La Policía Armada y de Tráfico

    Tras la finalización de la Guerra Civil Española, el nuevo Gobierno, encabezado por el Generalísimo Franco, decidió que el viejo modelo policial que se había mantenido desde 1877 debía ser modificado, acorde al nuevo régimen que se instauraba en España. Así, a tal efecto, se creaba la Policía Armada, más conocida por la ciudadanía como "los grises", por el uso de ese color en el uniforme.

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        LOS ORÍGENES

        La Policía Armada y de Tráfico se creó mediante una Ley en 1941, dos años después de la finalización de la Guerra Civil Española. Por aquél entonces, diversos cuerpos armados habían sido los encargados en mantener el orden a lo largo del tiempo, especializados cada uno en su propia materia. Sin embargo, el estallido del conflicto derivó a esos cuerpos en un bando o en otro, y ello determinó totalmente su disolución o su continuidad histórica. Así, el Cuerpo de Carabineros, especializados en tema fiscal y fronterizo, fue disuelto, al igual que el Cuerpo de Seguridad, con su famosa Guardia de Asalto, que había sido unidad de elite en las fuerzas de la República, y el de Vigilancia, que se encargaba de las labores de investigación. La Guardia Civil estuvo a punto de verse disuelta, ya que la mitad aproximadamente se mostró fiel al gobierno republicano, pero acciones como la del Alcázar de Toledo salvaron al Cuerpo y finalmente Franco decidió mantener su continuidad histórica.

        Desde la ley de 1877, la policía gubernativa se dividía en dos cuerpos. El primero, civil y de paisano, el llamado Cuerpo de Vigilancia, era el encargado de realizar las labores de investigación, en tanto que el segundo, militar y uniformado, se ocupaba del mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana. Era el denominado Cuerpo de Seguridad, y su heredera sería la Policía Armada y de Tráfico.

        Una vez instaurado el nuevo Gobierno, tras la finalización de la Guerra Civil Española el 1 de abril de 1939, rápidamente comenzó la labor de adaptar la legislación anterior y crear todo un elenco de nuevas normas reguladoras de multitud de materias, entre las cuáles, por supuesto, se encontró la seguridad pública. Así, en 1941 se creaba la ley por la que aparecía la Policía Armada, que en sus orígenes incluía en el nombre del cuerpo "y de Tráfico". Este nuevo cuerpo se constituía con un carácter militar y uniformado, recuperaba en el uniforme el Águila de San Juan, y era el heredero de las labores del Cuerpo de Seguridad en su campo más genérico, es decir, el mantenimiento del orden y de la seguridad pública.

 

 

 

        

        Las primeras labores a las que se tuvo que enfrentar la nueva fuerza pública fue, por un lado, la subversión, a la que hizo frente en especial el Cuerpo General de Policía (heredero del Cuerpo de Vigilancia), cuyos agentes eran conocidos como los "chapas" (porque se identificaban mediante una placa emblema oculta bajo la solapa) o como los "secretas" (porque sus intervenciones tenían el carácter de Secretas), aunque en realidad era la Brigada de lo Político Social. El otro enemigo al que tuvieron que hacer frente, en este caso ya las unidades uniformadas de la Policía Armada y de la Guardia Civil, fueron los llamados "makis".

        En el caso concreto de los llamados "makis", se trataba de grupos armados en forma de guerrillas que operaban en especial en las zonas rurales, lo que hizo que gran parte de sus enfrentamientos fueran con la Guardia Civil. Sin embargo, ello no impidió que las unidades de la Policía Armada tuvieran que hacer frente a los mencionados elementos subversivos, siendo ello su principal labor en los primeros años de la Dictadura.

        Conforme el Régimen se establecía, los enemigos iban variando, y las especialidades iban forjándose en la policía del momento. Así, en 1945 se creaba la patrulla canina, formada por pastores alemanes en un principio, y que posteriormente irían aumentándose en vista de los éxitos logrados. En 1959, sin embargo, la competencia de Tráfico pasaría a la Guardia Civil, y la Policía Armada y de Tráfico pasaría a ser solo Policía Armada. En otro orden de cosas, en 1969 se crearían las Compañías de Reserva General, herederas de la Sección de Gimansia y de la Guardia de Asalto, y precursoras de las Unidades de Intervención Policial.

        En lo que a las nuevas circunstancias sociales, conforme desaparecía la amenaza de los "makis", aparecían otras nuevas. Sin embargo, durante ese período de tiempo, las unidades policiales uniformadas pudieron dirigirse hacia labores más propias y menos politizadas, como las radiopatrullas, la sala del 091, etc

        Por su parte, las revueltas universitarias traerían un nuevo adversario en el campo del orden público, y las Banderas Móviles, junto con las CRGs serían las encargadas de hacerles frente. Escenas como las unidades de caballería cargando por dentro de los edificios universitarios se convertirían en parte de la historia policial en el momento. Además, un nuevo enemigo obligaría a nuevas medidas y especializaciones a la Policía Armada y posteriormente a sus sucesoras, la Policía Nacional y el CNP. Sería la aparición de la banda terrorista ETA, junto con los GRAPO, el FRAP y otros.

        El terrorismo, de larga tradición en la historia española desde los tiempos del anarquismo en el siglo XIX, tuvo su auge en los finales del tiempo de la Policía Armada y en los principios de la democracia, siendo derrotadas la mayor parte de las bandas, tales como FRAP y los GRAPO, u otros de marcado carácter independentista como TERRA IURE. Por su parte, en lo que a la banda terrorista ETA se refiere, la lucha por su desarticulación permanece hasta nuestros días.

         

        En lo que a organización se refiere, la Policía Armada operaba en escuadras, al mando de un cabo, que a su vez se agrupaban en pelotones, con un sargento. Estas, a su vez, formaban secciones, al cargo de un teniente, siendo estas parte de una compañía, al mando de un capitán. Varias compañías formaban las llamadas Banderas, de tamaño batallón, que estaban especializadas, como era el caso de las de Guarnición o de las Móviles. A nivel mayor, las demarcaciones policiales formaban Circunscripciones, que conformaban la división territorial por toda la nación, y que solían estar mandadas por un Teniente Coronel o por un Coronel.

        La uniformidad de la Policía Armada incluía en su brazo el Águila de San Juan, emblema tradicional de la policía española desde los tiempos de la Santa Hermandad y de los Reyes Católicos. Este símbolo fue utilizado por el Régimen Franquista, añadiendo sobre la cabeza del águila una cinta dorada con la frase "Una, Grande y Libre", al tiempo que se cambiaba la orientación de las flechas. En referencia a esas flechas, que también serían utilizadas como simbología de la Falange Española de las JONS, su origen procede de los Reyes Católicos, utilizando las flechas como la F de Fernando y el Yugo como la Y de Ysabel (en castellano antiguo).

        También como curiosidad, en el brazo del uniforme se portaba el Águila de San Juan en su versión policial, la heredera de la Santa Hermandad, mientras que en los botones del uniforme se portaba el águila franquista, debido a que los botones eran los mismos que los utilizados por el ejército de la época.

        En referencia de la cinta roja de la gorra de plato, esta era heredera de los tiempos del Cuerpo de Seguridad, que en su día se portaba como emblema de mando o de especialidad. En el caso de la Policía Armada, se heredó para todo el colectivo.

        Respecto del armamento utilizado, aparte de pistolas y revólveres, como Astra, la Policía Armada hizo uso de multitud de armas largas, como fusiles de cerrojo Mauser y Coruña, así como subfusiles Z-70. Además, las unidades especializadas disponían de armas de mayor calibre y cadencia de fuego.

        A la hora de patrullar, resulta curioso el modo en el que se realizaban las mismas, ya que el vehículo iba conducido por un conductor del Parque Móvil del Estado, que vestía una cazadora de cuero oscuro, estando al mando la patrulla de un Inspector del Cuerpo General de Policía, y que iba acompañado por dos policías uniformados de la Policía Armada. Curiosamente, hubo un período de tiempo en el que los vehículos no pertenecían a la policía, sino al referido Parque Móvil del Estado. Estas patrullas se hacían en los conocidos vehículos SEAT 1500, que curiosamente eran el mismo modelo que los utilizados como coches oficiales de los ministros del régimen. Las Banderas Móviles y las CRGs, por supuesto, utilizaban vehículos más contundentes y especializados, como los Land Rover, en versión larga o corta, que determinaban el número de efectivos de la patrulla cuando no se encontraban realizando labores de gestión del orden público.