Evento de Ciudad Rodrigo 2019

        El pasado mes de marzo tuvo lugar en Ciudad Rodrigo un evento de recreación con motivo del 75º aniversario de la Declaración de Conjunto Histórico de la localidad, siendo invitada a participar por parte de los organizadores del mismo la Unidad de Estrategia y Operaciones. El evento, que implicó a gran parte de la entusiasta población, destacó la sociedad de la época y las costumbres locales, dando una gran importancia al aspecto civil, una temática no siempre tratada o reconocida en la reconstrucción histórica, que suele centrarse más en las batallas...

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        LA LOCALIDAD DE CIUDAD RODRIGO

        Con una población que supera los 12.000 habitantes y una arquitectura histórica incomparable, la localidad de Ciudad Rodrigo, ubicada en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, en concreto en la Provincia de Salamanca, es especialmente conocida por la batalla que durante la Guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón Bonaparte tuvo lugar allí, y por ello se realiza periódicamente una reconstrucción histórica de dicha acción.

        Sin embargo, por parte de varias personas entusiastas de la recreación histórica, así como de diversas asociaciones locales, se pugnó en el ayuntamiento por destacar otros aspectos del pasado de especial relevancia de la ciudad, de tal modo que se ofreciera una mayor difusión cultural de la historia, y cumpliéndose el 75º aniversario de la Declaración de Conjunto Histórico, que contó con la presencia en 1944 del Gobernador Civil, las circunstancias se juntaron para que viera la luz un evento nuevo y totalmente diferente con lo que se acostumbra a hacer en España.

        En ese sentido, se buscó la colaboración de las Asociaciones de la propia zona para que se caracterizaran de los habitantes de la época, así como de algunas de las autoridades locales. Así, además de las asociaciones "Amanecer" y "Rodericus", una parte de la población acudió voluntariamente a representar costumbres y juegos de la época, entre otras actividades.

 

        INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

        La Guerra Civil Española terminó el 1 de abril de 1939, con la victoria de las llamadas Tropas Nacionales, dando como resultado un cambio de régimen que pasó de la República a la Dictadura del Generalísimo Franco, que pasó a ser Caudillo de España.

        Tres años de un sangriento conflicto, unido a los rencores que surgieron en tiempos republicanos, habían creado un país dividido, a lo que se sumaba la devastación de la terrible guerra civil que había enfrentado no sólo a compatriotas, sino incluso a familias, circunstancias que además fueron aprovechadas en los pueblos por parte de ambos bandos para, con la excusa de la ideología, resolver violentamente antiguas disputas y rivalidades.

        De entre las muchas prioridades a las que se debía enfrentar el nuevo Régimen se encontraban la reconstrucción, la recuperación económica, la estabilización del gobierno y la eliminación de la disidencia, que en las zonas rurales estaba representada por los llamados "makis", bandas de forajidos y bandoleros que a veces intentaban poner la excusa de lucha contra la Dictadura (aunque en realidad la mayor parte de los republicanos que habían combatido durante la guerra y habían podido habían sido exiliados o estaban siendo procesados, en función de lo que determinaran los tribunales militares).

 

        Otro de los aspectos que debía tratar el nuevo gobierno era el de recuperar la moral de la población y la estabilidad institucional, y para ello se inició un programa para realzar de nuevo la importancia de los símbolos y lugares emblemáticos del país, dentro de los cuáles se incluyó la Declaración de Ciudad Rodrigo como Conjunto Histórico Artístico, que fue realizada el 19 de marzo de 1944, por parte del Gobernador Civil del momento, el Excmo. Señor don Juan Junqueras Carvajal, tras diversos estudios realizados por las autoridades del momento.

     

        En efecto, la iniciativa partió de un informe de realizado en 1943 por parte del Ministerio de Cultura de la época y de la Dirección General de Bellas Artes, fue aplicada al año siguiente, contando con la presencia de autoridades civiles y militares, así como representantes del Movimiento, y que fue acogido con gran entusiasmo por parte de los habitantes de la localidad (esta información procede de fuentes locales, aportadas por el Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo y de la prensa durante el evento).

        EL PROYECTO

        Como ya se ha escrito anteriormente, se trató por parte de los organizadores dar a este evento un carácter muy diferente que rompiera con lo que habitualmente se hace en la recreación histórica.

        Así, se buscó por un lado la implicación de la población de la localidad, para lo cuál se sondearon diferentes posibilidades, dando como resultado una recreación que devolviera a la ciudad a 1944, no sólo en un punto concreto, sino en varias plazas y calles, de modo que se ofreciera al visitante una visión completa de las costumbres de la época, y al mismo tiempo devolviendo a muchos de los participantes a su infancia, lo que entusiasmó a muchos de ellos.

        Aunque resulta evidente que muy poca gente que vivió en 1944 sigue con vida, lo cierto es que muchas de las costumbres y juegos de su infancia son similares a los que se aplicaron durante muchos años después, por lo que la experiencia que los mayores pudieron aportar para el evento resultó decisivo para ambientar la sociedad de la época, dando detalles de mucho más valor que los que pudiera aportar un libro de historia.

        Dado que el acto principal del evento sería la llegada del Gobernador Civil al Ayuntamiento para la Declaración de Conjunto Histórico, se debía dar una gran relevancia a dicha actividad, de modo que sirviera de punto de referencia del evento. El propio entorno del espectacular edificio sería un marco incomparable para ello.

        La misma figura del personaje del Gobernador Civil estaba solventada gracias a la participación de uno de los recreadores que cuenta con un espectacular Citröen de época, y que haría las veces del vehículo oficial de la autoridad, de modo que se añadiera mayor relevancia. Además, se contó con la presencia de otros vehículos de época que sirvieron, por un lado como exposición, y por otro como ambientación, haciendo demostraciones por el casco histórico de su circulación y funcionamiento.

        Junto a la presencia del Gobernador Civil era importante marcar la presencia de otras autoridades y personajes ilustres de la época, por lo que se buscó representación de la nobleza, el alcalde (que fue interpretado por el actual edil), las autoridades eclesiásticas, representantes del Movimiento Falangista y, por supuesto, las fuerzas de orden público (Policía Armada y de Tráfico y Guardia Civil) y las militares. En este último aspecto fue donde colaboró la Unidad de Estrategia y Operaciones, aunque, como es habitual, dicha participación se tratará en su propio apartado.

        En el aspecto de la sociedad de la época, se realizaron diversas actividades y juegos infantiles, al tiempo que se montaron varios mercados, incluyendo todo tipo de puestos de venta de productos típicos, y se devolvieron algunas de las plazas y calles a sus usos originales, como la Calle Madrid y el Campo de las Reses, lugar que en su momento se realizaban actividades con el ganado. Uno de los detalles que entusiasmó tanto al público como a los participantes fue la presencia de animales auténticos, lo que proporcionó la oportunidad para los más pequeños de interactuar con ellos.

     

        También se contó con la presencia de una banda de pilluelos y carteristas, que eran dirigidos por un Patriarca, y que de ese modo se permitió dar un mayor dinamismo, ya que los "robos" que realizaban no estaban planificados de forma fija, de modo que las persecuciones por parte del Destacamento de la Guardia Civil  fueron otro de los alicientes que se dieron a lo largo de todo el fin de semana. Esa libertad a la hora de realizar actividades fue una de las características principales del evento, lo cuál fomentó la iniciativa de los propios participantes, que en todo momento demostraron estar a la altura de la confianza depositada en ellos.

        EL EVENTO

        El viernes 15 fue utilizado para la llegada de los recreadores y para planificar los últimos detalles, en especial las actividades que se querían realizar a lo largo del fin de semana. Una vez reunidos con la organización, y durante la cena, se ultimó la planificación y los papeles que cada recreador debía realizar.

        Además, también se aprovechó la circunstancia para dar los últimos retoques a la uniformidad de los recreadores que harían el papel de fuerza pública, y que incluían uniformes de varios períodos, ya que en 1944 todavía coexistían modelos en la Guardia Civil del período republicano con la introducción de las nuevas guerreras y correajes, que pasaron del color crema al color negro.

        El sábado 15 ya se comenzó con las recreaciones propiamente dichas. Tras una reunión durante el desayuno en la que se planificó el horario y la llegada del que sería el Gobernador Civil, los recreadores se dirigieron a sus respectivas zonas, unos al mercado, otros a la plaza de la iglesia y otros al Campo de las Reses.

        La llegada del Gobernador Civil al Ayuntamiento fue planeada con gran pompa, siendo escoltado por un grupo de jinetes, y siendo recibido por una entusiasta multitud ataviada de época, conforme a como debió ser en su momento.

        El coche oficial en el que viajaba, conducido por un representante de la policía gubernativa de la casi recién creada Policía Armada y de Tráfico avanzó por entre los vecinos, a través del camino que le había abierto la Guardia Civil del puesto, siendo recibido en primera instancia por el Cabo Jefe, que todavía vestía el uniforme del período anterior, dado que en aquella época todavía estaba en vías de una progresiva sustitución, acorde a la directiva del Nuevo Régimen.

        Cabe destacar que Franco estuvo a punto de disolver a la Guardia Civil, ya que gran parte de esta defendió la República al estallar el conflicto, pero que acciones como la heroica resistencia del Alcázar de Toledo le disuadieron de esa idea.

        Hecha esta pequeña aclaración, y continuando con el relato, el Cabo Jefe del puesto abrió la puerta y saludó marcialmente al Gobernador, para a continuación hacerse a un lado y que de ese modo se reunieran las autoridades civiles, ante las cuáles se hicieron algunos bailes regionales.

        El papel del alcalde de la época fue interpretado por el actual edil de la localidad, de modo que se aprovechó la ceremonia de recibimiento también como ceremonia de apertura del evento en sí, por lo que a partir del momento en el que las autoridades se reunieron en las escaleras del emblemático edificio se dieron por iniciadas las actividades, la primera de las cuáles, por supuesto, fue el discurso por el que el Gobernador Civil declaraba la ciudad como Conjunto Histórico, acompañado de representantes de la nobleza, el Movimiento Falangista y, por supuesto, la autoridad eclesiástica.

     

        Finalizado el discurso y siendo aclamados por los vecinos, a continuación el edil invitó al Gobernador a un recorrido por la localidad, siendo escoltados por la Guardia Civil, y acompañados por una comitiva de personalidades y vecinos. El recorrido pasó por diversos puntos ambientados, como el ya mencionado Campo de las Reses, terminando junto a la iglesia y en la plaza donde se encontraba ambientado el mercado, que sirvió de punto central del evento y donde además se aprovechaban los puestos para vender productos gastronómicos típicos de la región.

        Antes de retirarse la comitiva, el Gobernador Civil visitó el mercado en la Plaza del Buen Alcalde, saludando uno por uno a todos los puestos de venta allí colocados, mientras que los primeros intentos de robo por parte de una banda de carteristas eran perseguidos por la Guardia Civil.

        Con respecto a las áreas ambientadas por las que podían moverse los visitantes, destacaban primeramente la Plaza del Conde, donde se encontraba instalada una completa exposición de carros y aperos de labranza, empleados desde tiempos inmemoriales muchos de ellos.

        Por su parte, el punto principal de las actividades se centró en la Plaza del Buen Alcalde, aprovechando el mercado de gastronomía artesanal allí montado, que sirvió tanto de exposición como de punto de venta, mientras que la plaza del ayuntamiento, con los vehículos históricos allí estacionados, era el tercer punto principal.

        De entre las actividades que espontáneamente se realizaron destacó la procesión con la autoridad eclesiástica en cabeza, seguida por las entusiastas participantes, muchas de las cuáles entonaron cánticos religiosos de la época y recitando oraciones, haciendo volver a más de un asistente a su infancia.

        La comida tuvo lugar en la Plaza del Buen Alcalde, donde se reunieron todos los recreadores en una mesa que fue colocada al efecto, de modo que, además de como descanso, sirviera también como elemento de confraternización entre ellos, destacando el buen ambiente que estuvo presente a lo largo de todo el evento. También junto a la comida, y aprovechando el descanso de las actividades, se aprovechó para realizar diversas partidas de juegos de época que hoy en día siguen presentes, como son el mus y otros juegos de cartas, y que tradicionalmente han sido punto de reunión de los personajes emblemáticos en los pueblos de toda España.

        De entre las representaciones de la tarde, a mitad de la jornada hizo su aparición en la Plaza del Buen Alcalde la autoridad militar, buscando a uno de los participantes del evento, ya que pese a haber sido llamado a filas no se había personado en el acuartelamiento. Esta actividad, que iba a ser una simple y pequeña escena enfocada a reproducir lo que era el servicio militar, se convirtió en otra de las actividades estrella del día, ya que al buscado se le ocurrió declarar que no se había presentado a la llamada a filas porque su novia estaba en cinta, lo que rápidamente generó una nueva situación al ordenar buscar a la novia, cuyo papel recayó en una de las habitantes de la localidad.

        Todo ello dio la oportunidad de tratar una serie de aspectos culturales, sociales e institucionales de la época, que contrastan vivamente con los usos y la legislación de hoy en día.

        Entrevistado el mando militar con las autoridades civiles y eclesiásticas, y solicitada información sobre los comportamientos como ciudadanos de ambos novios al Cabo Jefe del Puesto de la Guardia Civil, se resolvió rápidamente que la inaceptable situación de una pareja con la novia en cinta debía corregirse en el acto, por lo que se orquestó la organización de una ceremonia de boda, que sería oficiada por el obispo, lo que permitió también a los participantes de Ciudad Rodrigo reproducir algunas de las costumbres relativas a los noviazgos y las bodas.

     

        El patriarca del clan fue nombrado padrino, ya que se ofreció a financiar el festejo, a fin de permitir eludir el servicio militar del muchacho, ya que el mando militar se comprometió a solicitar de sus superiores una prórroga para el matrimonio y el cuidado del bebé. Así, la pareja, escoltada por la Guardia Civil y por la familia de la novia, que garantizaban el casamiento y que el novio cumpliera con sus obligaciones "cristianas y de español de bien", como se dijo durante la ceremonia, fue acompañada por la entusiasta multitud hasta la puerta de la iglesia, donde se llevó a cabo la ceremonia.

        Tras un moralista discurso en el que la autoridad eclesiástica exhortó a los allí concentrados a seguir los valores morales cristianos, y de ese modo evitar la vergüenza que en estos momentos se veían obligados a pasar los novios por su mala cabeza, siguiendo la costumbre los recién casados encabezaron una nueva procesión hasta el Ayuntamiento, donde el mando militar informó de que había informado al Ministerio de la Guerra y que las autoridades habían concedido la exención temporal de la llamada a filas, a fin de fomentar el "sagrado valor de la familia, elemento fundamental de la moral cristiana y del Régimen".

        El cierre del sábado fue una cena junto al alojamiento donde se hospedaban los recreadores, en una zona reservada del restaurante, destacando el nivel de la organización en el trato dado durante toda la jornada, entre ellos precisamente el de la comida, que superó con creces la de cualquier otro evento de recreación.

        Los planes para el domingo incluían una serie de actividades por la mañana, de las que la principal sería de nuevo protagonizada por el Gobernador Civil, para el que se realizaría una nueva ceremonia de despedida.

        Sin embargo, primeramente se realizó una inspección de los diferentes puestos del mercado, comprobándose sus licencias, que en muchos casos tuvieron que ser avaladas por el Cabo Jefe del Puesto de la Guardia Civil.

        El punto crucial de la inspección fue cuando se decidió que uno de los puestos no cumplía con los requisitos legales, y por tanto debía ser cerrado e incautada la mercancía, originándose el correspondiente tumulto entre el público y los propios vendedores, circunstancia que fue aprovechada por los carteristas para realizar diversos hurtos, entre los que se incluyó un intento del robo de portafolios a la autoridad militar, hasta que la fuerza pública restableció el orden y aplacó con contundencia a los tumultuosos.

        Una vez que fue restablecido el orden, la comitiva oficial, seguida por los habitantes de la localidad, acudieron a despedir al Gobernador Civil, que fue recogido por su coche, tras realizar un emotivo discurso en el que expresó su agradecimiento a la ciudad y a las autoridades locales por la cálida acogida que habían dado a su persona, retirándose el vehículo oficial entre los entusiastas vítores de los allí concentrados, dándose así por finalizado el evento de cara al público.

        La comida, realizada en el mismo lugar que la cena, sirvió de ceremonia de despedida y agradecimiento a los participantes y organizadores, y de celebración de un evento que fue un rotundo éxito tanto en sus objetivos como en la innovación en la recreación histórica en España.

        En efecto, la introducción en el mundo de la recreación de un evento enteramente civil, centrado en las costumbres sociales de la época, en lugar de en el aspecto militar y centrado en batallas históricas, supone una verdadera renovación que introduce un sin fin de posibilidades para futuros eventos, y rompe con muchas de las líneas tradicionales que hasta la fecha se han realizado, esfuerzo que hay que agradecer a los organizadores, y en especial, desde la UEO, a Cristina y a Yolanda, que fueron quienes nos invitaron a participar y atendieron a cuantas sugerencias les hicimos, demostrando su calidad humana.

     

        El otro aspecto verdaderamente importante, que sin embargo sí se había realizado ya en algún evento, fue la implicación de la población local en la participación del mismo, ya que convierte las actividades en algo verdaderamente interactivo para quien quiera participar, algo que en muchas ocasiones se olvida, ya que uno de los objetivos de la recreación histórica, más allá de simplemente quedar a posar y hacerse fotos, es introducirse en un período concreto de nuestro pasado y al mismo tiempo darlo a conocer al público. Y no hay mejor forma de dar a conocer algo que implicar a ese mismo público.

        LA COLABORACIÓN DE LA UEO

        Antes de concluir el presente artículo, como es costumbre en los eventos a los que acude la Unidad de Estrategia y Operaciones se hará una pequeña reseña del material uniformológico aportado, que se basó en los criterios solicitados desde la organización.

        Dado que uno de los temas en los que más destaca nuestra organización es la temática policial, la mayor parte de lo que se llevó a Ciudad Rodrigo fue relacionado con las fuerzas de orden público de la época.

        Los años 40 son un período curioso en la uniformidad española, ya que, por un lado, se viene de la Guerra Civil a un país que se encuentra en los inicios de su reconstrucción, y por ello no se puede adecuar a la velocidad deseada a los cambios de uniforme que impone la legislación, existiendo muchos modelos del período anterior al que simplemente se cambian las divisas.

        En efecto, debe tenerse en cuenta que el evento en sí se situaba en 1944, y que el nuevo reglamento de uniformidad se publica en 1943, por lo que las instituciones se encuentran en pleno cambio de la misma.

        En el caso de la Guardia Civil, la llegada de los nuevos tiempos sustituyó el corte de la guerrera y la sustitución de los antiguos distintivos, introduciéndose los rombos (en el reglamento de 1940 ya se habían sustituido los iconos republicanos por picos de colores en los cuellos), y también destacó especialmente el cambio de correaje, que pasó a ser en todos los casos de color negro.

        Manteniendo en servicio su emblemática prenda de cabeza, el tricornio, aunque cambiando el modelo, los símbolos de la Benemérita en el nuevo período serían dos, por un lado la Cartera de Caminos y, por otro, el que sería un icono tan importante como el mismo tricornio, la capa, ya que desde entonces el Cuerpo ha pasado a ser representado en este período por estas dos prendas.

        En el caso de la uniformidad aportada en esta materia, destaca que además se trataba de material original de la época, perteneciente a antepasados de uno de nuestros miembros, de modo que el mismo evento sirvió para honrar su trabajo al servicio de la patria y de la sociedad, y es que no debe caer en el olvido el sacrificio que supuso en su momento la dura forma de vida que el recreador y el público sólo son capaces de arañar en la superficie.

        De los otros dos uniformes tratados en el evento, el primero de ellos corresponde al de la policía gubernativa, que pasó a evolucionar desde el Cuerpo de Seguridad a la Policía Armada y de Tráfico. La imposibilidad de contar con un uniforme auténtico del período, que usaba cuello cerrado, obligó a usar uno un poco posterior, cuando ya se usaba la guerrera de cuello abierto con corbata, pero se consideró más importante permitir esta licencia a cambio de poder introducir a la policía gubernativa en el evento.

     

        Como no mucha gente sabe, el origen del uniforme de la Policía Armada corresponde al período republicano, ya que la modalidad de verano del empleado por la famosa Guardia de Asalto era de color gris, y con el fin de aprovechar material en una época de escasez, se decidió emplear el modelo, con adaptaciones al nuevo Régimen, al tiempo que de ese modo se permitía una cierta continuidad dentro de la institución policial, pero que al mismo tiempo rompiera con el icono del color azul en el uniforme.

        En sus primeros momentos, al igual que en el caso de la Guardia Civil, la Policía Armada y de Tráfico también usó colores en las puntas de los cuellos para las especialidades de los policías, rojo para las unidades móviles y negro para las de guarnición, hasta que se introdujeron los rombos durante el resto del período. Además, se recuperó el Águila de San Juan en el uniforme, símbolo tradicional de la policía española, herencia de la primera institución policial con jurisdicción en todos los reinos, que fue la Santa Hermandad en los tiempos de los Reyes Católicos.

        Finalmente, para representar a las instituciones militares, también se llevó un uniforme original de la época, de un capitán de artillería, en el modelo llamado "sahariano", usado por las unidades de África. El Reglamento de 1943 estableció las directrices que se emplearían en la primera mitad de la Dictadura, y conservaba algunas herencias de los tiempos pasados, pero con la simbología adaptada a los nuevos tiempos, conservando el cinturón "Sam-Browne" tan popular en la época en muchos países.

        Como conclusión final del evento, ya se ha indicado anteriormente el éxito del mismo, por lo que simplemente se quiere aprovechar para dar las gracias nuevamente a la organización, a Susana, que fue nuestra anfitriona, y de nuevo especialmente a Yolanda y a Cristina por invitarnos a participar en el que fue sin duda una experiencia inolvidable que les deseamos que se repita, esperando la mayor de las suertes y el mayor éxito en sus futuros proyectos.