La Batalla del Paso Kasserine

    En noviembre de 1942, las tropas norteamericanas, bajo los auspicios de la llamada "Operación Torch", desembarcaban en el Norte de África, a fin de abrir el esperado "segundo frente" contra la Alemania de Hitler, absorbiendo como propia a parte de la guarnición francesa que defendía el territorio. Poco después, el frente se estabilizaba en Túnez, en la llamada "Línea Mareth", desde donde uno de los mejores generales alemanes, Erwin Rommel, planeó un contragolpe contra las fuerzas aliadas...

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        EL CONTEXTO HISTÓRICO

        A finales de 1942, las posiciones del Eje en el Norte de África se encontraban seriamente comprometidas. En efecto, después de una serie de éxitos tras la llegada del "Afrika Korps", los avances italogermanos habían quedado dislocados por la falta de suministros lograda por la intercepción de las fuerzas británicas estacionadas en la isla de Malta, y finalmente, tras la batalla de El Alamein, Montgomery había conseguido derrotar a sus adversarios y había iniciado su lento contraataque con el famoso 8º Ejército.

        En el otro lado del frente africano, en la parte occidental, la entrada en guerra de los Estados Unidos tras el ataque a Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, implicó la llegada de tropas norteamericanas al teatro europeo, desembarcando en el Marruecos Francés, para a continuación iniciar una larga pero rápida carrera por Argel, en dirección hacia Túnez, de modo que Rommel y las tropas de Hitler quedaran atrapadas en una tenaza.

        Por su parte, Rommel y Arnim, su homólogo en el mando de las tropas germanas en el Norte de África, no tenían la menor intención de quedar sitiados si podían evitarlo.

        Así, para conseguir ganar tiempo, se planeó realizar un contraataque contra el que se consideraba el enemigo más débil de las formaciones aliadas, el ejército norteamericano, ya que se esperaba que, al no haber participado antes sus hombres en combate, la resistencia fuera más débil. Además, junto a ellos se encontraban los mal equipados soldados franceses, cuyo material se reducía a unidades ligeras acostumbradas a campañas coloniales. El sector elegido para la ofensiva sería por tanto el lado occidental.

        LOS PLANES ALEMANES

        Un rápido análisis de la situación estratégica llevó a la conclusión de que para hacer retroceder a las inexpertas fuerzas americanas del General Fredendall y su II Cuerpo, era necesario asestar un golpe contundente, por lo que se optó por una doble ofensiva, una desde el Norte, dirigida por Arnim y con el objetivo de ocupar Sidi Bou Zid, destruyendo las unidades acorazadas estadounidenses, y otra, la principal y más ambiciosa, dirigida por el propio Rommel, que atacaría el Paso Kasserine y ocuparía el principal punto de abastecimientos aliado en el sector, situado en Tebessa.

        Las fuerzas de Rommel incluían dos columnas principales, una basada sobre la 10º División Panzer, y otra basada en el propio "Afrika Korps", apoyadas ambas columnas por fuerzas italiadas que incluían los carros de combate de la División Centauro.

        Dado que el Paso Kasserine se encontraba dividido en dos por el río Hatab, caudaloso en esa época del año, se suponía que ambas fuerzas actuarían de forma coordinada en su avance, pero operando cada una desde los márgenes opuestos del río, y conservando los puente que había al principio del paso como punto de enlace. Si se lograba desbaratar las defensas norteamericanas, los aliados recibirían un severo golpe moral que permitiría a las tropas germanas ganar un tiempo muy valioso, pudiendo así Adolf Hitler mantener sus recursos en la lucha contra la Unión Soviética en el Frente Oriental, donde se libraban algunos de los más decisivos combates de la guerra.

        EL INICIO DE LAS OPERACIONES

        El acceso al Paso Kasserine se abría entre dos cordilleras montañosas, llamadas Djebel Chambi y Djebel Semmama, y que estaba guarnecidas por tropas de infantería norteamericanas, pertenecientes al 19º de Ingenieros, el 1º Batallón del 26º de infantería y el 3º Batallón del 39º de infantería, apoyados por una batería de artillería de campaña francesa. La reserva de esta fuerza la constituía el 3º Batallón de infantería acorazada y la llamada Fuerza Gore, un pequeño elemento acorazado británico formado a base de carros Crusader, entre otros. Las divisiones acorazadas estadounidenses se habían diseñado para la ofensiva, no para la defensa, por lo que contaban con un solo regimiento de infantería y dos de carros. Para suplir esta deficiencia, se reforzó a la 1º Acorazada con infantería de las otras divisiones del teatro de operaciones, en especial la 34º.

        En lo que se refiere al resto del despliegue aliado, las tropas británicas cubrían el Norte del río Hatab, hasta Thala, con una serie de elementos de la 6º División Acorazada y de la 26º Brigada Acorazada, que se encontraban dispersos en varios puntos a lo largo de la carretera. Por su parte, las tropas norteamericanas cubrían la ruta del Sur del río, con posiciones alternas del 2º Batallón del 13º Regimiento Acorazado, el 33º Batallón de artillería de campaña y el 2º Batallón del 6º Regimiento de infantería acorazada, y con una reserva más allá de Haidra que incluía el Mando de Combate B (Combat Comand B o CCB), una fuerza de tamaño brigada que eran las verdaderas fuerzas operativas de las Divisiones Acorazadas norteamericanas.

        A las 6 de la mañana del 19 de febrero de 1943 se producían los primeros disparos de la batalla del Paso de Kasserine, cuando el 33º Batallón de Reconocimiento alemán intentaba internarse a toda velocidad por el paso, entablando combate con las tropas norteamericanas y con el fuego de batería francés, siendo rechazados y replegándose a las estribaciones de Djebel Chambi. No sería hasta las 09:30 del día 20 cuando, reforzado el contingente alemán, se reiniciaría la ofensiva, con un fuerte bombardeo previo de artillería.

        La situación todavía no estaba clara para los mandos norteamericanos, quienes dudaban entre si el ataque era una mera tentativa de distracción para desviar recursos que luchaban contra Arnim en el Norte, o era esta la ofensiva princiapal. Así, sólo escasos elementos de infantería se unieron a los defensores de Djebel Chambi, junto con las avanzadas de la 26º Brigada Acorazada Británica.

        Como quiera que la reacción aliada fue mal coordinada, la llegada de la 10º División Panzer terminó por decidir a Rommel lanzar el asalto principal, y a las 16:30, las fuerzas norteamericanas a la entrada del paso habían sido aplastada, junto con varios grupos de cazacarros que fueron cazados como patos de forma dispersa. En el Norte del río Hatab, la Fuerza Gore fue rápidamente aplastada, sufriendo graves daños el 17º/21º de lanceros (estos dos regimientos de lanceros, célebres de las guerras coloniales, habían sido fusionados a principios de siglo, formando un único cuerpo de lanceros, de ahí la doble nomenclatura), el 10º (Buffs) y el 2º de Lothians, cuyos escasos supervivientes se retiraron en desorden.

        Por su parte, las tropas del "Afrika Korps", respaldadas por los carros italianos de la División Centauro, irrumpieron como un torrente por el paso, asaltando las posiciones del 33º Batallón de Artillería de Campaña, y cercando a los dos batallones desplegados en Djebel Semmama. La situación de estas unidades era desesperada, y los hombres no podían hacer otra cosa que rezar por la llegada de refuerzos o de la oscuridad, desde sus improvisadas defensas. Por suerte para ellos, el crepúsculo hacía entrar largas sombras por el valle, y las tropas alemanas detuvieron su avance para reorganizarse.

        LA REACCIÓN ALIADA

        Las alarmas sonaron en todos los cuarteles generales aliados, y los confiados mandos norteamericanos pudieron comprobar en sus propias carnes como su teóricamente infalible ejército había sido aplastado en el primer ataque serio que lanzaba Rommel. Era necesario taponar la brecha, así que se ordenó a todo el CCB de la 1º División Acorazada reagruparse y dirigir un contraataque que recuperara el terreno perdido. Por fortuna para las tropas de Eisenhower, al contrario que sus mando superiores, cuya edad y mentalidad eran propias de la Gran Guerra, el CCB estaba al mando del Coronel Paul Robinett, un oficial que aprendería rápido las lecciones aprendidas sobre la arcaica doctrina acorazada norteamericana. Combinando la acción con el General Charles Dumphie, de la 26º Brigada Acorazada, que fue reforzada por nuevas tropas norteamericanas, se procedió a la contraofensiva.

        Esta tendría lugar el 22 de febrero, aunque ya el mismo día anterior se producirían los primeros combates. El grupo de reconocimiento del CCB de Robinett chocó con un intento de avance de la División Centauro a las 5 de la madrugada, logrando frenar la incursión y reagrupándose posteriormente con el resto de la unidad. Los principales combates tendrían lugar, no obstante, en la tarde de ese mismo día, cuando el "Afrika Korps" reforzó a las tropas italianas en un intento de desbordar por el flanco a los carros norteamericanos. Sin embargo, un eficiente despliegue del CCB logró evitar la maniobra, y las operaciones quedaron en punto muerto al Sur del río Hatab.

        Por su parte, tras haber aplastado a las avanzadas de la Fuerza Gore, la 10º División Panzer avanzó a lo largo de la carretera en dirección a Thala, entablando combate con los carros Crusader y Valentine que quedaban, cuya resistencia dio tiempo a Dumphie de agrupar el resto de la 26º Brigada Acorazada, que además fue reforzada por tropas de infantería norteamericanas. Utilizando un carro Valentine capturado para abrir la larga caravana blindada, los alemanes reiniciaron el avance, pero la estratagema no tuvo el resultado esperado y las tropas británicas abrieron fuego inmediatamente, alcanzándose un punto muerto con la llegada de la oscuridad.

        LA RETIRADA ALEMANA

        La noche del 21 al 22 de febrero, ambos ejércitos recolocaban sus unidades. Por parte germana, las noticias de que al Norte del frente tunecino Arnim no había lanzado la ofensiva planeada para coordinar las operaciones con el ataque de Kasserine, dejaron claro que Rommel tendría que hacer frente solo a la creciente llegada de refuerzos aliados, ya que muchas de las unidades que podrían haberse desviado a luchar con Arnim, fueron redirigidas al Sur.

        Intentando ganar una serie de posiciones favorables, se planeó una operación nocturna con tropas de infantería del "Áfrika Korps", pero desgraciadamente la oscuridad confundió a los oficiales y avanzaron hacia los objetivos equivocados, pasando más allá incluso de las piezas del 33º Batallón de artillería de campaña norteamericano. Así, al amanecer, las tropas alemanas al Sur del Hatab estaban dispersas, y fueron incapaces de lanzar un ataque en condiciones el 22 de febrero, comenzando a retirarse a eso de las 16:00 de la tarde.

        Por su parte, vía Thala comenzaron a llegar grandes contingentes de artillería aliada, ya que todo el Grupo de la 9º División norteamericana, tras recorrer a toda velocidad más de 1000 kilómetros a marchas forzadas, desplegó dos batallones de 105 mm, otro de 155 mm y otras dos compañías que montaban obuses de 75 mm. Ello, unido a la ya presente artillería británica y al apoyo de cazabombarderos aliados P-38, que barrieron las posiciones de la 10º Panzer, terminaron por rechazar una nueva tentativa alemana que se había iniciado a las 07:00 de la mañana, retirándose las tropas alemanas al llegar la tarde.

        La ofensiva de Kasserine, uno de los últimos intentos germanos de llevar la iniciativa en Túnez, despertó de su romántica ensoñación a las tropas y mandos norteamericanos. Quedó demostrado que subrogar el II Cuerpo a una complicada cadena de mando que además incluía nacionalidades francesas y británicas era un error de planteamiento, y en lo sucesivo, las tropas norteamericanas fueron reconfiguradas como unidad autónoma que respondía directamente ante el Mariscal Harold Alexander, al mando del 18º Grupo de Ejércitos, en lugar de responder ante Anderson. Además, se decidió terminar con el criterio de mezclar fuerzas de diferentes nacionalidades en una misma zona de operaciones, agrupándose las unidades norteamericanas orgánicamente, según sus divisiones, y asignando a cada una una zona concreta. Fredendall fue sustituido por el enérgico George S. Patton, que acudió desde Marruecos, e inició una campaña militar que le convertiría en uno de los generales más famosos de la historia militar norteamericana. En el otro extremo, Rommel ganó su disputa personal contra Arnim, quedando al mando de todo el contingente de Túnez (incluido el 5º Ejército del propio Arnim), pero el mariscal alemán dejó África el 9 de marzo de baja por enfermedad.