El ejército de los Estados Unidos en el período de entreguerras

        Cuando los Estados Unidos de América intervinieron en la I Guerra Mundial, sus fuerzas armadas estaban totalmente desfasadas. Tras su participación en el conflicto, con equipamiento y material inspirado en el Ejército Británico, una nueva oleada de pacifismo invadió el país, volviéndose a políticas de desarme y a su tradicional estructura de un ejército pequeño completado con unidades de voluntarios, lo que, unido a la crisis económica del "Crack" de 1929, supuso de nuevo el anquilosamiento de la doctrina militar norteamericana.

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        LA EXPERIENCIA ADQUIRIDA

        Tradicionalmente, y a lo largo de todo el siglo XIX, el US Army escogió el color azul como característico de su uniformidad, ya desde su fundación cuando era el Ejército Continental. Sus campañas contra las diversas tribus indias vistiendo el uniforme azul se convirtieron en todo un símbolo de la nación, pero la experiencia demostró que dicha coloración no era apropiada para la guerra moderna.

        Durante la Guerra de Cuba, las tropas norteamericanas descubrieron cómo sus uniformes azules no ofrecían precisamente un camuflaje apropiado con el terreno, y tanto el tejido como el corte del mismo, con cuello cerrado en muchas unidades, se demostró totalmente inadecuado para el clima tropical, mientras que el rayadillo de las tropas españolas, de color blanco y cuello abierto, fue ampliamente estudiado por el Estado Mayor estadounidense al acabar la guerra.

        Sería sin embargo el color marrón, inspirado en el ejército británico, entre otros, el elegido para las nuevas unidades militares, un color que ya empleó la artillería durante la propia Guerra de Cuba, y que se demostró bastante más apropiado que los brillantes tonos azules con ribetes amarillos y rojos de los uniformes anteriores. Así, con la adopción de los nuevos colores, que se completaron con el caqui, beige o marrón claro para la modalidad de verano, quedaba instaurado el nuevo modelo.

        La primera intervención en la que participaron las tropas norteamericanas con el nuevo uniforme fue la expedición del General Pershing contra Pancho Villa, como respuesta al ataque a la ciudad fronteriza de Columbus. La expedición incluyó tropas de infantería, caballería y artillería, y tras varios enfrentamientos, que concluyeron en la Batalla del Carrizal, las tropas "villistas" fueron derrotadas, volviendo las fuerzas de Pershing de nuevo al Norte del Río Grande. Aunque esta campaña sirvió como medio de consolidar el nuevo uniforme, lo cierto es que no dejó de ser una intervención puramente colonial desde el punto de vista operativo, por lo que no pudieron comprobarse las dificultades resultantes de un gran conflicto como sería su siguiente desafío: La Gran Guerra en Europa.

        Cuando las tropas norteamericanas comenzaron a llegar al Viejo Continente en 1917, sus aliados británicos y franceses, tras tres años de conflicto, quedaron horrorizados por la falta de mentalidad de sus refuerzos. El equipamiento era totalmente inadecuado, las tropas ni siquiera llevaban casco, portando en la cabeza un sombrero ancho del modelo canadiense "cuatro bollos", y la mentalidad de los soldados americanos todavía era la de luchar contra guerrillas como indios o mejicanos. Así, desde que el primer contingente desembarcó en Europa, se procedió a completar sus equipamientos con material británico, al tiempo que se comenzaban a estudiar las nuevas doctrinas, como los carros blindados.

        Las principales intervenciones norteamericanas fueron a raíz de la última ofensiva germana de la Kaiserslascht, y con una actuación especialmente destacada en el Bosque de Argonne, aprendiendo durante los enfrentamientos dolorosamente las nuevas doctrinas, en especial porque fue la época en la que las unidades alemanas aplicaron nuevos planteamientos tácticos, como las tropas de asalto. Por su parte, las fuerzas norteamericanas pronto desarrollarían sus propias versiones, formando equipos de ataque con subfusiles Thompson y con escopetas, que se especializaban en el ataque en trincheras, combinándose con carros de combate.

        EL PACIFISMO AL ACABAR LA GUERRA Y EL "CRACK" DE 1929

        El enorme gasto económico que supuso el esfuerzo militar de su participación en la Gran Guerra hizo que gran parte de las tropas americanas fueran desmanteladas de nuevo, en busca de nuevo de su tradicional doctrina de un pequeño ejército profesional. Algunas operaciones en el extranjero, como el contingente enviado a participar en la Guerra Civil Rusa, hizo mantener unas ciertas dimensiones para el US Army, pero lo cierto es que terminada la intervención, las cifras volvieron a reducirse.

        La situación sobre los recortes alcanzó su punto álgido con el "Crack" económico de 1929, que supuso el desbancamiento de la Bolsa de New York y el hundimiento de las finanzas norteamericanas. Por supuesto, ello tuvo la inmediata consecuencia del descenso de salarios, reducción de equipos y desarrollos tecnológicos militares, etc.

        Fue especialmente llamativo el cómo las reducciones económicas llevaron, por ejemplo, a que el gobierno incumpliera las promesas hechas a los veteranos de la Gran Guerra, que vieron cómo desaparecían los fondos que debían percibir los combatientes que habían sobrevivido al conflicto. La reacción fue el Conflicto del Bono, en el que los veteranos y sus familias acamparon en Washington DC a modo de protesta, junto al río Anacostia, hasta que fueron desalojados por el propio ejército americano, en 1932, en una de las últimas intervenciones en las que participó la caballería, con un total de 1500 efectivos.

        Fue en esta época de recortes en las que, para economizar recursos, se inició un proceso de modernización en el Ejército Americano. Así, las unidades montadas fueron desmanteladas, buscándose la motorización del US Army, y sustituyéndose los armones tirados por caballos de las baterías de artillería por remolques y camiones, al tiempo que se comenzaban a estudiar proyectos de los primeros semiorugas. Mientras tanto, en esa época, el ejército de la mayoría de países, como el alemán o el francés, seguían siendo hipomóviles para su logística y para sus baterías.

        Donde el Ejército Norteamericano flaqueaba especialmente era en los medios acorazados. En los primeros años de la década de los 30, sólo 12 tanques se mantenían operativos en todos los Estados Unidos de América, y la lucha por los fondos incluía el desarrollo del Cuerpo Aéreo del Ejército (US Army Air Corps), que posteriormente se convertiría en las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos) y finalmente en la USAF (Fuerzas Aéreas) al terminar la II Guerra Mundial. Sin embargo, se produjo un respiro a medida que la economía iba recuperándose lentamente con la política del llamado New Deal, y en las maniobras militares de finales de los 30 ya operaron batallones mecanizados y fuerzas acorazadas completas, sustituyéndose los primitivos Renault Ft 17 de la Gran Guerra por carros más modernos.

        En donde no hubo la menor evolución fue tanto en el uniforme como en el equipo del soldado de infantería norteamericano. En efecto, en fotografías tomadas, por ejemplo, en Schoffield Barracks, Hawai, antes del ataque a Pearl Harbour, las tropas todavía servían con el sombrero "cuatro bollos", cascos británicos de I Guerra Mundial y hasta las tradicionales vendas en la parte baja del pantalón que tanto se vieron en la Gran Guerra. Todo ello, además, era combinado con uniformes vistosos y de gala, que daban una idea de la relajación militar en el país.

        Resulta curioso un aspecto de la uniformidad que sí sufriría modificaciones a lo largo de la II Guerra Mundial y sobre todo después de ella, y es la sobriedad de la misma. Mientras que pasada la rendición de 1945, los diferentes ejércitos adoptarían sus propios colores como señas de identidad (azul para la USAF, verde oliva para la guerrera de gala del US Army, azul marino para la US Navy...), en el período de preguerra todos los uniformes eran diferentes versiones del color beige o caqui, distinguiéndose en ocasiones una rama militar de otra simplemente por las prendas de cabeza o por las especialidades que se añadían al uniforme, ya que el sistema de divisas era similar tanto en la US Navy como en el US Army, incluido el Cuerpo Aéreo. Así, un capitán de infantería llevaba las dos barras que también portaba un teniente de navío, por ejemplo.

        Sobre el sistema de la colocación de las divisas, herederas de épocas pasadas, se solían portar en el cuello de la camisa, colocándose a la derecha del mismo la de mando, y a la izquierda la del arma de pertenencia. Así, por ejemplo, un capitán de caballería portaría las dos barras en el lado derecho y los dos sables cruzados en el izquierdo, mientras que un piloto naval portaría las dos barras de capitán en ambos lados del cuello, y las alas de piloto sobre el bolsillo de la camisa.

        Por supuesto, todas estas referencias son en relación con el uniforme de trabajo. En la modalidad de gala, o en la de invierno, con las guerreras, el personal militar ganaba en esplendor. En el caso del US Army, con la guerrera de color marrón se utilizaba el cinturón cruzado Sam-Browne, de origen británico, con pasadores de condecoraciones sobre el bolsillo izquierdo, y el distintivo de mando en  las hombreras, mientras que en las solapas de la guerrera se ponían sendos pines con el clásico "US" del ejército americano. Los distintivos de División o de pertenencia al Cuerpo Aéreo se colocaban en el brazo, con un parche bordado.

        Por su parte, la US Navy usaba una guerrera del mismo color que el uniforme de verano, beige, sin ceñidor, y con las divisas, condecoraciones y demás ornamentos en el mismo orden que en la guerrera del US Army, y con gorra de plato del mismo color que el resto del uniforme.

        Existía además otra modalidad de uniforme para la US Navy, cuyo uso ha seguido utilizándose hasta la actualidad, consistente en la tradicional chaqueta cruzada de color azul marino, con distintivos de mando en los puños, en dorado, y con gorra de plato de color blanco, vistiéndose con pantalón recto del mismo color que el de la guerrera.

        Toda esta uniformidad, en el caso de la Armada, es la referida a los oficiales, ya que la tropa vestía ya el clásico pantalón vaquero con camisa de color azul claro y el tradicional gorro de marinero de color blanco, como uniforme de trabajo, siendo el de gala el azul marino o el blanco, ambos tocados con el mismo modelo de gorro que el de trabajo, aunque su desarrollo descriptivo no corresponde a este apartado, al centrarse en la uniformidad de verano del US Army.

        Finalmente, y antes de abandonar el apartado de la uniformidad, conviene destacar también la existencia de un modelo específico del Cuerpo de Marines, aunque, dado que existe un apartado específico para el mismo dentro de la zona de "Recreación Histórica", baste esta mera mención para dejar constancia.

        Como colofón al presente artículo, y a modo de conclusión, se puede colegir que aunque el US Army se encontraba en vías de modernización, lo cierto es que la ola de pacifismo y los problemas económicos frenaron en gran modo su desarrollo, encontrándose totalmente obsoleto y desfasado en muchos de sus aspectos operativos, incluido el de la infantería y el del uso de doctrina de carros de combate (los manuales norteamericanos trataban a las unidades acorazadas como si fueran de caballería, con la filosofía de cargar hacia el enemigo, y sólo una página en ellos hacía referencia a cómo comportarse en una batalla contra otros medios blindados...), cuando el país se vio arrastrado a entrar en la II Guerra Mundial el 7 de diciembre de 1941, con el ataque a Pearl Harbour (base donde todavía había desplegados escuadrones enteros de cazas biplanos...). Sin embargo, lo cierto es que su distancia de las líneas del frente y su espectacular capacidad industrial sería capaz de cubrir sobradamente las deficiencias de una nación que nunca volvería a vivir con unos principios tradicionales de unas fuerzas armadas de pequeño tamaño y con una misión principalmente defensiva. Sería el fin de una era y el comienzo de otra nueva...