Codex Bélix 2016: Murcia

        Los pasados días 14, 15 y 16 de octubre tuvo lugar en Murcia la novena edición del mayor evento de Recreación Histórica que se realiza en España, bajo la denominación "Revive la Historia... de cine", organizada por la Asociación de Reconstrucción Histórica "Codex Bélix", y que en esta ocasión contó por primera vez con la participación en la coordinación del evento de la Unidad de Estrategia y Operaciones, que además aportó una exposición de dioramas sobre batallas históricas y uniformidad diversa.

            NOTA: Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos expuestos en el siguiente artículo, tanto en su aspecto escrito como de las imágenes contenidas en el mismo, sin el consentimiento expreso de la administración del presente espacio web.

        INTRODUCCIÓN

        Desde hace nueve años, se viene realizando en la ciudad de Murcia, en los Jardines del Malecón, el mayor evento de Reconstrucción Histórica multiépoca en España, en un recorrido de más de 2.500 años. En esta ocasión, además, coincidiendo con el 750º aniversario de la fundación del Concejo de Murcia, se dio especial relevancia al apartado medieval, así como a la historia de los Estados Unidos de América, concretamente en la segunda mitad del siglo XIX, el famoso "Far West" que el cine convirtió en el icono televisivo de toda una época.

        El evento, que ha ido creciendo de año en año, cuenta con la participación de diversas instituciones civiles y militares, como son las Fuerzas Armadas, a través de unidades como la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra, la Infantería de Marina o el Ejército del Aire, que además colaboró con la realización de un salto paracaidista de la Patrulla Acrobática (PAPEA). Junto a ellos, y con diferentes actividades para los más pequeños y exposiciones de vehículos, colaboraron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a través de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía (ahora Policía Nacional), que aportaron diversas exposiciones de uniformes y vehículos históricos, colaborando con este último apartado la propia UEO.

        Bajo el lema "Revive la Historia... De Cine", las jornadas, que cubren todo el fin de semana, buscan acercar al público al mundo relativamente desconocido en España de la historia militar, a través de la realización de diversas actividades y recreaciones, que incluyen campamentos ambientados en diferentes épocas históricas, demostraciones de los propios grupos de recreación y otra serie de cuestiones relacionadas, cuya principal atracción están enfocadas a los más pequeños.

        Por supuesto, y haciendo gala al lema, la sensación cinemátográfica queda presente a lo largo de todas las jornadas, de modo que el visitante pueda sentirse como parte de una película de temática histórica con la que varias de las generaciones han crecido. Ello incluye inevitablemente la presencia de vehículos, algunos de ellos originales de la II Guerra Mundial, y otros más espectaculares, del que destaca un auténtico carro de combate, que tradicionalmente todos los años, y con la colaboración del Excelentísimo Ayuntamiento de Murcia, aplasta un coche de desguace, demostrando el poder de esta ingeniería bélica. No es necesario destacar que esta conflagración abarca una gran parte del evento, cubriendo con espectacularidad varios teatros de operaciones del conflicto.

        LAS ORGANIZACIONES PARTICIPANTES

        Como en anteriores ocasiones y artículos, desde la presente publicación se hará hincapié en las asociaciones con las que la Unidad de Estrategia y Operaciones trató directamente. No es un caso de menosprecio a unas entidades o de elogio a otras, sino simplemente la justicia de describir aquéllas entidades con las que se trató, dado que de aquello que no se conoce no tiene sentido hablar en profundidad. Sirva por tanto la siguiente relación como resumen de aquellas asociaciones participantes como ejemplo de los numerosos grupos que colaboraron en el evento:

        -Codex Bélix: Sería una injusticia de tremendas proporciones no empezar la relación de entidades participantes por aquella organización que fue la responsable del evento. Con un enfoque multiépoca en sus eventos, y presidida por don Antonio Lalaguna Arroyo, Codex Bélix es la asociación que en la actualidad organiza los mayores eventos de recreación y multiépoca en España, colaborando activamente con las Fuerzas Armadas y en menor medida, pero no por ello menos importante, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que suelen estar presentes en sus actividades. Aunque abarca el concepto de multiépoca, es cierto que la temática que más suele tratar es la de la II Guerra Mundial, aunque ello no exceptúa que sea capaz de tratar cualquier materia que se proponga.

        -3º Acorazada "Spearhead": Una vez más, la Asociación "Spearhead" demostró su espectacular capacidad de despliegue de vehículos, dejando claro que se trata de la entidad de sus características que más recursos motorizados tiene entre sus homólogas en España. En concreto, en esta ocasión, desplazaron a la muestra un vehículo de transporte norteamericano "Dodge", recientemente adquirido, así como uno de los principales activos de la asociación, un carro de combate M-41.

        El M-41 Walker fue un tanque que entró en servicio en las unidades acorazadas norteamericanas poco después del fin de la II Guerra Mundial, en sustitución del M-24 Chaffee y del Stuart, en fuerzas de caballería y de reconocimiento. Participó en la Guerra de Corea, y posteriormente, mediante licencia, fue vendido y fabricado en muchos países, entre ellos España, utilizándose además en multitud de filmografía de guerra hecha por Hollywood.

        -GERAP 101º Airborne: Recreando la famosa unidad aerotransportada de los Estados Unidos, la 101º Airborne, el grupo GERAP desplegó en la zona asignada a las tropas americanas de la II Guerra Mundial, junto con otros grupos de ambientación parecida. Dentro del área norteamericana destacó también especialmente el laboratorio fotográfico que algunos recreadores ataviados como corresponsales de guerra, tanto de prensa civil como militar, montaron, con el fin de dar a conocer la labor de la prensa durante el conflicto, y aprovechando su atuendo para poder hacer diversos reportajes tanto de los campamentos como de las recreaciones. Junto a los GERAP y al laboratorio fotográfico desplegaron en la zona el Grupo Paratroops de Lérida, el ARH Militar Roquetas de Mar (Almería), los recreadores de Extremadura 101º y el Grupo 101º de Toledo.

        -La Nueve: Otro de los grupos de recreación que en España tiene antigüedad es la Nueve, que se centra en la participación de soldados españoles en el bando aliado durante la II Guerra Mundial. Aunque leyendo sobre la Nueve, podría parecer que se trataba de toda una División, lo cierto es que su participación se redujo a apenas una compañía reducida, lo que no debe menoscabar el mérito de sus esfuerzos en el conflicto. Su especial fama viene además por el hecho de que fueron las primeras unidades en entrar en Paris con las fuerzas de liberación.

        -Asociación Histórico Cultural Poland First To Fight: Organizadores del evento "Do Broni", que todos los años se realiza en Madrid, este grupo de recreación se basa en la participación polaca durante la II Guerra Mundial, tanto durante su independencia como cuando pasaron a formar parte del Ejército Británico, no sólo en el aspecto terrestre, sino también como pilotos o con algunas unidades navales exiliadas que colaboraron en la escolta de convoyes procedentes de los Estados Unidos. Polonia fue sin duda el país que más sufrió las consecuencias de la guerra, ya que, a pesar de estar en el bando vencedor, lo cierto es que pasó de una ocupación nazi a una ocupación soviética, siendo abandonada por los aliados occidentales.

   

        -Asociación de Reconstrucción Histórica San Vicente: Venida desde Alicante, los componentes de esta asociación, ataviados como tropas de la Confederación durante la Guerra Civil Americana, montaron un verdadero campamento cuidado hasta el más mínimo detalle. Gran parte de sus actividades también estaban enfocadas a la participación del público, e incluían juegos clásicos de época, como la herradura, o carteles de reclutamiento para luchar por la Confederación. Destacó especialmente la presencia de su última adquisición, una pieza de artillería que habían fabricado ellos mismos, y de la que estaba cuidado hasta el más mínimo detalle, que llamó especialmente la atención de visitantes y recreadores.

        -Almería Far West: Los componentes de este grupo son los encargados de la atracción turística sobre el espectáculo del Far West que existe en Almería, dado en que esta provincia se rodaron gran cantidad de films de esa temática en los viejos tiempos en que el Western inundaba las pantallas de cine y de televisiones. Dado que uno de los elementos temáticos del evento en Murcia de este año era la historia de los Estados Unidos, sus participantes no sólo trataron el aspecto militar, sino también el de la sociedad americana en la segunda mitad del siglo XIX. Así, junto a soldados de Caballería, diversos personajes clásicos de ese período histórico se unieron al evento, como fue el caso de forajidos, cazarrecompensas, cabareteras, colonos y el inevitable Sheriff, todo ello contando con un decorado de fondo que representaba un Saloon, uno de los primeros edificios que se levantaban en cualquier ciudad de reciente construcción en el Oeste de los Estados Unidos.

        -Arizona 1878: Aunque venía con el grupo de Almería, especial relevancia que merece su propio apartado es el caso de Arizona 1878, un film del organizador del apartado del Far West, don Manuel Olaya, quien además cuenta con una espectacular oficina del Sheriff en una de las habitaciones de su vivienda.

        -Otras Asociaciones: Muchas otras asociaciones participaron en el evento, aunque como se ha referido anteriormente, los artículos expuestos en el presente espacio se basan en aquellas con las que trató directamente la Unidad de Estrategia y Operaciones, sin importar la importancia o entidad de las mismas. Cabe destacar entre ellas la presencia de grupos alemanes de la II Guerra Mundial, que aportaron vehículos y un espectacular cañón 88 mm antiaéreo, así como otros de la Gran Guerra, que cubrían los dos bandos del conflicto. Además se contó con la asistencia de grupos de recreación venidos desde Rusia, y que trataban el Ejército Rojo.

        Junto a ellas, y en un ámbito más moderno, se desplegaron varios grupos, algunos de los cuáles incluían vehículos, que ambientaban a las tropas norteamericanas durante la Guerra de Vietnam o el ejército español en los años 80. La parte más actual quedaba reservada a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto a las que se desplegaron asociaciones de Veteranos y la espectacular Banda de Gaiteros de Torrevieja, que tuvo una acción destacada en el homenaje a los caídos.

        Finalmente, diversas asociaciones de recreación que trataban la antigua Roma y la Edad Media completaban el elenco de las jornadas de recreación. Dado que el Concejo de Murcia celebraba su 750º aniversario, se dio especial importancia a la presencia de grupos medievales en el evento de este año, que además realizaron combates en la zona de la Catedral.

        LA PRESENCIA MILITAR

      Junto al abanico de los distintos grupos de recreación histórica, varias unidades militares participaron en el evento, desplegando varios vehículos y ayudando a la organización con varias tiendas de campaña.

        Por parte del Ejército de Tierra, las unidades asignadas incluyeron la presencia de la Brigada Paracaidista, junto a la que se emplazó el Regimiento de Infantería "Zaragoza nº5", que tiene su sede en la propia Región de Murcia. Por su parte, el Tercio de Levante de la Infantería de Marina trajo una de sus lanchas junto a un "stand" que incluía material de buceo y otros elementos de la unidad.

        Finalmente, el Ejército del Aire estuvo representado por la PAPEA, la Patrulla Acrobática, que fue otro de los platos fuertes del conjunto de actividades, al realizar como cierre del evento un salto de varios componentes de la unidad sobre la ciudad de Murcia, para deleite de visitantes y recreadores.

        LA COLABORACIÓN DE LAS FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO

        Dos bloques diferenciados fueron los que participaron en las jornadas de Murcia, cada uno de ellos a cargo de cada uno de los Cuerpos que conforman la Seguridad del Estado: La Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía (ahora Policía Nacional).

        Por parte de la Guardia Civil, su participación consistió en una exposición de una veintena de uniformes de distintas especialidades del Cuerpo, dejando la parte histórica para posteriores eventos, de modo que quedara constancia de la modernidad y preparación de dichas unidades.

        Por el contrario, por parte del Cuerpo Nacional de Policía se contó con la presencia de varios vehículos históricos, que de hecho estuvieron a cargo de las gestiones de la Unidad de Estrategia y Operaciones, contando con la presencia del Policía jubilado don Antonio Muñoz Maldonado, que durante muchos años ha sido el encargado de restaurar y exponer la colección de vehículos históricos con los que cuenta la Dirección General de la Policía, y que cuenta con varias decenas de todos los períodos históricos anteriores al actual.

     

        Para esta ocasión en concreto, se eligieron tres de los vehículos más representativos de la historia policial, no tanto por los modelos como por los colores y la uniformidad de los mismos. El primero de ellos era un Seat 124, de color blanco, que fue uno de los que dieron el nombre de "lecheras" a los vehículos de la policía, y que se utilizó tanto en el período de la Policía Armada como de la Policía Nacional. En ese mismo período, con la Policía Armada, se utilizó el Land Rover 109, nomenclatura que hace referencia a la separación en pulgadas entre ejes, y que fue empleado por las Banderas Móviles y por las Compañías de Reserva General. En ese sentido, completaba la muestra de vehículos utilizados por las CRGs una furgoneta Mercedes.

        Junto a la presencia de los vehículos, y gestionado a través de la Unidad de Estrategia y Operaciones, se vistieron varios uniformes y reproducciones de los mismos en relación con el período histórico de cada uno de ellos, el del Cuerpo de Policía Nacional. Así, junto al uniforme de patrullero, que llevó el propio agente Maldonado, los visitantes pudieron interactuar con el uniforme original del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y de las Compañías de Reserva General (CRGs).

        LA PARTICIPACIÓN DE LA UNIDAD DE ESTRATEGIA Y OPERACIONES

        La UEO colaboró con la organización de todo el evento a lo largo de la duración del mismo, y además participó con varios uniformes de diferentes temáticas. Más aún, a petición del Presidente de la Asociación Codex Bélix, don Antonio Lalaguna Arroyo, se llevó a cabo una exposición de grandes batallas de la historia de la humanidad, de modo que se cubriera todos los períodos abarcados por el evento y se permitiera al visitante contemplar desde otra perspectiva, la del miniaturismo, las batallas y los campamamentos tratados por los distintos grupos.

        La exposición, que se iniciaba con la Antigua Roma, terminaba con la Guerra Fría, e incluía maquetas, estandartes y uniformes, cada uno de ellos desarrollado con sus propios paneles explicativos.

         -La lucha en la antigua Roma: La esencia del poder de Roma residía en sus legiones. Estas variaron en su estructura y equipamiento según la época, desde los primeros tiempos hasta las Reformas de Mario, pero lo cierto es que fueron vitales para el Imperio Romano y no sólo en el apartado militar.

        Por ejemplo, una de las labores más importantes que llevaron a cabo los legionarios romanos fueron las vías de comunicaciones, en especial con la construcción de calzadas, que permitían a los ejércitos moverse con rapidez por todo el Imperio.

        En reglas generales, los ejércitos romanos se componían tanto de tropas de la propia Roma como de fuerzas aliadas. El sistema solía ser el de emplear en campaña dos legiones romanas y otras dos formadas por pueblos amigos, aunque dada la romanización que se hizo de los pueblos conquistados, la organización de las legiones aliadas era igual que el de las romanas. Por supuesto, las necesidades o las situaciones de extrema gravedad movilizaban a contingentes mayores, como fue el caso de la invasión de Italia de las tropas cartaginesas al mando de Aníbal, y la derrota de Cannas, donde el mando romano era ejercido por días alternos entre dos generales.

        La organización de la legión romana: La unidad mínima de operaciones de una legión romana era la Centuria, formada por un centenar de hombres y mandada por un Centurión (las centurias se formaban por Decurias, unidades menores). Según el período en el que nos encontremos, dado que la estructura de las legiones varió según la época, varias centurias conformaban un Manípulo, y los manípulos se agrupaban formando las Cohortes, que eran esencialmente la fuerza operativa. Cada cohorte solía tener alrededor de 600 hombres, según el período y los servicios asignados, y 10 cohortes formaban la Legión propiamente dicha.

         Sobre los tipos de tropas y las tácticas utilizadas por los romanos, a lo largo del tiempo el denominador común a todas las épocas fue el sistema de lucha en orden cerrado. En los tiempos de la República, existían cuatro clases de soldados, que en realidad iban en relación con el status social de cada uno, dado que el legionario pagaba su equipo.

        Este último detalle es de especial relevancia, ya que, al contrario de lo que se muestra en la filmografía tradicional, las legiones no contaban con un nivel de uniformidad como en la actualidad, sino que esa coherencia en la vestimenta la solía dar la ausencia de colores en las telas.

        Los Velites eran la primera línea de combate, y básicamente actuaban como infantería ligera, estando armados con jabalinas. Su función era la de desorganizar la fuerza enemiga. A continuación venía un cuerpo principal, los Hastati, que combatían con lanzas y espadas cortas, y que contaban con una mayor protección. Finalmente, los Princeps y sobre todo los Triarii eran las tropas mejor equipadas, y formaban la reserva de la legión, siendo los encargados de asestar el golpe definitivo del enemigo.

        La escasa caballería que conformaban las legiones solía formarse por la nobleza y en ocasiones por ciudadanos más adinerados, que pudieran adquirir y mantener un caballo. Se colocaban en los flancos de la formación, a fin de envolver al enemigo e impedir que este pudiera envolver a la legión.

        Los campamentos romanos: Cuando actuaban en campaña, los romanos eran especialmente cuidadosos a la hora de acampar en territorio enemigo. Normalmente, la marcha del ejército se realizaba durante la mañana, y la tarde se utilizaba para levantar las defensas y las tiendas en las que pernoctar.

        El elemento central del campamento, donde se situaba la tienda del general, normalmente de un color rojo, que la hacía destacar del resto del campamento, cuyas tiendas eran de pieles o de tela blanca, según la época, era el foro, exactamente igual que en cualquier ciudad romana. Esto sería especialmente cierto por el hecho de que campamentos de legiones serían el embrión de futuras ciudades, como es el caso de la ciudad de León.

        Dos vías perpendiculares convergían en el foro, actuando como accesos principales a través de la muralla. Eran las denominadas Cardo y Decumano, y alrededor de ellas se agrupaban las diferentes cohortes que componían la legión. Esta distribución daba como resultado que hubiera cuatro accesos, cada uno de los cuáles contaba con su propio cuerpo de guardia, y eran la única excepción al muro que custodiaba el campamento. Este muro se creaba cavando una trinchera, y con la tierra extraída formando un parapeto, en el que se clavaban postes de madera, creando una empalizada tras la cuál los legionarios podían descansar a salvo de ataques enemigos.

        -El Estandarte de los Reyes Católicos: Los principales Reinos que terminarían formando lo que hoy en día es España serían aquellos sobre los que gobernaron los Reyes Católicos, esto es, Castilla y León por parte de Isabel, y Aragón por parte de Fernando, quien además fue rey de las Dos Sicilias. La heráldica de dichos reinos quedó plasmada en el estandarte de ambos reyes, que pasó a incluir el lema "Tanto Monta, Monta Tanto", en relación al mandato que cada uno podía ejercer en el reino del otro, aunque sólo fueran los consortes.

        -El tiempo de los Castillos: La Edad Media: El período comprendido entre la caída de Roma (410 d. de C.) y la toma de Constantinopla (1.453 d. de C.) recibe el nombre de Edad Media, y ha sido objeto de multitud de mitos. La corte del Rey Arturo, la Reconquista y el Cid, las Cruzadas y Ricardo Corazón de León, o la Guerra de los Cien Años serán algunos de los nombres que mezclarán la historia con la leyenda.

        El feudalismo: El sistema social en el que se basó este amplio período histórico fue el llamado feudalismo, una estructura enfocada a sostener el aparato militar y a los protagonistas de la época: los caballeros. Formado por un sistema piramidal, el rey era la máxima autoridad, y se encontraba en lo más alto de la pirámide. Esta poderosa figura otorgaba extensas tierras entre sus nobles, que a cambio le juraban fidelidad y le proporcionaban apoyo militar en caso de guerra, un apoyo militar que conseguían de sus caballeros y vasallos, a los que a su vez les concedían porciones menores de territorio. En la base de la pirámide se situaban los campesinos, los hombres libres y los siervos de la gleba, que eran quienes realmente costeaban el aparato militar.

        Arqueros y caballeros: El alto costo de equipar y mantener una montura, junto con la armadura completa de un caballero, supuso que los ejércitos del momento tuvieran que hacer uso de grandes masas de infantería. Los ingleses, en concreto, desarrollaron el uso del arco, tras las lecciones aprendidas en Hastings, donde la ausencia de arqueros supuso la derrota de Harold Godwin, y la aplicaron con gran éxito durante la Guerra de los 100 años y más concretamente en la batalla de Crécy, donde la caballería francesa fue masacrada por los arqueros del rey Eduardo III. Se trataba de un arma económica que además ahorraba equipar con armaduras a los soldados, de modo que daba un ejército a un coste muy bajo. Sin embargo, si el adversario llegaba al cuerpo a cuerpo, los arqueros eran aplastados, por lo que normalmente se combinó su intervención con grupos de guerreros armadas y equipados con armaduras al modo tradicional.

        El otro elemento protagonista del período medieval fue el caballero, un guerrero adiestrado que solía pertenecer a la nobleza, y que marchaba a la guerra equipado con los mejores recursos del momento. Al contrario que los arqueros, los caballeros requerían un alto coste, tanto en medios como en adiestramiento, por lo que su número era mucho más reducido.

        La táctica se basaba en una carga frontal, en la que se esperaba que la masa del caballo y del jinete aplastaran la resistencia enemiga (como en el caso de la Carga de los Tres Reyes en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 o en la carga de Arsuf, durante la Tercera Cruzada), y las armaduras evolucionaron desde las primitivas cotas de malla a un sistema más elaborado de placas, colocadas sobre la anterior.

        La época de los castillos: El símbolo de poder y riqueza de los señores feudales y de los propios reyes también estaba enfocado a resaltar su poder militar. Así, multitud de fortalezas y castillos surgieron por toda Europa y la llamada Tierra Santa, ampliándose posteriormente hasta proteger ciudades enteras.

        El objetivo del castillo era el de poder vencer a enemigos mayores con fuerzas reducidas, parapetadas en los altos muros, y de ese modo economizar los recursos militares.

        La base del sistema de fortificaciones la constituía la torre del homenaje, una imponente estructura en la que se alojaban los nobles y señores, ante la cuál se abría el patio de armas, rodeado por altas murallas coronadas por almenas. Era este patio de armas donde se adiestraban las tropas y donde se llevaba a cabo gran parte de la vida del castillo, y junto a él y a la torre del homenaje solía levantarse la capilla.

 

        Toda esta estructura estaba salpicada de torres, desde las que los arqueros podían fácilmente batir a los contrarios, y se completaba el complejo con varios muros superpuestos y por una puerta, protegida por torres reforzadas llamadas bastiones. Esta misma puerta solía incluir un rastrillo, una enorme reja de hierro que impedía el acceso a los asaltantes, y podía constar con un puente levadizo, que se bajaba para cruzar un foso inundado con agua, que impedía a los atacantes escalar el muro.

        Aunque en la Edad Media se empezaron a usar primitivos cañones durante los asedios, no sería hasta más adelante cuando el desarrollo tecnológico dejaría obsoletos a los castillos. Durante todo ese tiempo, normalmente las defensas solían ser tan imponentes que el modo más viable de conquistar una fortaleza era asediarla durante meses y a veces incluso durante años, hasta que finalmente los defensores fueran vencidos por el hambre.

        -El Descubrimiento de América: Como quiera que el espacio disponible fue reducido, se optó por cubrir algunos espacios históricos con cuadros y estandartes.

        En el caso concreto del Renacimiento, se incluyeron diversas piezas, incluyendo una pequeña talla de madera, un cuadro con las carabelas de Cristóbal Colón y una réplica del estandarte que llevó. En referencia a este estandarte, el Almirante de la Mar Océana incluía en letras verdes símbolos de Cristo, con la F de Fernando a un lado y la Y de Ysabel al otro.

        De los tres barcos utilizados por Colón, la nave capitana, la Santa María, era una nao, mientras que las otras dos, la Pinta y la Niña, eran sendas carabelas. Sólo en la Santa María había un camarote propio designado para el descubridor, mientras que la tripulación se alojaba en las bodegas. Cuando la Santa María se hundió, en la Navidad de 1492, con sus restos se edificó el Fuerte de Navidad, la primera construcción española en el Nuevo Mundo, quedando en ella 40 hombres a la espera del retorno de Colón con una nueva expedición. Sin embargo, cuando el Almirante volvió América, el fuerte había sido destruido y sus habitantes asesinados.

        Sería el primero de una larga serie de conflictos en el nuevo continente.

        La Guerra de Asiento o de la Oreja de Jenkins: La finalización de la Guerra de Sucesión Española tuvo como desencadenante la Paz de Utrech, en 1713, y una de las cláusulas del Tratado sería el llamado Derecho de Asiento. Este consistía en poder llevar a las colonias americanas españolas una determinada cantidad de esclavos y mercancías a fin de comerciar con ellas. Sin embargo, un uso indiscriminado y por encima de los límites del tratado dio como resultado que en 1731, cerca de la costa de Florida, un buque guardacostas español, bajo el mando de Juan León Fandiño, interceptara al navío británico Rebecca, bajo el mando del capitán Robert Jenkins, que se encontraba traficando. Como castigo, al capitán inglés se le cortó la oreja y fue liberado por el capitán español con la frase "ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve". Unos años después, en 1739, ese incidente sería utilizado como excusa para detonar una guerra entre Inglaterra y España, al exigir esta última compensaciones por los abusos ejercidos por los traficantes que abusaban del Derecho de Asiento. El objetivo principal de la campaña para el mando británico, el almirante Vernon, sería la plaza de Cartagena de Indias, principal punto comercial de la América del Sur española.

     

        La ofensiva británica cubrió la mayor parte de las plazas importantes españolas, atacando La Habana, La Guaira, Portobelo y, en 1740, la propia Cartagena de Indias, que sería defendida por el almirante español don Blas de Lezo. Hasta en tres ocasiones sería atacada la fortaleza española.

         En marzo de 1741, el almirante Vernon se personó ante Cartagena de Indias al mando de una flota compuesta por 36 navíos de línea (8 de ellos de tres puentes, los mayores de la época), 12 fragatas y 130 buques de transporte, con 9.000 soldados y 2.000 trabajadores a bordo, a los que se sumaban 12.600 marineros, con un total de 23.600 efectivos. Frente a ellos, Blas de Lezo alineaba a 2.300 soldados profesionales, unos 400 voluntarios y 6 navíos de línea, contando con la ventaja de la posición y una serie de impresionantes fortificaciones.

        Al contrario de lo que suele pensarse, las operaciones de la campaña de Cartagena de Indias y de Blas de Lezo no fueron encuentros navales, sino que se trató de una batalla terrestre. Las fuerzas de Vernon se dedicaron a asaltar una a una las defensas exteriores españolas, ocupando las plazas, hasta que la flota inglesa logró penetrar por el canal de Bocachica.

        La escuadra española fue embarrancada e incendiada por sus tripulaciones, a fin de evitar su captura y bloquear puntos del puerto, pasando las tripulaciones y los cañones a unirse a las defensas de la fortaleza, y los invasores británicos comenzaron los ataques contra la propia muralla de Cartagena de Indias.

        Como quiera que Vernon pensara, a la vista de los resultados, que obtendría una victoria fácil, informó de ello a Londres, y se emitió una moneda conmemorativa, en la que Blas de Lezo aparecía arrodillado entregando su espada a Vernon. Ahora sólo le quedaba llevar a cabo esa escena aplastando a las defensas españolas.

          El ataque principal sería realizado por tres columnas, con un total de unos 3.500 soldados cada una, encabezados por unos 600 granaderos, pero sería rechazado con fuertes pérdidas para los invasores. Pasado un tiempo, las enfermedades se abrieron paso entre los campamentos británicos, añadiendo cifras espantosas al conjunto de bajas sufridas por las tropas inglesas. Para mayo, la derrota británica era completa, y sus muertos alcanzaban a casi la mitad del contingente, unos 11.000. Los buques británicos abandonaron la bahía, muchos de ellos con apenas tripulación, dando la terrible imagen de una flota fantasma, con un continuo goteo de bajas por las heridas y enfermedades que se prolongaría en el viaje de vuelta.

         El diorama en cuestión refleja los combates navales que tuvieron lugar en el segundo ataque de la escuadra inglesa contra el Canal de Bocachica, el 3 de mayo de 1740, en los que los barcos españoles fueron desplegados de modo que sus arcos de fuego atraparan a los buques ingleses desde varios puntos convergentes, compensando así la superioridad numérica británica.

Como consecuencia de ese combate, desde España se enviaría una flota con refuerzos, que saldría de Ferrol en julio del mismo año. Se componía de 11 navíos de línea y un contingente de 2.200 soldados, y arribaría al puerto de Cartagena de Indias el 23 de octubre de 1740. Estos refuerzos serían decisivos para el éxito de la campaña.

          El 18 de octubre de 1748 se firmaría el Tratado de Aquisgrán, que pondría fin a múltiples conflictos, entre los que se encontraba la Guerra de Asiento. Entre otros aspectos, se devolvieron las conquistas territoriales y a cambio se restableció del Derecho de Asiento.

        -La Bandera Española: Los orígenes de la bandera roja y gualda que hoy sirve de enseña nacional en el Reino de España tiene su origen en el siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III. En efecto, sería el monarca quien decidió que, ante la confusión para identificar el Estandarte Real en los combates navales, era necesario diseñar una bandera que fuera fácilmente distinguible en el fragor de la batalla, por lo que salió un concurso al que se presentaron varios diseños, saliendo vencedor el rojo amarillo y rojo. Posteriormente, durante la Guerra de la Independencia, se popularizaría esa misma bandera diseñada para la Armada Real, y tiempo después se convertiría oficialmente en la enseña nacional. Siguiendo la tradición, el escudo incluido en la misma fue variando, según los títulos del monarca de turno y los territorios que formaban el Reino de España, hasta la actualidad.

        La Batalla de los Arapiles: Cuando el 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid tomó las armas contra los franceses, dio comienzo la Guerra de la Independencia y lo que se vino a llamar la "úlcera española", esto es, el fuerte desgaste sufrido por las tropas de ocupación galas. Junto a ello, la reacción británica no se hizo esperar, y una expedición al mando del General Moore sería la primera de varias, hasta que Wellington consiguió asentarse en la Península entrando por Portugal.

        En 1812, ya asentadas sus posiciones en el país vecino, las tropas de Wellington iniciaban una nueva ofensiva militar con el fin de ayudar a España a librarse de la ocupación francesa. El momento no fue causalidad, ya que Napoleón Bonaparte había retirado a casi 30.000 hombres para su campaña de Rusia, pero aún así las fuerzas de ocupación eran mucho mayores que las fuerzas que luchaban por expulsarles de la Península.

        Los movimientos previos: Un rápido análisis estratégico y de inteligencia sirvió para que Wellington comprobara que el ejército francés se encontraba dividido en tareas de ocupación. El mariscal Marmont comandaba el cuerpo que se había reunido para invadir Portugal, formado por 50.000 hombres, mientras que en el Sur, Soult mandaba una fuerza de 60.000, con otro contingente en el Norte de la Península con otros 40.000 soldados. Finalmente, en el Centro, el Rey José Bonaparte disponía de otros 15.000 en Madrid.

        Con una fuerza de algo más de 50.000 hombres, entre británicos, portugueses y españoles, así como contingentes hannoverianos y de la King´s German Legion (KGL), Wellington decidió que si quería tener posibilidades de éxito debía enfrentarse a sus contrincantes uno por uno, por lo que comenzó a buscar el enfrentamiento con Marmont. Este, por su parte, al enterarse de los movimientos enemigos, comenzó a agrupar a su ejército, mientras Wellington liberaba la ciudad de Salamanca.

         Finalmente, en el mes de julio, ambos ejércitos se encontraron frente a frente en diferentes orillas del Duero, pudiendo observarse mutuamente durante unos días. La iniciativa corrió a cargo de los franceses, que cruzaron el río buscando flanquear al enemigo, pero los británicos se replegaron sobre sus propias líneas de suministros, buscando debilitar a sus contrincantes mediante el hambre y la penuria, ya que el ejército de ocupación vivía del terreno y de las confiscaciones a la población civil.

   

        Nuevos contingentes de tropas francesas se encaminaban para reforzar a Marmont ante una posible batalla que destruyera al ejército británico, pero aún se encontraban lejos cuando el 22 de julio de 1812 daba comienzo la Batalla de los Arapiles.

        La Batalla de los Arapiles: Ante la retirada de Wellington, Marmont decidió interceptarle en lo que creía que sería una huida británica hacia Portugal. Así, sus divisiones iniciaron avances que, sin embargo, fueron poco coordinados, distanciándose unas de otras. Ese sería el momento elegido para iniciar la batalla.

        La 3º División Británica, al mando del General Pakenham, sería la encargada de iniciar el ataque. Eran las 15:00 horas cuando las tropas británicas iniciaban su asalto, habiéndose agrupado las fuerzas de Wellington alrededor de la aldea de Arapiles, mientras que los franceses acusaban el golpe y se replegaban sobre el Arapiles Mayor.

        Las tropas de caballería británicas, junto con el apoyo de las divisiones españolas, atacaron el centro francés, rompiendo las formaciones galas, que se retiraron a la desbandada, perseguidos de cerca por los jinetes rojos, quienes ensartaban a placer a sus enemigos, capturando varios estandartes. Sin embargo, a las 18:00, bajo el mando del General Clauzel, trataron de contraatacar desde los Altos Arapiles, tras haber rechazado a varias unidades portuguesas. Sin embargo, su avance les colocó de flanco con respecto a la 5º División aliada, que los barrió con fuego de mosquetería a placer.

        Había llegado el momento de rematar al enemigo, y Wellington en persona coordinó el ataque de la División Ligera de Sir Charles Napier contra el Alto Arapiles, que cargó junto con el apoyo de las tropas de la KGL. La batalla terminó, y los franceses se retiraron desparramados por el campo y ocultándose con la llegada de la oscuridad que trajo el crepúsculo. Habían tenido 14.000 bajas, entre ellos 7 generales, mientras que las bajas aliadas fueron menos de 5.000.

        La batalla de Arapiles supuso la destrucción del Ejército de Portugal, lo que, unido a la evacuación de tropas iniciada por Napoleón para la desastrosa campaña de Rusia, dio como resultado que los aliados tomaran la iniciativa con fuerza para expulsar a los invasores franceses de la Península Ibérica y más concretamente del Reino de España, lo que se lograría dos años más tarde, en 1814, cuando las últimas unidades galas que defendían el Norte fueron derrotadas y se retiraron por los Pirineos.

        -La bandera de la independencia de los Estados Unidos de América: Cuando las 13 Colonias iniciaron su camino hacia la independencia, se popularizó un estandarte que consistía en las tradicionales barras rojas y blancas (cada una de ellas representando cada una de las colonias), con una serpiente y el lema "Don´t Tread Me" (No me pisotees), a fin de reflejar la opinión de los habitantes de Norteamérica sobre la actitud que la Corona Británica tenía sobre ellos. Siglos después, y tras el atentado de las Torres Gemelas del 11-S, esta bandera volvió a popularizarse por los Estados Unidos, y los buques de la US Navy volvieron a izarla.

        -La Guerra de Secesión y la Carga de Pickett: En 1860, los Estados Unidos de América se encontraban en una crisis que terminaría desembocando en un conflicto fratricida que cambiaría la joven nación para siempre. Creado como una federación, con diferencias sociales y económicas muy fuertes entre unos estados y otros, las políticas intervencionistas emitidas desde Washington, absorbiendo competencias de los diferentes estados, terminaron por desatar la ira de las capitales del Sur.

        Carolina sería el primer estado en secesionarse, y poco después, todos los estados esclavistas la seguirían, con excepción de Kentucky, Missouri y Maryland. Los recién creados Estados Confederados de América establecerían su nueva capital en Richmond, y su nuevo presidente sería Jefferson Davis, mientras que en Washington, el presidente Lincoln llamaba a las armas a 75.000 voluntarios para defender a la Unión.

        Con una aplastante superioridad en población y recursos, los federales formaron rápidamente un ejército de voluntarios que iniciaría una campaña enfocada a someter la rebelión, pero que sería derrotado por el nuevo ejército confederado en la Primera Batalla de Bull Run, que sería el precedente de una serie de sangrientas batallas y de una guerra que se prolongaría durante otros 4 largos años, hasta 1865.

        En líneas generales, los mandos de la Confederación eran mucho más efectivos que sus homólogos federales. Hombres como Robert E. Lee, "Stonewall" Jackson, James Longstreet, John Bell Hood o J.E.B. Stuart, superarían con creces a rivales como Hooker o Burnside, hasta la llegada de Meade, que consiguió equilibrar la balanza con la ayuda de Hancock, y finalmente otros como Grant, Sherman, Sheridan o George Amstrong Custer, que finalmente lograron superar o como poco igualar a los generales de la Confederación.

        Al igual que en el caso de los mandos, en líneas generales el soldado confederado, de corte más rural que su homólogo unionista, estaba más acostumbrado a las dificultades que podían surgir en una campaña militar, como era una mayor resistencia física, una mayor puntería o la costumbre de montar a caballo. Sin embargo, las tropas federales, ayudadas por una potente industria, pronto pudieron permitirse equipar un mayor número de soldados, hasta el punto de que muchas de las batallas duplicaron a sus adversarios.

        Este equipo no sólo era mejor en el soldado de infantería, sino que afectaba también al número de cañones, suministros y abastecimientos, o detalles como los recursos sanitarios.

        La campaña de Gettysburg y la Carga de Pickett: En 1863, tras derrotar a las tropas del Ejército del Potomac en Chancellorsville, Lee decidió variar su tradicional estrategia defensiva, e invadir el territorio de la Unión, con el fin de lograr que la población de Maryland se alzara contra la política de Washington y se uniera a la Confederación. Con la caballería de J.E.B. Stuart realizando una serie de campañas en la retaguardia de la Unión, Lee se adentró detrás de la llamada "Blue Ridge", oculto por las montañas, para ser perseguido por las tropas federales del nuevo oficial al mando del Ejército del Potomac, el General Meade.

        Adelantándose a la jugada confederada, las tropas de caballería del General John Buford llegaron a Gettysburg, un importante cruce de caminos, y se desplegó en posiciones defensivas a la espera de refuerzos. El 1 de julio llegaban las primeras unidades confederadas y daba comienzo la Batalla de Gettysburg, al abrir fuego los hombres de Buford y rechazar los primeros ataques sudistas.

         La batalla de Gettysburg se prolongó a lo largo de tres días. El primero de ellos, el 1 de mayo, supuso la derrota de dos Cuerpos federales, el I de Reynolds y el XI de Howard, que retrocedieron a las posiciones elevadas por detrás de Gettysburg, en Cemetery Ridge. Con ambos ejércitos desplegados en su totalidad, el 2 de julio de 1863, Lee ordenó una serie de ataques contra las defensas federales, siendo rechazados con fuertes pérdidas y destacándose la acción de Little Round Top, donde el Coronel Chamberlain y sus hombres del 20º de Maine destacaron especialmente. Sin embargo, sería el 3 de julio donde se produciría el mayor enfrentamiento.

     

        Lee decidió intentar una última acción enfocada a romper el centro federal con una carga frontal con unos 15.000 hombres, al mando del General Pickett, que pertenecía al Cuerpo de Longstreet. Precediendo al ataque, tuvo lugar un intercambio de artillería como nunca se había visto en Norteamérica, para a continuación salir los soldados sudistas en orden cerrado, ondeando sus banderas al viento y avanzando como en una parada militar. El resultado de una de las más espectaculares escenas de la Guerra de Secesión Americana terminó de forma previsible, con las tropas sudistas replegándose con fuertes bajas y produciéndose un punto de inflexión para el resultado de la guerra.

        El Desembarco de Normandía:  El 6 de junio de 1944 daría comienzo la mayor operación anfibia de la historia, en el denominado Día-D. 350.000 hombres, entre tropas de asalto, apoyo aéreo y una flota de 3.500 unidades navales, bajo el mando del General Eisenhower, desembarcarían en cinco playas a lo largo de la costa francesa de la región de Normandía, con un asalto coordinado de  paracaidistas en la retaguardia alemana. Era el comienzo de la liberación de la Francia Ocupada y la apertura definitiva del segundo frente negociado con la Unión Soviética.

        El despliegue aliado: El plan preveía que las fuerzas aliadas desembarcaran a lo largo de cinco playas, de nombres clave "Omaha" y "Utah" para las tropas USA, y "Juno,", "Gold", "Sword" para otro contingente anglocanadiense. Se distribuían entre la Península de Contentin y la ciudad de Le Havre, con la población de Caen en el centro de las zonas a ocupar. Además, tres divisiones aerotransportadas, la 101º y la 82º USA y la 1º británica atacarían posiciones de retaguardia de los alemanes, como el que se convertiría en el mundialmente famoso Puente Pegasus.

        El desembarco fue planificado durante mucho tiempo, en especial haciendo hincapié en las enseñanzas aprendidas en la fallida incursión de Dieppe, por lo que se desarrollaron multitud de vehículos especiales para sortear las defensas alemanas, los llamados "funnies", que incluían carros lanzapuentes, barreminas y hasta tanques flotantes, que se unirían a la multitud de modalidades de lanchas de desembarco, de las que las mayores serían las enormes LST. Por su parte, el apoyo naval corrió a cargo de todo tipo de buques. El apoyo principal lo daban los gigantescos acorazados, como el USS "Nevada", mientras que el fuego de cobertura cercana correría a cargo de destructores, cada uno de los cuáles tenía un grupo de lanchas asignado para su protección.

        Las fuerzas alemanas: El ejército alemán al cargo de la defensa de Normandía comprendía una amalgama de unidades de muy distinta calidad. El grueso de las fortificaciones estaba custodiado por unidades de guarnición, cuya actuación se consideraba que se vería compensada con la ventaja de las fortificaciones del Muro del Atlántico, que incluían búnkeres, trincheras, y artillería de costa y de campaña, a las que se unían obstáculos en la playa para abrir vías de agua en las lanchas de desembarco y para impedir el acceso de carros de combate, algunas de ellas con explosivos y minas incorporados.

         La segunda línea de defensa la constituían unidades de mucha mayor calidad que las guarniciones, incluyendo elementos acorazados que incluían los espectaculares tanques alemanes, como el Tiger o el Panther, aunque sus cifras eran muy reducidas con respecto a los imponentes números de los comienzos de la guerra. Los años de conflicto pasaban factura.

        El desembarco: La resistencia alemana fue muy variable según las zonas de playa en las que se desembarcara. El más sangriento coste en vidas se produjo en la playa "Omaha", donde las tropas norteamericanas tuvieron 2.000 bajas, aunque la resistencia se produjo en las cinco áreas de desembarco. Por fortuna para las tropas británicas y canadienses, en sus zonas pudieron contar con el apoyo de los medios acorazados y de los "funnies", que no llegaron a "Omaha" al hundirse una parte por efecto del mar y otra parte por las defensas germanas.

        La climatología tampoco ayudó a las fuerzas aerotransportadas, que se vieron dispersadas a lo largo de sus zonas de salto por el fuerte viento. Sin embargo, después de una dura lucha, las tropas norteamericanas de la playa "Utah" y los paracaidistas estadounidenses lograron enlazar unas con otras.

        El mejor resultado de las fuerzas paracaidistas aliadas corrió a cargo de las unidades británicas, que tenían órdenes de ocupar y mantener un puente más allá de Caen, el Puente Pegasus, hasta que fueran relevadas por fuerzas terrestres, lo que ocurrió con la llegada de los Comandos de Lord Lovat. La resistencia alemana alrededor de Caen sería especialmente sangrienta (tanto que se tardarían semanas en ocupar toda la ciudad), sobre todo con la ayuda de los medios acorazados germanos que acudieron a ayudar.

         La consolidación: Una vez aseguradas las playas, se inició rápidamente el despliegue de los puertos artificiales, los llamados "Mulberrys", a través de los cuáles se preveía que acudieran todos los refuerzos y abastecimientos precisos para iniciar la liberación de Europa. Sin embargo, todavía pasarían semanas hasta que los aliados lograran desalojar los alrededores de las playas y se desencadenara la "Operación Cobra", el asalto del General Patton que culminaría con sucesos como la liberación de Paris o la Bolsa de Falaise.

        Un último detalle a destacar es que semanas después del Desembarco de Normandía, se produjo otro asalto anfibio en el Sur de Francia, destinado a enlazar con las tropas de Normandía y liberar el país.

        La Guerra Fría: La finalización de la II Guerra Mundial trajo consigo un nuevo panorama y una serie de nuevas superpotencias. En efecto, los antaño antiguos amigos, esto es, los aliados occidentales y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), pasaron a cristalizar los intereses encontrados, a medida que el mundo se dividía en dos bloques, el comunista o el de las democracias. El mejor ejemplo de esa diferencia de bloques tendría lugar en la antigua capital del III Recih, el Berlín ocupado, donde Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos controlaban la mitad de la ciudad y la URSS se hacía cargo de la otra mitad. La propia Alemania fue dividida en dos partes, la Oriental, comunista, y la Occidental, democrática, y poco después, la Puerta de Brandenburgo se convertiría en una auténtica frontera, mientras que el Telón de Acero y el propio Muro de Berlin, dividían dos formas diferentes de concebir el mundo.

        El desarrollo de las armas nucleares: La principal característica de este período histórico que vino a llamarse la Guerra Fría fue un estado de tensión permanente entre las superpotencias, ante la amenaza de un nuevo arma que debido a su capacidad destructiva cambiaría para siempre la perspectiva de la guerra.

     

        Utilizando como base las bombas usadas en Hiroshima y Nagasaki, las primeras fuerzas estratégicas serían las transportadas en bombarderos, por lo que en el caso norteamericano pasaron a depender de la USAF, mientras que en el caso soviético se terminaría por desarrollar un mando propio designado específicamente para esta nueva tecnología.

        Las lecciones aprendidas de la tecnología alemana de las bombas V-1 y V-2 con las que Hitler bombardeó Inglaterra permitieron el desarrollo de los misiles, y muy pronto se instalaron en submarinos, a fin de poder dispararlos contra el enemigo antes de que este pudiera destruirlos. Además, el hecho de que los submarinos armados con misiles nucleares se encontraran en zonas próximas a sus objetivos, indetectables, suponía una amenaza en sí misma contra las ciudades enemigas, ya que en caso de atacar un navío con estas armas, la propia detonación podría arrasar la propia zona costera con la radiación.

        En 1946, en el Atolón de Bikini, la Armada de los Estados Unidos desarrolló una serie de pruebas nucleares, lanzando armas sobre una flota de buques capturados, mientras que los soviéticos hacían lo propio en regiones remotas bajo control soviético.

         El resultado sería la concepción del uso táctico de las armas nucleares, que pronto se incluirían sobre todo en los planes de la OTAN, para el caso de una invasión de las fuerzas soviéticas de la Alemania Occidental.

         El máximo auge de las armas nucleares tuvo lugar con la llegada de los llamados ICBM o Misiles Intercontinentales, enormes cohetes que se lanzaban desde silos protegidos por gruesas defensas de hormigón y que transportaban varias cabezas nucleares cada uno, separándose cerca de sus objetivos.

        La crisis de los misiles cubanos: En 1962 tendría lugar uno de los momentos de mayor tensión de la Guerra Fría. Bajo la dirección de Nikita Kruschev, por aquél entonces dirigente de la Unión Soviética, los rusos desplegaron misiles nucleares en la isla de Cuba, desestabilizando el panorama estratégico del momento, al igual que lo hicieran los norteamericanos en Turquía. La repuesta del Presidente de los Estados Unidos, J. F. Kennedy, fue imponer un embargo y un bloqueo naval en torno a Cuba, hasta que 13 días después del inicio de la crisis, ambos bandos decidieron crear una distensión antes de que el conflicto fuera a más. Los norteamericanos se comprometieron a no invadir jamás la isla de Cuba y a retirar las armas nucleares de Turquía, mientras que los soviéticos se comprometían a devolver los misiles a territorio soviético. Sería en esta época en la que se crearía el famoso Teléfono Rojo, que comunicaba a ambos dirigentes de forma directa.

        La Crisis de los Misiles Cubanos supuso el momento más crítico de la Guerra Fría, alcanzando las fuerzas norteamericanas el nivel de alerta de DEFCON 3 (con DEFCON 2 se autoriza el uso localizado de armas nucleares), y con el tiempo se desarrollarían nombres como el NORAD (el North American Air Defense, situado en el complejo Montaña Cheyenne, Colorado) o el SAC (Strategic Air Command, un avión que sobrevuela el espacio aéreo estadounidense y que controla las armas nucleares de la USAF, de modo que esté siempre ilocalizable ante un posible ataque por sorpresa).

        La Guerra de las Galaxias: El fin de la Guerra Fría vendría con el desarrollo de la carrera espacial. Los primeros éxitos soviéticos fueron prometedores, colocando al primer hombre en órbita, Yuri Gagarin, pero finalmente la superior economía norteamericana invertida en la NASA daría como resultado la Guerra de las Galaxias, el desarrollo espacial con fines militares de Ronald Reagan que finalmente impuso la superioridad americana.

        -Uniformes de la Guerra Fría: La zona relacionada con la Guerra Fría incluía dos uniformes de las fuerzas contendientes, ya que, aunque finalmente fue un período en el cual el mundo se libró de que pudiera estallar una Tercera Guerra Mundial, lo cierto es que las Fuerzas Estratégicas de ambos bandos, los Estados Unidos de América (y la OTAN) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (y el Pacto de Varsovia), desempeñaron un papel fundamental. Así, junto a un uniforme del Ejército Soviético, se exponía otro de la USAF.

        -Estandartes de la Guerra de Secesión: Finalmente, y a modo de atracción de los visitantes, se colocaron cinco banderas relacionadas con la Guerra Civil Americana delante de la zona de exposiciones, dos de ellas de la Confederación y tras de la Unión. De los dos estandartes de los Estados Confederados de América, el primero de ellos era la conocida enseña que adoptó el gobierno de Richmond, un aspa azul con 13 estrellas blancas y colocado sobre fondo rojo, y que no obstante a la creencia popular, no fue la enseña nacional de la Confederación, ya que esta era una bandera blanca con un lado rojo y junto al mástil, en la parte superior izquierda y en pequeño tamaño, el aspa antes descrita.

        La segunda de las banderas confederadas era la de una de las unidades formadas por irlandeses que prestaron servicio al Sur, los "Emerald Guards", y que se enfrentaron a sus compatriotas inmigrantes al servicio de la Unión en Fredericksburg.

        Por supuesto, resultaba inevitable que las equivalencias en el bando nordista se colocaran junto a sus homólogas sureñas. Así, junto a las tradicionales barras y estrellas, ondeaba la bandera del 1º Regimiento de la Brigada Irlandesa de la Unión, con su característico color verde. El conjunto de enseñas lo completaba el estandarte personal del General Custer, consistente en dos grandes sables blancos cruzados sobre un guión azul y rojo.

        Con esto se completaba la exposición aportada por la Unidad de Estrategia y Operaciones, que no obstante fue completada con varios de los uniformes que llevaron sus miembros, y que incluyeron uno de los más característicos que utilizó el General George Amstrong Custer durante la Guerra Civil, acompañado de un portaestandarte de la Unión. De ese mismo período histórico se llevó además una representación del 17º de Lanceros británico (del Duque de Cambridge), con una guerrera original del año 1879, tiempo en el que el Regimiento participó en las Guerras Zulúes, destacando especialmente en la Batalla de Ulundi. En relación a períodos más modernos, se utilizaron los uniformes policiales descritos más arriba para acompañar a los vehículos de época de la DGP.

        EL PROGRAMA DE ACTIVIDADES

        Aunque varios miembros de la organización, incluyendo la colaboración de la Unidad de Estrategia y Operaciones, se desplazaron a Murcia desde el jueves 13, a fin de resolver problemas de última hora que surgen siempre ante un evento de la magnitud del que se maneja, los grupos de recreación comenzaron a hacer su aparición a lo largo del viernes, aprovechándose esa jornada para montar los diferentes campamentos. Así, el público que se desplazó el viernes por la tarde a los Jardines de Malecón pudo interactuar con los "reenactors" y comprobar cómo se llevaban a cabo esos montajes. Además, se ofreció a los interesados la posibilidad de asistir a varias conferencias que se llevaron a cabo en instalaciones aledañas a los Jardines, una de ellas sobre combates aéreos de la Guerra Civil Española y otra de ellas sobre el 750º aniversario del Concejo de Murcia. Además, la Asociación Histórico Cultural "Poland First to Fight", en colaboración con las autoridades de Polonia, inauguraron una exposición en la Biblioteca Regional de Murcia, bajo la denominación "1920-1963: Polonia no se rinde."

     

        Sin embargo, el grueso de las actividades, como en años anteriores, tendría lugar el sábado. Ya desde por la mañana, y una vez abiertas las puertas al público, se llevaron a cabo por la ciudad de Murcia, escoltados por la Policía Local, sendos desfiles, uno a pie y otro sobre los vehículos, a fin de recalcar a la población la existencia del evento, que causó sensación entre la población de la localidad, que de forma entusiasta procedió a grabar con sus respectivos teléfonos móviles la repentina parada militar multiépoca.

        La primera de las recreaciones previstas por la mañana, que tendría lugar en la Plaza de Santo Domingo, fuera de la zona de los Jardines del Malecón, correría a cargo de la Asociación Histórico Cultural "Poland First to Fight", y trataría de su ya tradicional recreación sobre la sublevación de Varsovia en 1944, que supuso la destrucción de las fuerzas de resistencia polaca ante la pasividad soviética, que pudiendo haber acudido a ayudarlos no lo hizo, y de ese modo se aseguró el control del país al acabar la guerra.

        La segunda de las recreaciones por la mañana era una de las temáticas principales del evento, la relacionada con la Edad Media y con el 750º aniversario del Concejo de Murcia. El entorno incomparable que rodea la Catedral de la capital de la Región supuso un ingrediente añadido que dotó de una mayor riqueza y vistosidad al acto y a los combates recreados, que además llamaron especialmente la atención de los turistas.

        Como homenaje a la participación de la mujer en los conflictos a lo largo de la historia, se realizó una pequeña "pasarela" con indumentarias de todas las épocas en la zona central de los Jardines del Malecón, en la que participaron todas aquellas recreadoras que voluntariamente quisieron formar parte del acto. Todas las actividades además fueron completadas con otras de menor entidad que los distintos grupos realizaron en sus respectivos campamentos, al tiempo que a lo largo de toda la jornada se realizaron pequeños desfiles por los Jardines del Malecón, siendo el más llamativo y el más aplaudido el de la Hermandad de la Legión de Murcia, que con sus tambores y su escuadra de gastadores causaron furor ante el público.

        Si las actividades de la mañana del sábado fueron frenéticas, las de la tarde no lo fueron menos. Así, se realizaron por parte del grupo de Far West de Almería y de Arizona 1878 varias actuaciones con su propio guión, realizándose la caza de uno de los forajidos, al tiempo que las tropas confederadas y las de la Unión realizaron una pequeña parada militar escenificando el fin de la Guerra de Secesión y la rendición del Ejército Confederado.

        Hacia la mitad de la jornada, se llevó a cabo un Acto de Homenaje, con Corona Floral incluida, a los caídos en todas la guerras a lo largo de toda la historia, al margen de las ideologías de cada uno de ellos.

        El acto fue completado con el Toque de Oración, seguido por los cánticos legionarios, que entonaron su tradicional "Novio de la Muerte", para finalizar el acto con la Banda de Gaiteros de Torrevieja, que abrió paso al desfile de Asociaciones de Veteranos de los tres ejércitos y de otras naciones extranjeras, que venidos de sus respectivos países, quisieron participar en los actos de homenaje.

        El elemento que tradicionalmente constituye la mayor atracción del público en todas las ediciones que Codex Bélix realiza en Murcia es la recreación de la Segunda Guerra Mundial que se lleva a cabo a lo largo del río. En esta ocasión, la temática era la de Normandía, más concretamente, los combates ocurridos más allá de las playas, con las tropas aliadas intentando abrirse camino a través de las defensas germanas, que demostraron ser mucho más densas de lo que el Alto Mando del General Eisenhower había previsto. Siguiendo además la línea cinematográfica, se llevó a cabo un "remake" de la famosa película "Salvar al Soldado Ryan", y que atrajo a miles de personas como público que se distribuyeron a lo largo de todo el recorrido.

        La finalización de la recreación sobre Normandía supuso el paso del plato fuerte de la recreación, si bien no significó ni mucho menos el fin del evento. A pesar de la caída de la oscuridad, los campamentos y los "stands" abiertos al público, así como los puntos de venta que se montaron, permitieron al público deambular hasta las 22:00 de la noche, momento en el cuál la mayor parte de los campamentos cerraron su acceso al visitante. Sin embargo, ello no significó la disminución de la actividad en los Jardines del Malecón, ya que se ofreció, aparte de la hostelería presente de forma permanente en los Jardines, la posibilidad de cenar en una serie de camiones de comida rápida o "Food Trucks" que se desplegaron al fondo de la zona del evento.

        Las actividades del domingo incluían de nuevo sendos desfiles, a vehículo y a pie, a fin de atraer la atención del público en el último día del evento, en el que la recreación principal correría a cargo de la temática del Frente del Este, con la heróica lucha de los Guardias de Panfilov, un grupo de soldados soviéticos que durante la Gran Guerra Patriótica (nombre dado por el Ejército Rojo a la II Guerra Mundial) contra fuerzas germanas muy superiores en número.

        El elemento final de las jornadas, que además fue acompañado de los actos de clausura de las mismas, fue el Salto Paracaidista de la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire, que tuvo lugar en la Avenida del Teniente Flomesta, con el milimétrico aterrizaje de los componentes de la PAPEA ante las autoridades, que posteriormente se retiraron con los mandos militares a realizar la tradicional copa de vino español, mientras que los grupos comenzaban a preparar el regreso a sus respectivos cuarteles generales distribuidos a lo largo de toda la geografía nacional y, en el caso de algunos, internacional.

        CONCLUSIÓN

        De los varios decenas de miles de visitantes que a lo largo del fin de semana asistieron a los actos, unas 2.000 personas (1998, para ser exactos) pasaron por la exposición que organizó la Unidad de Estrategia y Operaciones. Si bien como a cualquier otra actividad que se realiza y sobre todo que conlleva las dimensiones de Codex Bélix en Murcia se le pueden sacar fallos, críticas o cuestiones susceptibles de mejorar, ello no debe llevarnos al error de menospreciar o minusvalorar el esfuerzo que requiere la realización de un evento del tamaño del que trata el presente artículo.

        Por ello, desde la Unidad de Estrategia y Operaciones, se quiere agradecer y animar a la Asociación de Recreación Histórica Codex Bélix, y muy especialmente a su presidente, don Antonio Lalaguna Arroyo, a seguir realizando esta clase de eventos que en un mundo cada vez más ignorante sirven para acercar a la ciudadanía no sólo nuestra historia pasada, sino que también acercan al público a sus Fuerzas Armadas y a sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y es que no debe olvidarse que en una sociedad no siempre agradecida, el que construye será de quien hablen aquellos que sólo observan la construcción, y que no son capaces de realizarla...