La Batalla de Gettysburg, 1863

    En junio de 1863, el Ejército de Virginia del Norte, a las órdenes del General Robert E. Lee, iniciaba la invasión de Maryland, en un nuevo intento de ofensiva que destruyera al Ejército del Potomac, eliminando las esperanzas federales de una victoria y logrando de ese modo alcanzar la paz, con el reconocimiento de Washington de la independencia de los estados del Sur. El enfrentamiento se convertiría en el más famoso de la Guerra Civil Americana, y supondría el punto de inflexión en la misma, con un sangriento resultado de más de 53.000 bajas, que elevaría la batalla a la categoría de leyenda...

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         ANTECEDENTES

        Tras la derrota del ejército federal en la batalla de Chancellorsville, el gobierno de la Confederación decidió, por consejo del General Lee, reiniciar operaciones ofensivas con el fin de forzar la paz con Washington. El plan era lanzar una incursión sobre Maryland y Pennsylvania, obligando al Ejército del Potomac a abandonar sus posiciones junto al río Rappanhock, y derrotarle de forma definitiva en uno de los dos estados, y rompiendo la voluntad de lucha del Norte, consiguiendo así que se reconociera la independencia de los Estados Confederados de América y terminando con la guerra.

        El 3 de junio de 1863, el Ejército de Virginia del Norte, formado por tres cuerpos de ejército de infantería y una división de caballería dejaba la zona de Fredericksburg e iniciaba su periplo hacia las Blue Ridge Mountains, con las tropas a caballo de Stuart desplegadas para apantallar sus movimientos hasta que la propia cordillera hiciera esa función.  En total, el ejército sudista agrupaba a unos 75.000 hombres.

                                                                                                            Por su parte, el jefe del Ejército del Potomac, el General Hooker, desconocedor de las intenciones de Lee y al mando de las desmoralizadas tropas federales (no tanto en sus soldados como en sus mandos, incluido el propio Hooker, que como el resto de generales de la Unión había sido intimidado por la destreza de Lee, perdiendo el espíritu ofensivo), ordenó a su caballería iniciar un reconocimiento que le permitiera evaluar la situación. El 9 de junio, Pleasont partía con tres divisiones de caballería y dos brigadas de infantería, unos 11.000 hombres, con dirección a Brandy Station. Allí se encontraron con las tropas montadas de Stuart, y tuvo lugar un enorme enfrentamiento de tropas montadas, que terminó en un empate técnico.

        Sin la adecuada reacción de las tropas federales, los hombres de Ewell aparecieron el 14 de junio en Winchester, para sobresalto de los mandos del Ejército del Potomac. Rápidamente, las tropas azules iniciaron una marcha forzada hacia el Norte, iniciando la persecución incierta, pues no sabían exactamente dónde estaba su enemigo, del ejército de Lee. Mientras tanto, Ewell ocupaba Winchester el 15, capturaba 4.000 prisioneros y 23 cañones, y derrotaba a una guarnición de 7.000 hombres, cuya actuación fue tan pobre como la de Harper´s Ferry en anteriores ocasiones.

        El 25 de junio, después de cruzar el río Potomac, la caballería de Stuart se separó del resto del ejército confederado, con la intención de lanzar una incursión en territorio nordista y cortar las líneas de suministros federales.  Dos días después, Hooker era sustituido en el mando por George Meade, quien ante las noticias de que las tropas confederadas podían encontrarse por la zona de Chambersburg y cerca de Carlisle, ordenó agruparse a sus cuerpos mientras trataba de localizar definitivamente al enemigo. La caballería del I Cuerpo, dos brigadas bajo el mando del General Buford, se dirigieron a Gettysburg, y el 1 de julio ya habían ocupado el pueblo, y se habían desplegado a la espera del ataque confederado. Buford informó la noche del 30 de junio de la situación enemiga, y tanto Reynolds (del I Cuerpo) como Howard (del XI) se dirigieron a toda velocidad a reforzarle, mientras el resto del Ejército del Potomac iniciaba el camino que daría como resultado la que quizas fuera la batalla más decisiva de la Guerra de Secesión.

         EL PRIMER DÍA DE BATALLA

        Cuando el veterano General Buford llegó a Gettysburg, rápidamente se dio cuenta de la importancia del terreno, y de la necesidad de ganar tiempo con el fin de conservarlo hasta que llegaran los refuerzos federales. Las tropas a su disposición eran muy limitadas, apenas 2.500 hombres divididos en dos brigadas de caballería, Devin y Gamble, así como una batería de artillería. Contrario a las doctrinas europeas, en general la caballería de la Guerra de Secesión podría considerarse más como infantería montada, ya que salvo en enfrentamientos con otra caballería, solían moverse montados, pero combatían pie a tierra. Con tales consideraciones, Buford decidió llevar a cabo una estrategia defensiva, estableciendo su cuartel general en Seminary Ridge.

        Por su parte, Hill, ante la noticia de que tropas federales habían ocupado Gettysburg, decidió enviar a las divisiones de Heth y de Pender a tomar la población. A las 05:30, Heth avanzó hacia Mac Pherson Ridge, con dos de sus brigadas alineadas, pero fue rechazado gracias a la pericia de Buford. Un redespliegue de sus unidades, desguarneciendo su flanco ante la ausencia de enemigos, colocó a las dos brigadas federales en el mismo frente, doblando la potencia de fuego y rechazando un nuevo asalto enemigo. Sin embargo, los números de las tropas sudistas amenazaban con imponerse, y la posición pasó a ser muy peligrosa. Justo en ese momento, hizo su dramática aparición el I Cuerpo, con el General Reynolds. Eran las 10:00.

        Las tropas de Reynolds avanzaron a marchas forzadas a través de Emittsburg Road, con la Iron Brigade al frente. Rápidamente, se desplegaron a lo largo de Mac Pherson´s Ridge, permitiendo a la caballería de Buford volver a cubrir los flancos, y rechazando el ataque sudista, cuyos mandos comprobaban cómo lo que eran pequeñas unidades a caballo habían pasado a convertirse en uno de los mejores cuerpos federales. Para las 11:30, las fuerzas de Heth se retiraban, rechazadas, aunque el propio General Reynolds murió en el contraataque, lo que generó mucha confusión en las líneas azules.

        El segundo de los cuerpos federales, el XI, llegó en paralelo al I, por Taneytown Road, pero el General Howard fue bastante más cauto, y ocupó posiciones en Cemetery Hill, al Sur de Gettysburg, ocupando las alturas. Tras la muerte de Reynolds en combate, el mando de ambos cuerpos de ejército quedó en manos de Howard, quien decidió adelantar al XI al Norte de la ciudad, formando un frente continuo con el I y con la caballería de Buford cubriendo los flancos federales.

        Serían las 13:00 cuando Lee llegó a la zona del campo de batalla, comprobando el lamentable resultado de las operaciones Heth. Tras un estudio de la situación, se dio cuenta de que la posición de los federales era débil, mientras que gran parte del Ejército de Virginia del Norte ya se encontraba en la zona del campo de batalla. Así, la división de Rhodes atacó al I Cuerpo, mientras que una hora después se unían, una vez reagrupados, los hombres de Heth, seguidos como segunda oleada por los de Pender. En el otro extremo de la línea, el XI era asaltado por la división de Jubal Early, acusando la presión y retirándose ambos cuerpos federales a las 16:00 horas, con alrededor de 9.000 bajas. Los restos de ambas unidades se reagruparon al Sur de la ciudad, sobre la posición que la división de reserva que había dejado Howard en Cemetery Hill, pero el I Cuerpo en concreto había dejado de existir como unidad orgánica. Los exultantes soldados confederados ocuparon Gettysburg y se prepararon para pasar la noche, celebrando su victoria.

        EL SEGUNDO DÍA DE BATALLA

        Cuando las noticias de que las tropas confederadas habían atacado Gettysburg, todo el Ejército del Potomac recibió la orden de su nuevo comandante en jefe, George Meade, de apresurar el paso y unirse a la batalla. Así, el resto de los siete cuerpos se agruparon al Sur de la ciudad, en las posiciones elevadas que las tropas azules habían conservado gracias a la labor de Buford, Howard y del fallecido Reynolds. Formando una línea ovalada, con el aspecto de un gancho, los 80.000 hombres del Norte acamparon y esperaron acontecimientos para el día 2 de julio de 1863, el segundo día de batalla.

        Las patrullas del General Lee presentaron informe sobre la posición de los federales. El XI de Howard ocupaba Cemetery Hill, con el XII a su derecha, mientras que siguiendo la línea en forma de anzuelo, se desplegaban el II de Hancock, los restos del I, el III de Sickles, y al Sur de la posición, el V y el VI (que llegaba ese mismo día de una marcha forzada), apoyados sobre el camino de Taneytown, y con las dos colinas, Little Round Top y Big Round Top, desocupadas. Dos colinas que pasarían a formar parte de la historia.

        Tan pronto como Lee comprobó que ambas colinas al Sur estaban desiertas, se planeó un ataque de flanco. Así, Longstreet recibió la orden de enviar dos divisiones, con el apoyo de una tercera del cuerpo de A.P. Hill, mientras que Ewell atacaría el otro extremo del frente, en la zona de Howard, como diversión, de modo que Meade no supiera cuál era el ataque general hasta que fuera demasiado tarde. Como si el destino lo hubiese querido así, favoreciendo la causa sureña, Sickles decidió recolocar algunos elementos del III Cuerpo, justo en el momento en el que las tropas confederadas iniciaban las operaciones. Daba comienzo, de nuevo, la batalla.

        Presionando con dureza, las fuerzas de Longstreet, con los tejanos y el General Hood a la cabeza, se lanzaron contra Peach Oard, un huerto de melocotoneros donde tuvieron lugar furiosos combates. Cogido recién ocupadas sus posiciones, el III Cuerpo acusó el impacto, y pronto se comprobó que necesitarían refuerzos, por lo que unidades del V Cuerpo se dirigieron a reforzar la posición. Mientras tanto, la División de Heth atacaba Cemetery Ridge, capturando varias baterías federales, y penetrando en la brecha, hasta que fueron finalmente    rechazados.

        Por su parte, Ewell organizó un ataque, pero retrasado con respecto al anterior, en especial por el fuego de artillería, por lo que ambos asaltos no se coordinaron adecuadamente, y ello permitió a las tropas del Norte mantener sus defensas a lo largo de Cemetery Ridge y en especial en Culp´s Hill, donde tuvieron lugar sangrientos enfrentamientos, consiguiendo ocupar solamente una pequeña parte de la colina, hasta que se estabilizaron las dos líneas de frente.

        En el otro extremo de la batalla, las fuerzas federales se redesplegaron en Little Round Top, a fin de impedir que las unidades de Longstreet flanquearan la posición. El Coronel Chamberlain, al mando del 20º Regimiento de Voluntarios de Maine, asumió el mando de la defensa, cuando el Coronel Vincent fue herido. El resto de la Brigada la componían el 83º de Pennsylvania, el 44º de New York y el 16º de Michigan, que aguantaron la posición hasta agotar prácticamente las municiones. Uno tras otros, los múltiples ataques confederados fueron rechazados, hasta que finalmente, agotados, sin municiones, habiendo desarticulado incluso ataques de flanco, los hombres de Chamberlain lanzaron una carga a la bayoneta, colina abajo, que finalmente rompió la moral de las tropas del Sur.

        Así concluyó el segundo día de batalla. Por parte de las tropas federales, aunque se lograron mantener las posiciones, los combates costaron 12.000 bajas, mientras que las fuerzas de Lee perdieron 6.500 efectivos. Sin embargo, lo cierto es que las tropas de Longstreet apenas consiguieron tomar una pequeña porción de terreno, pero no consiguieron tomar las alturas ni desarticular las defensas federales. Por su parte, las tropas de la Unión volvieron a sufrir una enorme proporción de bajas, aunque combates como el de Little Round Top lograron elevar la moral. Ambos ejércitos se derrumbaron sobre sus respectivos campamentos, agotados, mientras que en el de Lee, J. E. B. Stuart y las tropas de caballería regresaban de su incursión a través del Norte, que había costado a Lee perder "sus ojos y sus oídos", entrando en batalla "a ciegas".

        EL TERCER DÍA DE BATALLA

        La noche del 2 al 3 de julio, las últimas unidades del Ejército de Virginia del Norte, la división de Pickett, se unieron al resto de sus hermanos de armas, temerosos de haberse perdido la acción. Sin embargo, el General Lee tenía para ellos un plan especial, que les haría entrar en la historia, pero no del modo que ellos esperaban. El plan era que, una vez reforzado el ejército sudista, la caballería de Stuart envolvería a las tropas azules para atacarlas por la retaguardia, mientras que Lonsgtreet, con la división de Pickett al frente, lanzaría a 15.000 hombres contra el centro federal y lo rompería, partiendo en dos a las fuerzas del II Cuerpo de Hancock. Por su parte, Ewell completaría la toma de Culp´s Hill que no logró realizar el día anterior.

        Por su parte, George Meade tenía otros planes muy diferentes. Con todo el Ejército del Potomac desplegado, planeó un ataque para recuperar parte del territorio ocupado por Ewell el día anterior, por lo que el XII Cuerpo se preparó para atacar. Por otro lado, la caballería federal llegó a tiempo de enfrentarse a Stuart, de tal modo que dos de los ataques planeados por Lee habían sido desbaratados. Sólo quedaba una solución.

        El General Lee decidió concentrar a las divisiones de Pickett, Trimble y Pettigrew, casi 15.000 hombres, frente al centro federal, situado en Cemetery Ridge. Era la última oportunidad de asestar un golpe demoledor a las tropas azules, así que los mandos confederados agruparon toda la artillería disponible, bajo el mando del Coronel Alexander, un joven pero experto mando de artillería que ya había probado su capacidad en anteriores ocasiones. Un total de 150 cañones fue desplegado y los artilleros se prepararon para hacer fuego. El terreno que tendrían que atravesar las fuerzas de Longstreet era una inmensa llanura, con varios campos de cultivo y una cerca que dividía el terreno, hasta llegar a una zona de suave pendiente, con un muro de piedra y una arboleda, donde se situaban las tropas de Hancock. Era un campo de tiro perfecto, pero el campo abierto favorecía la maniobra en orden cerrado que pretendían realizar las tres divisiones del Sur.

        La descarga de artillería se inició pasado el mediodía, a las 13:00 horas, y un bombardeo como nunca antes se había conocido en Norteamérica dio comienzo a un duelo artillero que fue rápidamente contestado por las baterías federales. Pronto una densa humareda invadió todo el campo, mientras explosiones en ambos frentes surtían de miedo y muerte las posiciones, incluido el cuartel general de Meade, Leister House, una casa que resultó alcanzada por el fuego artillero. Sin embargo, los hombres del Potomac se tumbaron cuerpo a tierra tras la cresta y el muro, y tras una hora de intercambio de fuego, quedó claro para Alexander que si Lee quería que apoyase el ataque de Longstreet, este debía iniciarse ya o la falta de munición impediría dicha acción. Lee dio la orden de avanzar.

        Como si de un desfile se tratase, las fuerzas de Longstreet salieron de la cobertura de los árboles en los que esperaban. El redoble de tambores comenzó a transmitir las órdenes, y se desplegaron flemáticamente las banderas de los regimientos. Las brigadas de Garnett y Kemper se desplegaron en línea, justo con la de Armistead detrás, dando apoyo. En paralelo, las cuatro brigadas de Pettigrew abarcaban 1.700 metros de extensión, apoyadas por las brigadas de Lane y Scales. Finalmente, las brigadas de Wilcox y Perry se emplazaron a retaguardia, con la doble función de apoyar el ataque o guarecer el punto de partida.

        Los 6.000 hombres de Hancock pudieron observar cómo se iniciaba el avance, como en una parada militar, con altos cada cierto tiempo para reorganizar las líneas, avanzando en orden cerrado al más preciso estilo napoleónico. Sin embargo, ese mismo espectáculo constituía un blanco perfecto, y 85 piezas de artillería federales abrieron el fuego, causando las primeras de las muchas y terribles bajas que ese día sufriría el esfuerzo confederado. Eran las 15:00 horas.

        A 400 metros de distancia, las baterías federales cambiaron el tipo de munición y comenzaron a lanzar metralla, con un efecto mucho más devastador. La línea confederada se deshizo al llegar a la cerca de madera, y la formación se desintegró, debiendo los oficiales perder un tiempo precioso en volver a formarla. Para colmo de males, Hancock hizo avanzar a los hombres de New York, a fin de flanquear el ataque de Pickett, causando una nueva catástrofe en las líneas grises. Kemper fue alcanzado, y Garnett murió a la carga contra el muro de piedra.

        En ese dramático momento, Armistead, viendo lo desesperado de la situación, decidió un último esfuerzo para vencer o morir. Así, ensartó su sombrero en la punta de su sable y se lanzó al ataque. Su gesto tuvo un efecto inmediato, y los hombres de Virginia se reagruparon en el acto y volvieron a la carga, rompiendo al 71º de Pennsylvania y cogiendo por el flanco al 69º. Hancock resultó herido, y el General Webb intentó sin éxito reagrupar al 71º. Las esperanzas de victoria se vieron de nuevo en los ojos del Sur.

        Sin embargo, el resultado de la carga ya estaba decidido, y la brigada federal de Hall fue la responsable de cerrar la brecha, hiriendo mortalmente a Armistead tras su heróica carga, y rechazando definitivamente a las tropas de Longstreet. Un intento tardío de Wilcox y Perry de lanzar a sus tropas desde la retaguardia sólo añadió más muertos a la sangrienta acción, y 8.000 bajas cubrían la llanura, frente a 3.000 de los federales, que exultantes, celebraban su victoria.

        Se dice que cuando Lee se acercó a Pickett, este le miró con la vista perdida en el infinito, y ante el apremio de Lee de que formara su división, la respuesta fue "General Lee, ya no tengo División". De los 5.200 hombres bajo su mando, sólo volvieron a sus líneas 900, todos los mandos de regimientos estaban muertos o heridos, así como los tres generales de brigada, y las últimas esperanzas de victoria se fundían con el humo de los incendios y la ladera sembrada de cadáveres.

        EL RESULTADO

        Las tropas federales habían obtenido una espectacular victoria, que marcó el punto de inflexión de la guerra, en especial en el Frente del Este. No obstante, el nivel de bajas había sido de tal nivel, y el agotamiento de los supervivientes era de tal magnitud, que Lee pudo retirarse tranquilamente más allá del Potomac, entrando de nuevo en Virginia. No existían fuerzas disponibles para que Meade persiguiera a su adversario, y tampoco el general estaba en condiciones de jugarse su prestigio tras su gran victoria.

        En total, en la batalla de Gettysburg se produjeron en torno a 53.000 bajas entre ambos bandos, unas 28.000 confederadas. Aunque en ese momento los mandos federales no eran conscientes de ello, las bajas sudistas eran irrecuperables, mientras que las nordistas, con una mayor población y el dominio de los mares, sí podían reemplazarse. Sin embargo, y a pesar de ello, la causa sudista todavía lucharía durante otros dos largos años más.

        Como nota final, añadir que en el apartado "jugando la Guerra Civil Americana", que se colgará en breve, se podrán leer por un lado nuestra particular recreación de la batalla, algunas de cuyas fotos pueden verse aquí, y que abarcó cuatro días de juego (no seguidos, nos habríamos pegado un tiro, pero de verdad...), y por otro un listado del orden de batalla de ambos ejércitos.

        La recreación en si reunió a 13 jugadores, más de 2000 figuras y una mesa de juego de más de 7 metros de largo por 1,80 de ancho, ¡y constituyó un absoluto éxito, una experiencia inolvidable para quienes participaron y algo espectacular, como se verá en su momento!