La Guardia de Asalto de la República

    Creada al poco de instaurarse la Segunda República española, la Sección de Vanguardia o de Asalto se convirtió no sólo en la elite, sino en todo un símbolo de la policía de la República y de la propia nación en sí misma, siendo hoy en día un icono de aquél período histórico de la cronología española. Su duración, no obstante, fue tan breve como el sistema de gobierno que la creó.

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        La Guardia de Asalto fue una unidad de elite que se creó como elemento estabilizador y de mantenimiento del orden tras la instauración de la Segunda República. En efecto, las circunstancias convulsas del momento sobrepasaron al Cuerpo de Seguridad, en especial por falta de adiestramiento ante una serie de situaciones que, si bien venían produciéndose desde hacía varios años, lo cierto es que alcanzaron su mayor cenit en el período republicano, como eran los tumultos y las manifestaciones.

        Previamente a este período, las manifestaciones no autorizadas eran disueltas por las fuerzas del orden mediante el uso de sables, golpeando con la parte plana de los mismos, lo que, si bien demostraba la gran habilidad de los usuarios de aquél arma, dejaba terribles consecuencias ante el más mínimo error en el uso de la misma, principalmente cuando se realizaban cargas a caballo, como era costumbre de la época.

        El gobierno de la República determinó que dichas medidas eran considerablemente extremas e impropias de un nuevo régimen que en teoría buscaba el bienestar ciudadano, por lo que se decidió cambiar los procedimientos. Así, siguiendo los criterios del General Mola, que había creado a finales de la Dictadura de Primo de Rivera una unidad especializada de agentes que se enfrentarían a los motines y alagaradas, la llamada Sección de Gimnasia, se decidió continuar con el proyecto y aumentar la plantilla de ese nuevo criterio policial, dando origen a la Sección de Vanguardia o Asalto.

        El primer elemento característico de esta unidad fue la de añadir al equipamiento de los policías una "fusta revestida de cuero" o defensa, que sería utilizada en lugar del sable a la hora de disolver tumultos (no obstante, en sus primeros orígenes, los agentes portaban ambas armas, tanto el sable como la defensa), teniendo un gran éxito en sus primeras intervenciones en Madrid, en especial en la de la Plaza de la Cebada.

        Animado por estos éxitos, el gobierno republicano proporcionó cada vez más medios, recursos e importancia institucional a la Guardia de Asalto, a medida que esta adquiría mayor peso en el Cuerpo de Seguridad. Se dotó a la unidad de gran cantidad de medios, entre ellos los emblemáticos camiones numerados en sus puertas que se convertirían en el icono de la nueva unidad (uno de ellos sería utilizado para el asesinato del diputado Calvo Sotelo), y que tenían capacidad para transportar hasta un pelotón. Junto a estos camiones, se proporcionó a la unidad autoametralladoras Bilbao, que posteriormente serían utilizadas en la Guerra Civil en aspectos totalmente militares, cuando las necesidades de tropas adiestradas llevaron al gobierno republicano a convertir a sus policías en unidades de elite del ejército popular.

        

        En lo que al armamento se refiere, la Guardia de Asalto estaba equipada con pistolas Astra 403, así como con armamento tan espectacular como ametralladoras Hotchkiss, modelo 14, granadas de mano y morteros Valero, modelo 14, lo que da una idea de la importancia que adquirió para la República, que cada vez le fue asignando misiones de mayor envergadura. También contaba con botes de humo, y se experimentaron posibilidades de camiones con agua a presión.

        Respecto a su estructura, existían en 1936 grupos desplegados en La Coruña, Asturias, Provincias Vascongadas, Zaragoza, Burgos, Valladolid, Barcelona (3 grupos), Madrid (3 Grupos), Valencia (3 Grupos), Cáceres, Córdoba y Granada. La unidad táctica de menor entidad era la escuadra, formada por 7 agentes y un cabo, tres de las cuáles formaban un pelotón, con total de 21 agentes, 3 cabos, un suboficial, una ametralladora y gases, y un camión. Por su parte, dos pelotones conformaban una sección, al mando de un teniente, y tres secciones formaban la compañía, al mando de un capitán.

        En referencia al uniforme de las fotografías, se trata de una reproducción del uniforme de gala de un Coronel del Cuerpo de Seguridad, destinado en la Guardia de Asalto, luciendo los distintivos de mando en los puños, y portando una fusta a modo de bastón de mando. En el cuello se aprecia el distintivo de unidad, que es el del Cuerpo de Seguridad, heredero del anterior régimen, pero con las modificaciones apropiadas a los nuevos tiempos. Así, sobre las letras montadas C de Cuerpo y S de Seguridad, se sitúa la Coronal Mural, que también es visible en lo alto de la gorra de plato, que se convertiría también en un símbolo durante la Guerra Civil de las unidades policiales asignadas al Ejército Popular, siendo casi la única prenda del uniforme que sobreviviría en estas unidades cuando entraron en combate.

        De las fuerzas de orden público al estallar la Guerra Civil, aproximadamente algo dos tercios del Cuerpo de Seguridad permanecieron leales a la República, mientras que en el caso de la Guardia de Asalto, el porcentaje fue mucho mayor. Muchas de las cifras relacionadas a este cálculo pueden dar lugar a error según las diversas fuentes, debido a que muchas de ellas no hacen esa distinción entre Cuerpo de Seguridad y Guardia de Asalto, considerando ambas como uno solo. No obstante, tal análisis sería similar a decir que las Unidades de Intervención Policial son todo el Cuerpo Nacional de Policía, lo que da una idea de la magnitud del error de dicho cálculo, a pesar de que la Guardia de Asalto era mucho más numerosa y tenía mucha más importancia y peso que las UIPs en la actualidad.