Land Rover de la Policía Armada

        Tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo automovilístico dio como consecuencia la aparición de un nuevo vehículo todo terreno que vendría a sustituir al ya emblemático jeep "Willys", en especial para su uso policial. Sería el Land Rover, y se convertiría en el icono de muchas fuerzas policiales del mundo, como sería el caso británico en Irlanda del Norte, o como sería el caso de la Policía Armada y de Tráfico, los llamados "grises", en España.

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        LOS ORÍGENES DEL LAND ROVER

        Poco después de terminar la II Guerra Mundial, gran parte del material militar norteamericano pasó a uso civil, mediante el sistema de venta, siendo adquiridos gran parte de los versátiles jeep Willys por particulares del entorno rural. Serían unos de esos particulares, los hermanos Wilks, quienes decidirían mejorar el modelo, y diseñar un prototipo haciendo uso del chasis de su propio Willys.

        Como quiera que uno de los dos hermanos era uno de los ingenieros principales de la marca de automóviles Rover, rápidamente optó por sustituir el motor por uno de la empresa donde prestaba sus servicios, alrededor del cuál se añadiría una carrocería ligera, hecha de aluminio, que además abarataba el coste en una época de escasez.

        El proyecto superó con creces los obstáculos y atrajo el interés de la propia fábrica Rover, por lo que el primer prototipo vería la luz poco después, en el año 1947, con un motor de 48 CV y 1389 centímetros cúbicos.

        El buen resultado del proyecto dio como consecuencia el desarrollo del modelo, que en primera instancia portaría un motor de 50 CV y 1595 centímetros cúbicos, con una capota de lona que aligeraba aún más el vehículo, y con tracción a las cuatro ruedas. Sería la Serie 80, nombre que, al igual que sus herederos, tomaría de la distancia en pulgadas que existía entre los ejes, fabricándose unos 500 ejemplares, que pronto atrajeron la atención del Ejército Británico, entidad que encargó un modelo propio de 81 pulgadas, que hacía uso de un motor Rolls-Royce.

        En la década de los 50, se modificarían los tamaños de los Land Rover, a fin de dotarlos de una mayor estabilidad, y se desarrollarían los modelos 86 y 107, que posteriormente serían aumentadas a la 88 y la 109, con más de 100.000 unidades. Serían estos los modelos que se fabricarían en España, bajo licencia, en la empresa metalúrgica Santa Ana, en Linares (Jaén).

        EL LAND ROVER ESPAÑOL (o Land Rover Santana)

        La licencia de fabricación de Land Rover para la fábrica de Santa Ana data de 1958, justo en el momento en el que los modelos de la Serie 88 y 109 estaban en planta, por lo que serían esos diseños los fabricados en España, y dadas las necesidades de reindustrialización del país, las autoridades rápidamente eligieron modelos de fabricación nacional para dotar a las fuerzas policiales.

        Los modelos fabricados en España incluían dos tipos de motores: el primero, diesel, de 2000 centímetros cúbicos, y el segundo, de gasolina, y de 2200 centímetros cúbicos, ambos para el modelo 88, con 62 CV. Así, comenzó un período en el que los modelos de Land Rover Santana convivirían con los modelos de Land Rover traídos del extranjero, algunos de los cuáles se importaron del Reino Unido.

     

        Los diferentes modelos de Land Rover que entraron en servicio en España pasaron a engrosar las flotas de diversos parques móviles del Estado, como fue el caso de las Fuerzas Armadas, la Policía Armada o la Guardia Civil, convirtiéndose, como ocurriera en el resto de Europa, en un icono del momento. En concreto, en el caso español, el cambio de legislación obligó a la modificación de todos los vehículos en 1972, ya que se estableció que la distancia entre faros debía ser superior a la que llevaban los Land Rover. Ello obligó a separar las luces delanteras a los bordes exteriores de la carrocería, distándose del antiguo aspecto del jeep que tenían en su colocación original. En algunos vehículos el cambio no fue tal, sino que simplemente se le añadieron nuevos faros conformes a la normativa vigente.

        La coloración de los Land Rover uniformados de la Policía Armada tomaría el color corportativo del uniforme de la misma, esto es, el color gris. En todos los vehículos fue incluida en las puertas el Águila de San Juan, emblema del Cuerpo, y en algunos de ellos se colocarían rejas protectoras y el tradicional y sencillo rotativo azul, junto con la megafonía, aunque básicamente hubo diversos modelos, según la serie a la que pertenecían de fábrica y la unidad a la que se destinaban.

        La capacidad de transporte de los Land Rover 88 cubría sobradamente las necesidades de la patrulla, e incluía hasta tres personas en el asiento delantero, incluido el conductor, y hasta cuatro en la parte trasera, sentados en bancos enfrentados, y la matriculación de los vehículos, al contrario que los radiopatrullas, era FPA (Fuerza de Policía Armada). Esta medida también se dio en el modelo de la serie 109, cuya capacidad de transporte era obviamente mayor.

        Los Land Rover prestaron servicio a lo largo de multitud de unidades de la Policía Armada a lo largo de todo el territorio nacional, aunque su actuación más destacada sería en las llamadas Banderas Móviles y en las Compañías de Reserva General. Las primeras de ellas eran unidades de tamaño Batallón, encuadradas en sus respectivas Circunscripciones, pero con la capacidad de desplazarse a diferentes puntos de la geografía para apoyar a las Banderas de Guarnición de las distintas poblaciones, haciendo frente a situaciones diversas como el control de masas, el apoyo a espectáculos públicos o catástrofes y, finalmente, en caso de necesidad, restablecimiento del orden público.

        En lo que a las Compañías de Reserva General se refiere, fueron creadas en el año 1969, y estaban distribuidas en diferentes puntos de la Península, pero especializadas en el restablecimiento del Orden Público y con capacidad de reacción por toda España. Eran herederas de la Sección de Gimnasia que creó el General Mola en tiempos de Primo de Rivera, así como de la Guardia de Asalto de la República, y las precursoras de las actuales Unidades de Intervención Policial.

        Finalmente, destacar en la versatilidad de los Land Rover en su paso por la Policía Armada, que entre los muchos modelos que prestaron servicio, se encontraban opciones como el "pick-up" (sin capota), para entornos cálidos, el modelo de lona, que era utilizado como vehículo de mando o para la formación de convoyes, y finalmente los clásicos Land Rover con rejillas de protección, utilizados por las Banderas Móviles o por las CRGs en sus desplazamientos o patrullas de servicio. Muchas de estas opciones operativas serían indistintamente para los dos modelos principales que operaron en la Policía Armada a lo largo de sus 30 años de servicio, el 88 y el 109, y que conocerían por tanto no sólo la rotulación del color gris, sino también la del marrón, cuando pasaron a engrosar la flota del nuevo Cuerpo de Policía Nacional, aunque eso ya es otra historia que será abordada en su apartado correspondiente dentro del área dedicada a dicho cuerpo.