hicieron su aparición materializados en el jefe del Regimiento, quien ordenó enlazar con la 82º División Aerotransportada.

         Entretanto, el 506º sería lanzado lejos de sus objetivos  y en medio de una concentración de fuego antiaéreo germano, lo que ocasionó la pérdida de varios aviones y sus cargamentos. Tras contactar con elementos del 501º, avanzaron hacia la carretera que debían tomar, para descubrir que los hombres de las playas se les habían adelantado y por ellas marchaban ya unidades bajo las barras y estrellas.

        En otro orden de cosas, la tercera oleada del regimiento entabló combate en los puentes de Le Port, impidiendo a los alemanes cruzarlos a costa de sufrir graves pérdidas, sobre todo las producidas en el descenso, en el que los germanos incendiaron un edificio para ver en la oscuridad y practicaron tiro al pato con los desgraciados paracaidistas. Finalmente, tuvieron que ver cómo la aviación aliada bombardeaba por error esos mismos puentes y los destruía, ante los ojos de quienes tanta sangre habían derramado por tratar de conquistarlos intactos.

 

 

     

        El último regimiento de paracaidistas, el 501º, atacó, a costa de sufrir gran cantidad de bajas y un lento avanzar, las defensas alemanas de la costa desde la retaguardia, logrando empujar a las guarniciones germanas hacia los búnkeres de la playa, donde fueron hechos prisioneros por los hombres de la 4º División de Infantería. El resto del regimiento se vería envuelto en una lucha contra el 191º de artillería de la Wehrmacht, al que fue eliminando poco a poco, también con lentitud. Otro batallón, junto con elementos del 506º, tomaría la esclusa de La Barquette, impidiendo que los alemanes inundaran los márgenes del río.

         Panel 3: La Misión Boston

         “Ahora deje de preocuparse, General, nosotros nos ocuparemos de esto por usted”

         Respuesta de los paracaidistas a Eisenhower el 5 de junio de 1944, cuando este se dirigió a las tropas aerotransportadas.

         El lanzamiento de los efectivos de la 82º División Aerotransportada de los Estados Unidos resultó tan accidentado, cuando menos, como el de sus colegas de la 101º. Pocos días antes de que se iniciase la Operación Neptune, la Oficina de Servicios Estratégicos recibió informaciones de que la 91º División Luftlande se había desplegado en las zonas de salto previstas, lo que obligó a remodelar todo el plan original, con las consecuentes lagunas que ello creó.                                                       

        Sin embargo, en el caso de la 82º, los afortunados hombres del 505º de Infantería Paracaidista aterrizaron en las zonas asignadas gracias al buen hacer de los pathfinders, que señalizaron las zonas de salto de un modo digno de manual. Rápidamente, y aprovechando la sorprendente coordinación, los hombres del 3º Batallón del 505º ocuparon el pueblo de Ste-Mère-Église, haciendo 30 prisioneros. La reacción alemana no se hizo esperar, pero el contraataque de cazacarros Sugg III y del 795º Batallón Georgiano fue rechazado con serias bajas en ambos bandos en la zona Norte de la población.

       El resto del 505º, por su parte, se unió al resto de regimientos paracaidistas, el 507º y el 508º, tratando de asaltar el puente de La Fiére. Sin embargo, el puente estaba defendido por nidos de ametralladoras, que rechazaron sin problemas los asaltos de los paracaidistas aliados, quienes tuvieron que contentarse con establecer un perímetro a su alrededor. Lo peor es que el resto de la 82º fue lanzada al otro lado del Río Merderet, de modo que la coordinación entre los diferentes elementos de la División fue poco más que un venturoso deseo.

      Poco a poco, los paracaidistas que habían caído en la zona errada fueron agrupándose, hasta juntarse en número de más de 600 hombres, que ocuparon las granjas aledañas al puente. Sin embargo, fueron incapaces de tomar el propio puente, y el General Gavin ordenó enviar un grupo a buscar vados o cualquier otro punto de cruce, entablándose combates en un nuevo, el de Chef-du-Pont. Hasta tres días estuvieron los paracaidistas divididos en tres grupos, tratando de enlazar entre sí y poder coordinar la acción, contactando finalmente con las tropas desembarcadas en Utah.

        Panel 4: Paracaidistas británicos

         “Cuando hablaba, apenas podía creer que lo habíamos hecho”

                 Sargento Howard, comunicante de la captura del Puente Pegaso.

        Uno de los objetivos asignados a la 6º División Aerotransportada Británica era atacar y ocupar, para su posterior utilización por las tropas desembarcadas en la Playa Sword, el puente de Benóville, sobre el Canal de Caen, y el de Ranville, sobre el río Orne. El primero de ellos sería conocido como el “Puente Pegaso”, por ser ésta la insignia de las tropas aerotransportadas británicas.

     

        A las 00:15, el primero de los planeadores “Horsa” aterrizaba accidentadamente, seguido poco después por otros dos, de los que comenzaron a desembarcar los hombres, todos en la margen Este del canal. La única reacción alemana fue el lanzamiento de bengalas de uno de los centinelas que guarnecía la sorprendentemente abandonada batería anticarro alemana, y que fue abatido inmediatamente, ocupando los paracaidistas el puente y los edificios contiguos al mismo, entre ellos el Café Gondrée, reconocido como el primer edificio liberado por los aliados en Normandía.

        El escaso contraataque alemán consistió en un grupo de infantería acompañando a un blindado ligero alemán, que fue inutilizado por un Piat, y por una pequeña patrullera que avanzaba por el río, que fue inmediatamente ametrallada. A las 13:30 una característica marcha de gaitas anunció la llegada de lord Lovat con las tropas británicas desembarcadas, y los paracaidistas fueron relevados.

        Mientras tanto, los efectivos del Coronel Otway, de la 3ª Brigada Paracaidista, habían avanzado sobre Gonneville, donde se habían agrupado para asaltar una batería de artillería alemana, que resultó esta compuesta por cañones franceses de la I Guerra Mundial capturados y reutilizados por la Wehrmacht.

        El contragolpe alemán llegó en forma de la 716º División de Infantería, la 71º también de infantería y la dura 2º División Panzer, contra la que los paracaidistas tendrían poco que hacer, y que bloquearía los accesos a Caen, alargándose los combates durante mucho tiempo.

        Panel 5: La playa de Omaha

         “En esta playa hay dos clases de personas, los muertos y los que van a morir”

                                               Coronel George Taylor, 16º Regimiento.

        Omaha Beach estaba considerada como una de las playas más complicadas del Día D, por lo que su captura se asignó a la mejor división que los norteamericanos tenían en el momento, la “Big Red One”. La vanguardia la constituirían tanto el 116º Regimiento de Infantería como el 16º del mismo tipo. Ambas eran unidades de choque, aunque entre las tropas que llegarían en posteriores oleadas y en ulteriores días habría unidades no tan adiestradas, incluidas hasta varias de la 29º División de la Guardia Nacional de los Estados Unidos, que sin embargo combatirían de forma destacada.

        Al igual que sus homólogas, “Omaha Beach” se encontraba dividida en varios subsectores, a saber, Fox, Easy, Dog y Charlie, que a su vez se componían de White, Red y Green, según las playas en concreto, como por ejemplo Dog Green, Easy Red, etc. El terreno se formaba de acantilados y elevaciones tras la larga playa, siendo un área de difícil acceso en lo que a penetrar hacia el interior se refiere. Puestos avanzados y búnkeres construidos sobre las casas que antaño pertenecieron a pacíficos habitantes franceses servían ahora para corregir el tiro de artillería, que se combinaba con trincheras y carros franceses semienterrados.

       El ataque se inició cuando 329 Liberator dejaron caer su carga de bombas, aunque un exceso de prudencia y el miedo a alcanzar a las lanchas de desembarco hizo que las explosiones se produjeran algunos kilómetros tierra adentro. Eran las 05:55, y los acorazados Texas y Arkansas abrían fuego con sus pesados proyectiles sobre las defensas alemanas, mientras que las lanchas, sacudidas por el oleaje y la marea, se acercaban a las playas, esquivando los “espárragos de Rommel”, defensas de acero sumergidas en el agua diseñadas para rasgar los fondos de las lanchas y hundirlas.

        Las lanchas de la primera oleada transportaban cada una un suboficial y cinco fusileros, que iban a proa, seguidos de cuatro hombres que cortarían las alambradas con alicates y que serían apoyados por dos equipos de armas de apoyo BAR, así como por dos equipos armados con bazookas y un mortero de 60 mm. El asalto se realizaría con un equipo de lanzallamas y un grupo de demolición, que despejaría la playa. Finalmente, el sanitario y el jefe de sección se emplazaban a popa, junto al timonel, totalizando cada lancha unos 30 efectivos. Iban además equipadas con una cámara de filmación que grabaría durante 30 segundos desde que cayera la rampa, queriendo así los norteamericanos filmar el desembarco con el objeto de corregir posibles errores para operaciones análogas en el futuro y además poder utilizarlo como propaganda.

     

        Para las 06:30, cuando las lanchas se encontraban a medio centenar de metros de sus objetivos, recibieron el certero fuego de artillería alemán. Los carros Sherman fueron los primeros en sufrir tanto el oleaje como la puntería enemiga, seguidos de los ingenieros y de los bulldozer que debían despejar la playa. Todo el plan había saltado por los aires.

        Las unidades de la Guardia Nacional de Roanorke, Bedford y Lynchburg desembarcaron en columnas de compañía, por secciones, siendo ametralladas en el acto y sufriendo fuertes pérdidas, mientras intentaban cubrirse con las propias defensas de acero de los “Espárragos de Rommel”. En Easy Red, el 16º no lo estaba pasando mejor, y sus bajas pronto alcanzaron cotas astronómicas. Para las 08:30 era tal la saturación en las playas al no haber podido penetrar hacia el interior que se suspendieron el resto de desembarcos.

        Los destructores aliados trataron de aproximarse a la costa para proporcionar un fuego mas certero que ayudara a los hombres de la playa, pero algunos encallaron en la maniobra. Fue en ese momento cuando el General Cota impulsó con su ejemplo a los hombres a salir de la playa directos hacia el acantilado, y al ver a los Rangers les dijo “Contamos con los Ranger para que nos abraís camino”, creándose así el lema que se haría famoso en los Rangers de “Siempre ir por delante”. Eran las 10:00, y para entonces Bradley había sopesado la posibilidad de una retirada, pero gracias al valor y a la sangre derramada de estos hombres no fue necesario.

        Para las 13:00 horas se recibió en el Cuartel General de Bradley la noticia de que se había ocupado la playa, y que las primeras unidades americanas habían alcanzado la cima de los acantilados. El general norteamericano suspiró aliviado, mientras las fuerzas aliadas penetraban hacia Vierville y Colleville, habiendo desembarcado 34.000 hombres.

        Sin embargo, la playa de Omaha se había tomado a un terrible precio. La Big Red One sufrió 1.744 bajas, y la 29º División de Infantería alcanzó las 2.440. Recibiría pues, para la Historia, el nombre de “La Sangrienta Omaha”.

        Panel 6: La playa de Utah

         “Empezaremos la guerra aquí mismo”

                                               Gral Theodore Roosevelt Jr.

        La playa de Utah se consideraba de menor peligrosidad que su vecina de Omaha. Sin embargo, dada su importancia en cuanto a que daba a los accesos a Cherburgo, se le encomendó su ocupación a una división de primer orden, la 4º de Infantería. A las 05:05, después de que el mal tiempo frustrara la salida de torpederas alemanas, las baterías de la “Muralla del Atlántico” abrían fuego sobre la flota aliada, siendo respondidas inmediatamente por el HMS Black Prince, seguido del USS Nevada. Casi una hora después, se iniciaba el bombardeo de apoyo propiamente dicho, al tiempo que los aviones B-26 Marauder dejaban caer su mortal carga explosiva.

        La primera fuerza de ataque la constituían los carros anfibios, los Sherman DD, pero la mala mar les hizo avanzar demasiado despacio, y fueron los hombres del 8º Regimiento de Infantería los primeros en llegar a la playa. Gracias a la efectividad del bombardeo naval y a las corrientes, que también les desviaron de sus objetivos hacia zonas de la playa más despejadas, los hombres de la 4ª División comenzaron a avanzar hacia el enemigo, siguiendo los pasos del General Theodore Roosevelt Junior, el hijo del famoso presidente de los Estados Unidos Teddy Roosevelt. Eran las 09:00 horas, y el 8º regimiento de infantería se adentraba en el continente.

     

        El 2º Batallón se adentró hasta llegar a Pouppeville, donde en el cruce de carreteras aledaño a esa localidad enlazó con los hombres de la 82º Aerotransportada. Mientras tanto, los ingenieros tomaron la presa de Grand Vey, logrando evitar la inundación de la zona y haciendo además un centenar de prisioneros. A lo largo del Día D serían desembarcados el resto de elementos de la 4º División de Infantería, y las primeras unidades de la 90º.

        Para la medianoche del Día D, Utah estaba bajo control definitivo de los norteamericanos, habiendo sufrido 197 bajas en el desembarco anfibio. Esta cifra, sin embargo, quedaba empequeñecida con el alto número de paracaidistas que habían sido capturados, heridos o muertos, debido a la dispersión sufrida en las operaciones de lanzamiento. De todos modos, para los aliados aun quedaba una larga lucha hasta alcanzar Cherburgo.

         Panel 7: La playa de Gold

         “Ví barcos hasta donde se perdía la vista.”

                                Robert Vogt, 726º Regimiento de Infantería del III Reich

        Las baterías alemanas de “Gold” entablaron desde primera hora un intenso duelo de artillería contra los buques que daban cobertura a la oleada de lanchas que se dirigían hasta la orilla, hasta que fueron acalladas por el fuego del USS Arkansas y finalmente por los cañones de un destructor francés sobre las 18:00 del 6 de junio, el principio de una venganza que los franceses aguardaban con impaciencia.

        La playa Gold había sido dividida en 4 zonas, denominadas Item, Jig, King y Love, estando a su vez cada zona dividida en dos sectores, Red y Green. Toda el área había sido minada profusamente, habiendo colocado la Kriegsmarine unas 2500 minas, pero las fuerzas defensivas eran poco numerosas. La 50º División Northumbrian era la punta de lanza, siendo precedida por bombardeos aéreos primero de la RAF y luego de la USAAF, a las que se unieron 15 minutos antes del desembarco los cohetes de las lanchas.

        Junto a los zapadores de asalto, que abrían las rutas para los blindados, los hombres del 1º Royal Hampshire comenzaron a acusar la potencia de fuego de los defensores, cayendo en el acto el mando del Batallón, y no lograron asentar la playa hasta las 16:00 horas, penetrando a continuación en las trincheras alemanas y enfrentándose a la 352º División alemana, a la que vencieron gracias a la llegada de varios carros AVRE y barreminas.

        En otro punto, los Green Howard penetraban también en las defensas germanas, tras desembarcar con puntualidad británica a las 07:30 en King. El avance continuó gracias a la llegada en este sector también de varios Churchill AVRE, que facilitaron el acceso a través de los baluartes enemigos, asaltando la batería fortificada de Mont Fleury, donde el Sargento Mayor Hollis lograría la única Cruz Victoria del desembarco.

        A última hora de la mañana desembarcaban varios regimientos blindados, aplastando las defensas enemigas y adentrándose en el continente, hasta que la vanguardia del 47º Regimiento fue bombardeada por fuego amigo del HMS Orion y destruida. Ya llegada la tarde, cerca de Villiers le Sec, los alemanes presentaron una dura resistencia al agrupar dos batallones con apoyo contracarro, que contribuirían a llegar al número de 413 bajas aliadas entre muertos y heridos. A cambio, los británicos habían desembarcado 25.000 hombres.

     

         Panel 8: La playa Sword

         “En los últimos 100 metros de recorrido todo parecía ocurrir de repente”

                                                Cte. A. R. Rouse, Regimiento South Lancaster.

        Al igual que los norteamericanos en Utah, los británicos de la 3º División de Infantería Británica tenían el objetivo de enlazar con las fuerzas aerotransportadas que se habían lanzado en la retaguardia de las defensas alemanas. La playa Sword no sería una excepción en cuanto a la división en sectores, al igual que el resto de zonas de desembarco, estando dividida en Peter y Queen, divididas cada una, a su vez, en subsectores nombrados mediante colores, como White y Red.

        La primera oleada de asalto la componían los carros del 13º y 18º de Húsares, apoyados por el 1º South Lancaster y el 2º East Yorkshire, que se enfrentarían a las unidades blindadas alemanas estacionadas cerca de la ciudad de Caen. La mar gruesa, con olas de dos metros de altura, tampoco contribuía a mejorar el desembarco, pero la 8º Brigada de Infantería continuó su avance hacia la playa, desembarcando en una orilla llena de cráteres del bombardeo naval. Una de las primeras bajas fue el mando del South Lancaster, quien hizo portar junto a él la bandera del Regimiento, al más puro y tradicional estilo británico, siendo la única unidad en Normandía que lo hizo.

        Por su parte, efectivos del 41º de Comandos británico penetraron hasta enlazar con los South Staffordshire, cuando se produjo uno de los escasos actos de apoyo de la Luftwaffe a los defensores, apareciendo tres Heinkell 111, que dejaron caer sus bombas sobre la playa. Los Comandos, tras el susto de la que creían eliminada aviación enemiga, continuaron avanzando y limpiaron Lion-Sur-Mer. Mientras tanto, la primera oleada, con los carros supervivientes de las unidades de Húsares, entablaba una dura lucha por detrás de Ouistreham hasta entrada la tarde, en que lograron asegurar sus objetivos. Los hombres del 192º de Panzergranaderos germano detuvieron así mismo el avance de la 8º Brigada Británica, que no pudo ocupar sus objetivos hasta ser reforzada por la 195º, en que desbordaron a los panzergranaderos por la abrumadora superioridad numérica.

        Sin embargo, la intervención más caracterizada y mítica, también digna de la mejor tradición británica, la comandó Lord Lovat, el General al mando de la 1º Brigada de Servicios Especiales, quien seguido de un gaitero, penetró a través de las defensas alemanas en dirección al puente del Canal de Caen en el que le aguardaban los atónitos paracaidistas, que vieron avanzar una columna británica al son de la gaita y con la Union Jack ondeando al viento, una imagen que recordarían el resto de sus días.

        Sin embargo, al contrario que en otras playas, en Sword sí que se produjo un contraataque de importancia, cuando 40 carros Panzer IV, bajo el mando de Feuchtinger se lanzaron al asalto, penetrando entre los canadienses y los británicos, hasta que fueron finalmente detenidos por los Kings Shropshires y por cazacarros M-10.

        Al acabar el día D, las tropas de Sword habían quedado estancadas a 5 kilómetros de Caen, su objetivo principal, habiendo sufrido 516 bajas de 28.845 efectivos desembarcados. La toma de Caen y los combates de días sucesivos les saldrían bastante más caros.

         Panel 9: La playa Juno: El regreso Canadiense

         “El pensamiento llegaba hasta el embarque y el desembarco. Luego, había un espacio en blanco, una especie de muro que la mente no podía traspasar.”

                                                                              Alan Moorehead

        “Juno” abarcaba aproximadamente los terrenos comprendidos entre las pequeñas poblaciones de La Riviere y Luc. Encuadrados dentro del II Ejército Británico, los hombres de la 3º División de Infantería Canadiense tenían la misión de establecer una cabeza de puente desde la que profundizar en dirección a la ciudad de Caen, fuertemente defendida por elementos de una división panzer que detuvo en seco la penetración.

     

        El desembarco comenzó a las 07:45, hora y cuarto después de que el primer americano pusiera pie en el continente. La mar embravecida y las defensas costeras germanas supusieron algunos problemas, pero pronto los llamados “Carros Hobart”, diseñados para facilitar los desembarcos y para demoler las defensas enemigas, entraron en acción, permitiendo el desembarco de la 2º Brigada Blindada, que entabló combate con los tanques enemigos tras atravesar la playa.

        Los canadienses en particular tenían una cuenta pendiente con las defensas alemanas en la zona de Normandía, ya que dos años antes se les había utilizado para un tímido desembarco en la zona de Dieppe, al Noreste de “Juno”, pasado Le Havre, donde habían sido rechazados con fuertes pérdidas. Quedaba así saldada una deuda de sangre con su país que los hombres de la 3º División de Infantería Canadiense se cobraban al ser responsables de una de las cinco playas del desembarco, proporcionando así un tercio de las tropas que la exhausta Gran Bretaña podía aportar.

        Para cuando terminó el Día-D, sin embargo, los 21.000 canadienses no habían logrado cumplir los objetivos de enlazar con las fuerzas británicas desembarcadas en Sword, y mucho menos tomar la fuertemente defendida ciudad de Caen. Sin embargo, la cabeza de playa estaba sólidamente asentada, y los carros de la 2º Brigada Blindada mantenían la línea. El desembarco costó la vida a 878 soldados canadienses.

        Panel 10: La batalla de Salerno

        Italia, septiembre de 1943

          El 8 de noviembre de 1942, las tropas aliadas, bajo el mando del General Eisenhower, desembarcaban en África, con el fin de abrir un nuevo frente contra las potencias del Eje, y de ese modo obligar a Adolf Hitler a desviar recursos de la Campaña de Rusia, al tener que enfrentarse a esa  nueva amenaza. El plan era liberar todo el Norte de África, asentar poco a poco contingentes aliados y crear una base de operaciones desde la que invadir Italia, de modo que se eliminara al primero de los miembros del Eje, Mussolini.

          Las campañas del Norte de África supusieron una fundamental toma de contacto para los aliados, en especial para los Estados Unidos, que pronto comprobaron que sus doctrinas estaban anticuadas y debían cambiarse. Acciones como el Paso Kasserine demostraron que la actuación de tropas americanas bajo mando británico, mezcladas en los Ejércitos, no resultaba efectiva, y para cuando las tropas aliadas desembarcaron en Sicilia, cada mando, británico y norteamericano, ejercían el control de sus respectivos ejércitos en campaña.

          La caída de Sicilia pronto demostró que el fin del gobierno italiano estaba cerca, y los mandos alemanes tomaron medidas para controlar el país. En septiembre de 1943 el XIII Cuerpo Británico cruzaba el Estrecho de Messina, y el 8 del mismo mes se firmó el armisticio italiano con los aliados, tomando los hombres del Mariscal Kesselring el control del país, y desarmando a sus antiguos aliados. 

         Por su parte, las tropas norteamericanas siguieron los pasos de los británicos, y procedieron a realizar su propio desembarco en la ciudad de Salerno, cerca de Nápoles, bajo el mando del General Clark, a fin de colaborar con los británicos. Sin embargo, las operaciones no resultarían tan sencillas como los comandantes aliados habían previsto.

          El desembarco del 5º Ejército incluía dos divisiones norteamericanas y dos británicas, junto con tropas especializadas, como la 1º Fuerza de Servicios Especiales, los Rangers y fuerzas aerotransportadas, pero la contundencia de Kesselring, con la 16º División Panzer a la cabeza, clavó a los aliados en la playa, y sólo con la ayuda del bombardeo de artillería naval se logró evitar el desastre.

     

          La ofensiva alemana se inició el 12 de septiembre, y pronto se demostró la superioridad de los carros alemanes, que concentraron varias divisiones acorazadas. Sin embargo, la llegada de refuerzos, el apoyo de las unidades navales que habían dado cobertura al desembarco y finalmente, la llegada de las tropas británicas por línea terrestre desde el Estrecho de Messina, terminaron por romper el cerco, y los alemanes se retiraron a la Línea Gustav, que se había estado terminando mientras Kesselring ganaba tiempo combatiendo en la zona de las playas. La campaña de Italia no estaba ni mucho menos acabada, y nombres como Anzio y Montecassino aún estaban por entrar en la historia de casi una veintena de naciones que desplegaron tropas en el teatro de operaciones...

        -La recreación del desembarco de Normandía: La idea de la organización no era recrear una acción concreta, sino generalizar las condiciones generales del desembarco, con el fin de permitir a todos los grupos de recreadores participar en el mismo. Por ello, se decidió que la lancha de desembarco realizaría varios viajes, hasta tres, con sucesivas oleadas. La primera de ellas, dado que el público general tiene en mente la película "Salvar al Soldado Ryan", sería de tropas norteamericanas, la Big Red One, a la que posteriormente se unirían fuerzas británicas en una segunda oleada. Finalmente, la tercera, con más fuerzas norteamericanas, enlazó con los paracaidistas, asaltando las posiciones germanas y ocupando finalmente el búnker de mando, donde se produjo la rendición de los mandos alemanes.

        De entre los detalles que llamaron especialmente la atención del público, a parte, por supuesto, de la lancha de desembarco, se contó con la presencia de dos aviones de hélice, que si bien no fueron modelos como los que participaron en Normandía, si que dieron la imagen de apoyo aéreo realizando diferentes pasadas. Además, se contó con una pieza de artillería, original de la época, que gracias a la ayuda de la pirotecnia y los efectos especiales pudo abrir fuego contra los asaltantes, que estuvieron encabezados por una representación del General Cota, recreando algunas de las acciones más memorables de la playa Omaha.

        -La recreación del desembarco de Salerno: Aunque fue bastante menos numeroso que el desembarco realizado el sábado, la recreación de Salerno no resultó menos espectacular, en especial porque los acontecimientos del día anterior atrajeron a multitud de público. Inevitablemente, de entre los grupos de recreadores que participaron, destacaron especialmente aquellos de San Vicente que se caracterizaron como tropas italianas, de modo que se narrara la trágica intervención final de las mismas, ya que tras la rendición de Italia, la mayoría de los soldados fueron hechos prisioneros por sus antiguos aliados alemanes.

        En general, la batalla que se libró el domingo por la mañana fue menor que la desarrollada el sábado, dado que el tiempo disponible era menor por varios motivos. Primero de ellos, porque al llevarse a cabo la noche del sábado la cena de gala tradicional y el espectáculo musical, no se iniciaron las actividades hasta las 10:00 de la mañana, incluyendo reuniones, desfiles y demás. Más aún, como quiera que el final de las actividades del día y del evento era un salto paracaidista, que requiere una puntualidad absoluta y despejar otra zona de la playa, las circunstancias obligaron a acortar los combates.

        -El salto paracaidista: El colofón final de las actividades de todo el evento consistió en un espectacular salto paracaidista que se realizó junto a la zona de los combates, también en la Playa de Poniente, por parte de la PAPEA, la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire, que se realizó por fases y se compuso de dos equipos de salto, en una espectacular acción coordinada que tuvo como finalización del mismo el lanzamiento del último de los componentes del grupo, portando además, como es tradición en esta clase de actuaciones, la enseña nacional, circunstancia que entusiasmó al público. La finalización del salto supuso asimismo la finalización del evento, procediéndose después a la clausura del mismo mediante la celebración de la tradicional copa de vino español con los militares que participaron en las actividades a lo largo del fin de semana.

     

        -La aportación de la U.E.O.: Uniformidad: Como en ediciones anteriores, por parte de la Unidad de Estrategia y Operaciones se llevó una diversidad de uniformes acorde a las distintas batallas que iban a recrearse. Así, para la botadura y crucero inaugural de la lancha de desembarco, se utilizó el uniforme de la Federación Española de Ligas Navales (FELAN), en la modalidad de colaboración con Protección Civil. Tanto para la rueda de prensa como para la conferencia, se utilizó un uniforme original del período justo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial (años 50) de Mariscal del Ejército Británico.

        Para el montaje de los campamentos y las labores de organización se utilizó la uniformidad propia de la Unidad de Estrategia y Operaciones, tanto en su modalidad de trabajo como en su otra modalidad de gala, ambos en la estación en la que tuvo lugar el evento, verano. Por otro lado, se utilizó uniformidad de la Wehrmacht para la recreación que tuvo lugar el viernes por la noche, en la que se hizo una pequeña reconstrucción del "Café Paris", una escena en la que se reproduce un ataque de tropas aliadas contra un establecimiento ocupado por fuerzas germanas, y que atrajo a otra zona de Benidorm al público, a modo de preludio de lo que se llevaría a cabo el sábado y el domingo.

        En el lado norteamericano, se utilizaron dos uniformes diferentes. El primero de ellos, dada la presencia de una lancha de desembarco, era el perteneciente a la marinería de la US Navy, que fueron quienes en Normandía, junto con la US Coast Guard, tripularon los diferentes modelos de embarcaciones que se emplearon para llevar a las tropas a la playa. El segundo de ellos era el uniforme de oficial del US Army que se empleó a principios de guerra y en el Continente, primeramente con el sombrero "cuatro bollos", utilizado desde la Guerra de Cuba o la de México, y que posteriormente fue sustituido por la más conocida "garrison", que se popularizó durante la guerra.

        Además, se llevó a cabo por parte de la U.E.O. la construcción de uno de los búnkeres usados para los escenarios del desembarco, que fue utilizado como HQ alemán.

        CONCLUSIÓN

        A lo largo de los tres días que duró la reconstrucción, se calcula que pasaron decenas de miles de personas por las zonas de campamentos y por las diferentes recreaciones. La participación de los diferentes grupos, y la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Benidorm (con los anteriormente mencionados Kiko Francés Marroquí y Jesús Carrobles Blanco), y de la Asociación de Vecinos de Poniente (en especial Christian Corraini y Juan Melero) resultaron fundamentales para el buen término de los acontecimientos, que fueron totalmente respaldados por la Policía Local, el Cuerpo Nacional de Policía y las Fuerzas Armadas (con la especial aparición del salto de la PAPEA) y por la Federación Española de Ligas Navales (FELAN), con su apoyo para el manejo de la lancha de desembarco.

        Las diferentes actividades, no solamente las dos recreaciones de las batallas (con la participación de vehículos, lancha de desembarco e incluso apoyo aéreo), se convirtieron en un verdadero espectáculo para el público entusiasta, que pudo disfrutar de un paseo marítimo ambientado con banderas, adornos y música de época, junto con los espectáculos musicales y las actividades culturales.

        En conjunto, el evento de Benidorm supuso un antes y un después, en especial porque nunca antes se había llevado a cabo no sólo en España, sino en Europa, una recreación de un desembarco con combates incluidos en la playa, con una verdadera lancha presente, y con apoyo aéreo. Sólo en Norteamérica había podido el público presenciar algo equivalente, donde se realizan recreaciones de mayores dimensiones (ya se sabe que en los Estados Unidos todo se organiza a otro nivel...), ya que en los aniversarios de Normandía que se realizan sobre la zona original del combate la legislación francesa no permite la presencia de uniformes alemanes. Así, desde la Unidad de Estrategia y Operaciones se aprovecha el presente texto para felicitar a la Asociación Codex Bélix y a su presidente, don Antonio Lalaguna Arroyo y a su equipo, por el éxito del evento, con el deseo de que sus futuros proyectos continúen su ascendente progresión.