El modelo policial norteamericano

        Ya sea por su inevitable visión en multitud de películas como por la espectacularidad en algunas de sus operaciones, las fuerzas policiales estadounidenses se han convertido en un auténtico icono tanto en ese país como en la imagen policial que todo el mundo le viene a la cabeza cuando se le menciona la palabra "policía"... Sin embargo, lejos de la vistosidad de sus uniformes y de la imagen transmitida, el modelo policial norteamericano se constituye como un complejo conjunto de jurisdicciones...

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        INTRODUCCIÓN: EL MODELO POLICIAL AMERICANO

        Cuando las Trece Colonias se independizaron de la Corona Británica, en aquél momento en la figura de Jorge III, quedó claro que la nueva y joven nación necesitaría de toda su valentía para lograr salir adelante, en un continente lleno de amenazas y de tierra virgen. En efecto, a los pocos años, una nueva guerra estallaría de nuevo con los británicos, la llamada Guerra de 1812, y la expansión hacia el Oeste se hacía contra tribus indias no siempre amigas, lo que llevó a la ciudadanía a adquirir una mentalidad de autosuficiencia en lo que a la protección se refiere.

        Todo ello dio como resultado la actual mentalidad sobre la política de armas que rige en los Estados Unidos de América, una filosofía en la que "cada hombre en su casa es rey", por lo que puede y debe tener los medios para defenderla.

        Por supuesto, ello plantea una serie de graves problemas a las fuerzas policiales, que se han visto obligadas a evolucionar más allá de los lejanos y famosos "sheriffs" que mantenían el orden gracias a su rapidez con el uso del revólver y a la ayuda de sus conciudadanos cuando eran requeridos para ello.

        En la actualidad, el modelo policial norteamericano se asienta sobre una serie de estructuras, organizaciones y cuerpos o agencias policiales que se distribuyen según criterios de competencia y territoriales, a fin de combatir con los medios apropiados las posibles amenazas delincuenciales que se produzcan en sus respectivas demarcaciones. Comparar este modelo policial y las estadísticas con cualquier otro país del mundo, una práctica habitual originada en la ignorancia, el desconocimiento y la falta de reflexión, constituye un grave error por los motivos que se explicarán a continuación.

        LA PECULIARIDADES DEL MODELO POLICIAL Y SOCIAL AMERICANO

        Cuando la sociedad tiende a juzgar un comportamiento, un modelo o una conducta, se tiende a realizarlo desde los parámetros de la persona que lo analiza, sin tener en cuenta las circunstancias en que actúa la entidad analizada. Ello es especialmente cierto cuando se habla de los modelos policiales.

        El primer factor que debemos tener en cuenta al analizar el organigrama norteamericano es el de la población. Cualquier estadística que se realice sobre los índices de delincuencia, actuaciones policiales, etc, se debe tener en cuenta que se realiza sobre un conjunto de personas mucho mayor que cualquier país europeo, por lo que el análisis de los datos debe ser proporcional a esa misma comparativa. Por ejemplo, resultaría absurdo comparar el número de delitos que se producen en los Estados Unidos de América con los que se producen en España o en Alemania, por ejemplo. Una comparativa similar por población podría ser la suma de delitos en los EE.UU. con los que se producen en todo el continente europeo, lo que daría unas cifras de número de habitantes más aproximada a la realidad.

        El segundo y más evidente factor a tener en cuenta es, naturalmente, la política de armas de fuego que hay en los Estados Unidos. En este punto también puede darse la circunstancia de que el analista se lleve una sorpresa debido a la falta de información que existe en este campo, ya que desde siempre se nos ha hablado de la facilidad para adquirir armamento en América en comparación con los trámites necesarios para adquirirlo en Europa. Sin embargo, sin pasar a considerar las ventajas de un modelo o de otro, se debe tener en cuenta que, sin ir más lejos, en el Reino de España, conforme al Reglamento de Armas, es más fácil conseguir un arma de fuego larga que en Norteamérica, una simple licencia de caza, que concede el Ayuntamiento (tanto de una gran ciudad como de un simple pueblo...) permite adquirir un considerable número de armas. En Suiza, por ejemplo, los trámites son todavía más laxos, y de hecho el número de armas automáticas por habitante es muy superior al norteamericano.

        Ello nos lleva al tercer factor, el verdaderamente determinante, a la hora de evaluar el nivel de violencia que diferencia a la delincuencia europea de la norteamericana, y es la propia mentalidad del país. Se debe tener en cuenta que los Estados Unidos de América son una nación que se ha levantado sobre la violencia, debido a las circunstancias que dieron origen a su crecimiento, luchando contra la naturaleza, las tribus indias, sus países vecinos (1812 contra los ingleses, y luego a mediados del siglo XIX contra Méjico, sin contar la propia Guerra de Secesión), etc. Ello desencadenó inmediatamente una mentalidad de individualismo que inevitablemente lleva aparejada la autodefensa. Además, las meras circunstancias del nacimiento de la nación, esto es, una revolución contra el poder, en defensa de las libertades individuales, implica que cada persona debe tener capacidad de impedir que se le impongan actuaciones ilegales, ya vengan del "rey de Inglaterra" como de cualquier otro mecanismo del poder, incluyendo el propio gobierno federal (esta fue una de las causas esgrimidas por los estados del Sur para secesionarse en la Guerra Civil Americana).

        Finalmente, el otro elemento favorecedor de la "cultura de la violencia", lo lleva aparejado el propio sistema judicial y penal norteamericano, con el famoso sistema del "tercer delito", que implica que en gran parte de los estados, tras la comisión por parte de un individuo de un tercer delito, ello le podrá llevar a la Cadena Perpetua. Este sistema, que busca apartar de la circulación a los individuos considerados peligrosos para la sociedad, conlleva por desgracia la desventaja de que el sujeto en cuestión no tenga nada que perder, y que por ello se resista violentamente a su detención, lo que obliga a los agentes de policía a actuar con contundencia, a veces incluso haciendo uso de fuerza letal.

        Antes de abandonar el análisis social que los norteamericanos aplican a su policía, cabe destacar finalmente un último factor, consecuencia de todo lo anterior, y que hace que el sistema se sostenga, y es la "apuesta por el profesional". La sociedad norteamericana, una vez le concede a alguien un poder, confía plenamente en que cumplirá sus funciones, y por ello no se entromete en su modo de hacer las cosas salvo circunstancias flagrantes. Se puede decir que este modelo social tiene una mentalidad constructiva, de confianza en quien deposita la responsabilidad de una u otra función. Así, una vez terminadas las elecciones, por ejemplo, sean del partido que sean, los norteamericanos son fieles a su presidente, a su gobernador o a su "Sheriff", aunque sea de ideas contrarias a las propias. Ello, que en la mentalidad europea es muchas veces impensable, genera un apoyo social a las instituciones que hace que estas tengan un mejor funcionamiento, y ello se refleja especialmente en la policía.

        LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL NORTEAMERICANA

        Las agencias policiales estadounidenses se agrupan conforme a dos criterios: el territorial y el de competencias. Ello significa que las diferentes agencias tendrán una esfera de influencia que por un lado les permitirá actuar en un determinado área, como puede ser una ciudad, un condado, un estado, etc, mientras que el competencial se refiere a la capacidad de estudiar y perseguir una serie de delitos específicos según una jurisdicción concreta, como son por ejemplo los delitos federales. Por ejemplo, como curiosidad y por ver la importancia en los detalles, cuando un ciudadano extranjero entra en los Estados Unidos, se le ordena rellenar un formulario con una serie de preguntas que suelen ocasionar cuando menos la sonrisa en el desconocedor del mundo jurídico. La importancia de ese documento reside en que si posteriormente se comprueba que se ha mentido, ello implica que se ha mentido en un documento federal, lo que permite a la totalidad de agencias con competencias en todo el territorio nacional americano perseguir al infractor.

        En el estudio realizado a continuación se analizará la organización policial norteamericana desde el aspecto de la división territorial, desde las agencias con áreas más reducidas hasta otras con competencia en todo el territorio nacional, las llamadas agencias federales.

        Los Departamentos de Policía:

        Los Departamentos de Policía son el equivalente norteamericano a las policías locales españolas. Son la base de la pirámide sobre la que se asienta el resto del organigrama policial estadounidense, y su área de operaciones es la ciudad a la que pertenecen, dependiendo del Alcalde de la misma. Sin embargo, al contrario que en el caso español, las enormes dimensiones de estas organizaciones y la realidad social americana hacen que los Departamentos de Policía de las grandes ciudades cuenten con todas las especialidades operativas que a nivel español sólo tienen los cuerpos que actúan a nivel nacional.

        Así, por ejemplo, las mayores ciudades norteamericanas cuentan en sus Departamentos de Policía con equipos especiales SWAT (Special Weapons And Tactics, el equivalente a los GEO o GOES españoles), equipos K-9 (guías caninos), Grupos de Investigación (los llamados "Detectives"), etc.

        En lo que a la organización de los Departamentos se refiere, las ciudades son divididas en Distritos, llamados "Precint" en la nomenclatura americana, especialmente así denominados en el New York Police Department (NYPD), que están al mando de un Capitán. Los Departamentos de Policía utilizan sistema de divisas militar, existiendo graduaciones de agente de policía, cabo, sargento, teniente y capitán, al nivel de comisarías de Distrito. A mayores niveles, se aplican divisas de mayor, e incluso se llegan a utilizar estrellas de general.

        Además, los diferentes Departamentos tienen organizaciones policiales de menor entidad, que pertenecen al conjunto de la fuerza policial local, como son el caso de Policía Portuaria, Servicios Paramédicos, Departamentos de Tráfico, etc, que cuentan a veces con sus propios uniformes y emblemas, aunque también respondan ante el Jefe de Policía y a través de este, ante el alcalde. Un caso con una cierta similitud en España serían los Agentes de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid.

        Cada una de las ciudades tiene su propia imagen corporativa. Así, por ejemplo, en el caso del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), sus coches visten el característico blanco y negro, con el escudo corporativo de la ciudad y con el famoso lema "To protect and to serve" (Proteger y servir), y con el edificio del Police Plaza como icono principal en la placa emblema.

        En el caso del Departamento de Policía de New York (NYPD), uno de los más antiguos de la historia policial americana, debido a que fue una de las primeras ciudades que se convirtió en una metrópoli, el color corporativo de los vehículos ha variado con el tiempo, del color azul claro con letras y línea continua blanca, a color blanco con las letras en azul. Además, el uniforme también sufrió varias modernizaciones con el paso de los años.

        Existen además otros Departamentos de Policía que por su pasado han ido pasando a la historia policial americana, como el de Chicago, por sus luchas contra Al Capone y las bandas de gangsters en los años de la Ley Seca (años 20), o el Departamento de Policía de San Francisco, que fue la primera gran ciudad del Oeste americano.

        La Policía del Condado: La figura del Condado (County) es heredera de la organización territorial británica, sobre la cuál se asienta gran parte de la cultura estadounidense, debido a su primitiva pertenencia a la Corona antes de la independencia de las Trece Colonias. En tiempos de la Edad Media, e incluso anteriores, el Reino de Inglaterra se dividía en Condados, como Wessex, Essex, y otros muchos, a cuyo cargo legal estaba un Sheriff, que representaba la legalidad en el territorio. El caso más famoso es el del Sheriff de Nottingham, contra el que según la leyenda combatía Robin Hood.

        Con el tiempo, esa administración territorial y jurisdiccional fue heredada en los nuevos territorios, y adaptada según la filosofía moderna, aunque manteniendo nombres por tradición. Así, en los Estados Unidos de América, mezclándose la tradición británica con los famosos Sheriff que a lo largo del siglo XIX mantuvieron el orden en las ciudades del Oeste, quedó establecido el siguiente escalón de la administración policial.

        Con referencia a la administración de los Condados, mientras que en las ciudades es el Alcalde el que designa al Jefe de Policía, en la mayoría del siguiente eslabón administrativo, el representante de la ley es elegido por los contribuyentes. Ello significa que para obtener el puesto de Sheriff se ha de ganar un proceso electoral, en el que los votantes designarán a la persona encargada de dirigir a las autoridades policiales. Aunque ello no es así en todos los Condados (como ya se ha mencionado anteriormente, la organización policial americana es tan dispar como el número de estados que lo componen...), sí que se aplica esta doctrina en la mayoría de ellos.

        Los medios de los que dispone el Sheriff del Condado son muy variados y dispersos, debido, como es lógico, a los recursos y a la población que incluye su jurisdicción. Así, por ejemplo, el Condado de Los Ángeles (L. A. County) abarca gran cantidad de medios, a los que se le suman otros recursos de emergencias como son servicios sanitarios, socorristas (Lifeguards, los famosos "vigilantes de la playa" de la serie de televisión), ambulancias, etc

        En los condados de gran tamaño, el Departamento del Sheriff puede llegar a contar incluso con equipos SWAT, en lugar de encontrarse cada uno de ellos en las ciudades, de tal modo que se suman los esfuerzos para tener grupos especiales de asalto. Tal es el caso del Departamento de Policía Orange County, que cuenta incluso con un vehículo acorazado cedido por el Ejército, y otros muchos departamentos de policía del mismo nivel.

        La Policía del Estado: Como su propio nombre indica, los Estados Unidos de América son una unión de diferentes territorios, los Estados, que poco a poco se han ido uniendo al gobierno federal que surgió de las Trece Colonias. Aunque ello significa que todas las administraciones acatan la ley federal, ello también significa que cada uno de los estados es autónomo en gran cantidad de aspectos, y la organización de su policía es uno de ellos.

        La realidad social y territorial de cada uno de los estados impone las circunstancias policiales que el Gobernador considera necesarios para mantener el orden, pero básicamente la Policía del Estado tiene competencias por encima de los Departamentos de Policía o los Sheriff del Condado, debiendo estos colaborar con las fuerzas estatales cuando son requeridos para ello. Además, las policías estatales son las máximas autoridades en su ámbito de actuación, ya que la intervención de las agencias mayores, las federales, se realiza ya cuando, o bien se producen delitos federales, o bien las autoridades estatales se ven sobrepasadas y necesitan mayores recursos. Irónicamente, sin embargo, en ocasiones, las sanciones penales de las leyes estatales son más severas incluso que las federales, no existiendo, por ejemplo, la pena de muerte a nivel federal, pero sí a nivel estatal en algunos lugares como Texas.

        Aunque originalmente la idea era que las fuerzas de policía estatal fueran simples gestores que apoyaran y coordinaran las actuaciones policiales más allá de las ciudades, lo cierto es que con el tiempo, y a partir de los años 80 y 90, se produjo una mayor especialización en grupos de investigación y criminalística, de tal modo que los Departamentos de Policía vieran reforzadas estas especialidades, en especial en lo que a bases de datos se refiere.

        Como ya se ha indicado anteriormente, estos niveles de especialización, y en general, los recursos asignados por cada estado a sus policías, dependen de las circunstancias de cada uno de ellos, por lo que no sería justo comparar unidades como la Patrulla de Carreteras (Highway Patrol) de California con los State Trooper o los Rangers de Texas, dado que cada cuerpo se enfrenta a infracciones y delincuencia muy diferente.

        Antes de abandonar la administración de los Estados, conviene destacar una figura que, si bien no es policial, colabora con las instituciones en casos de necesidad y uso de fuerza, en grandes catástrofes, o cuando los medios de la policía se ven desbordados. Se trata de la Guardia Nacional, una institución militar formada a base de voluntarios, equipados del mismo modo que el Ejército de los Estados Unidos, y que responde ante el Gobernador del Estado. Al igual que en el caso de las policías, la Guardia Nacional de cada uno de los estados sigue procedimientos conforme a lo que cada Gobernador establece, aunque siguen una serie de patrones comunes, como son la estandarización de medios, dado que son cedidos por el gobierno federal a través del US Army (o la US Air Force, dado que también hay unidades aéreas de la Guardia Nacional), la activación a través del Gobernador del Estado, o el hecho de que se forman a base de voluntarios que periódicamente se reúnen en las instalaciones al efecto para la instrucción militar.

        Las intervenciones más destacadas en las que la Guardia Nacional colabora con las diferentes organizaciones policiales, quitando las catástrofes, suelen estar relacionadas con revueltas ciudadanas o, más recientemente, con lucha contra el terrorismo, defendiendo puntos considerados de importancia estratégica vital de las infraestructuras estatales.

        En el caso de los motines, fue especialmente famoso el caso de Rodney King, un ciudadano negro al que varios agentes de policía dieron una paliza, siendo filmados, y que desencadenó revueltas y motines por todo el Condado de Los Ángeles, activándose a la Guardia Nacional de California para restaurar el orden, en apoyo del LAPD y el resto de agencias policiales de California.

        Las agencias federales: La cima de la organización policial norteamericana son las agencias federales, con competencia en todo el territorio nacional e incluso en el extranjero. Básicamente, cada una de estas agencias tiene asignados una serie de cometidos o de competencias concretas, y aunque tengan mayor o menor tamaño y recursos, los agentes pertenecientes a ellas tienen el mismo nivel, el de "agente federal".

        La más famosa de todas estas agencias es, por supuesto, el Departamento Federal de Investigación o FBI (Federal Bureau of Investigation), que es la agencia más grande y con más recursos de las que están autorizadas a operar en territorio nacional. Las diferentes secciones dentro del FBI abarcan competencias más allá de las meras cuestiones policiales, como la investigación o la criminalística, y también cubre aspectos como el contraespionaje, en teórica coordinación con su competencia, la Agencia Central de Inteligencia o CIA (Central Intelligence Agency), aunque las rivalidades entre ambas son notorias. Básicamente, dentro del mismo campo, el FBI se ocupa de todo lo que ocurre dentro del territorio nacional de los Estados Unidos, y la CIA cubre lo que sucede fuera del mismo.

        Como quiera que cada especialidad delincuencial cuenta con su propia agencia federal para perseguirla, dentro de sus competencias, existen multitud de estas organizaciones policiales, aunque las más famosas serían, además del FBI y de la CIA, la Agencia contra la Droga (DEA), la Agencia de Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), el Departamento de Caza y Pesca (Fish & Game), el Servicio Federal de Parques (que cubre la protección y mantenimiento de los Parques Nacionales de los Estados Unidos), o en materia de espionaje y materias especialmente importantes o delicadas, la Agencia de Seguridad Nacional o NSA.

        La mayor parte de estas organizaciones actúan de paisano, no teniendo uniforme propio, salvo en el Servicio Federal de Parques, y en el resto de agencias, en el caso de las unidades operativas SWAT de cada una de ellas. De ello se derivan las famosas cazadoras en las que se lee la agencia a la que se pertenece, y que son utilizadas en grandes operativos, como asaltos y redadas. En este punto, mencionadas las unidades SWAT, es necesario destacar la existencia de grupos especializados en cada una de las materias a cargo del gobierno federal. Así, por ejemplo, existen equipos SWAT dependientes de la NASA, o del Departamento de Energía, para el caso de un ataque terrorista contra una central nuclear, por ejemplo.

        Por su parte, el Departamento de Correccionales (básicamente el Sistema Penitenciario o de cárceles estadounidense) también cuenta con sus propios recursos, incluyendo las unidades de traslado de presos y los encargados de arrestar a los fugados, los afamados U.S. Marshall, herederos una vez más de la antigua figura del Oeste de agente del gobierno federal que tenía gran cantidad de territorio y poblaciones asignados, y que recorría grandes distancias para mantener la ley y el orden.

        Finalmente, y antes de concluir el apartado de las agencias federales, y con él, el presente artículo, merece la pena hacer mención de una organización policial que suele quedar en el olvido cuando se habla de los Estados Unidos, y que es importante destacar. Cuando se habla de los modelos policiales europeos latinos (España, Italia, Francia...), siempre se hace referencia como crítica por parte de muchos estudiosos de la existencia de cuerpos policiales militarizados, como es la Guardia Civil, los Carabinieri, la Gendarmería, etc, y se suelen mencionar como países que no cuentan con organizaciones policiales militarizadas a los Estados Unidos de América, siendo ello totalmente falso, ya que existe un cuerpo policial que no sólo tiene estructura militar, sino que además tiene régimen militar, y es el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos (U.S. Coast Guard)

        Esta organización cuenta con gran cantidad de recursos, no sólo en la formación y especialización de sus miembros, que colaboran con la US Navy, sino también en las unidades puestas a su disposición, que incluyen buques artillados con cañones de 5 pulgadas, aviones antisubmarinos P3-Orion y otra serie de medios totalmente espectaculares, que les ayudan a cubrir la lucha contra la inmigración ilegal, la defensa de las aguas territoriales norteamericanas y servicios de salvamento y rescate.

        Destacar finalmente, como conclusión final, que el objeto de este artículo no es un estudio en profundidad sobre el organigrama policial norteamericano, sino una pequeña guía que permita al interesado hacerse una idea aproximada de cómo se estructuran y organizan las fuerzas policiales de aquel país, intentando que sirva de acicate para poder profundizar más en la materia que supone este apasionante tema.