Operación "Brevity"

        En mayo de 1941 Tobruk se encontraba sitiado, y el Primer Ministro Winston Churchill había decidido que su liberación supondría un golpe de efecto para la moral del país. Así, se ordenó el envío de refuerzos al Norte de África, entre ellos un fuerte contingente de carros de combate, con los que liberar la plaza sitiada. Sin embargo, tardarían en llegar, y se ordenó a Wavell iniciar operaciones ofensivas limitadas, para más adelante lanzar un ataque general con la llegada de esos refuerzos.

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        EL NORTE DE ÁFRICA

        Cuando se iniciaron las operaciones militares en el Norte de África, existían varias potencias con posesiones en el continente. El Marruecos Francés, en un extremo, quedaba bajo el mando del Gobierno de Vichy, y por lo tanto era favorable al Eje. En la zona central, los italianos se habían hecho con el dominio de zonas de Argelia, partiendo desde sus posesiones en Túnez, y habían lanzado operaciones contra las tropas británicas en Egipto, pero con escasos resultados. Todo ello cambió con la llegada de Rommel y del Afrika Korps.

        El Mariscal Alemán era un experto en guerras de movimientos y medios acorazados, y sobre todo, al contrario que sus homólogos italianos, era un hombre agresivo y de iniciativa. Aunque sus órdenes eran las de ayudar a los italianos (estando a sus órdenes) y mantener simplemente Cirenaica, el agresivo mando alemán inició un rápido ataque hacia Bengashi, cogiendo desprevenidos a los británicos, que pronto se retiraron en desorden. Wavell, el mando inglés en la zona, tenía demasiados teatros de operaciones que atender, y sus fuerzas estaban dispersas. En efecto, bajo su mando se encontraban fuerzas en retirada de Grecia y Creta, operaciones en Palestina y Siria, y además el frente de Egipto. Además, la mayor parte del equipo pesado británico se había perdido en las diversas evacuaciones, y una parte importante de sus fuerzas era una amalgama de nacionalidades y tropas coloniales del Imperio. Con todo ello, fue incapaz de hacer frente a Rommel en la ágil actitud de este en la guerra de movimientos, pero creó un baluarte contra el que estrellar la marea alemana: Tobruk.

        Las avanzadas germano italianas llegaron a los alrededores de Tobruk con su acostumbrada agresividad, esperando que la guarnición se rindiera fácilmente, pero el General Morshead, al mando de tropas principalmente australianas, organizó la defensa y las fuerzas del Eje fueron rechazadas con fuertes pérdidas. Pronto se demostró que, si bien era un genio de la maniobra, la incompetencia de Rommel en operaciones de asedio era notoria, y todos los ataques ideados por el mando germano fueron humillantemente rechazados. Tobruk era un antiguo punto fuerte italiano, cercano a la Vía Balbia (la única carretera asfaltada de la época) y con un puerto que podía abastecer a las tropas por mar. Pronto se convirtió en un icono de la resistencia aliada y en una constante irritación para el Mariscal alemán.

        CONTRAATAQUE ALIADO

        Los espectaculares avances de Rommel habían encolerizado a sus propios mandos, ya que en lugar de adoptar una actitud de defensa, el agresivo mando germano había avanzado hasta más allá de lo deseado, para a continuación estrellarse contra el muro de Tobruk. Además, las líneas de suministros se habían tensado al extremo, y la llegada de refuerzos, consistente en la 15º División Panzer, aún no se había producido, por lo que se ordenó al Mariscal de una forma bastante enérgica pasar a la defensiva.

        La intercepción por parte de la inteligencia aliada en Bletchey Park de parte de esas comunicaciones dio la falsa sensación de que las posiciones alemanas eran muy débiles, y que con un pequeño empujón se les podría expulsar de la línea de frente y liberar Tobruk. Además, Churchill había decidido enviar un fuerte contingente de carros de combate Matilda y Crusader, sus llamados "cachorros", para dar un golpe mortal al teatro de operaciones en África, a pesar de la desconfianza de Wavell, quien era más consciente estando sobre el terreno de la dispersión de fuerzas y sobre todo de las condiciones climáticas y el daño que estas hacían a los vehículos. Las cosas se veían muy diferentes desde un despacho que desde la línea de frente, pero se ordenó a Wavell iniciar operaciones ofensivas antes de iniciar la Operación "Battleaxe", el gran ataque de los "cachorros de Churchill", de modo que el gran asalto se produjese desde posiciones de frente más avanzadas. Wavell planeó un avance limitado a lo largo de la Via Balbia hasta la frontera entre Libia y Egipto, a través del Paso de Halfaya. Sería la Operación "Brevity".

  

        El ataque sería realizado por fuerzas acorazadas de la 7º Brigada, con carros Cruiser y Matilda, y apoyados por tropas de infantería ya veteranas, como el 1/1º de Infantería de Durham o el 2º de Guardias Escoceses, apoyados por el 8º de Artillería de Campaña. Se esperaba que esta fuerza fuera capaz de forzar el paso, ocupar el pueblo de Sollum y conquistar y mantener el Fuerte Capuzzo. Este fuerte era una construcción colonial italiana para que hiciera de puesto de guarnición a las tropas en su momento, controlando el paso de la Vía Balbia, pero no era ni mucho menos una fortaleza inexpugnable. Sin embargo, a pesar de su tamaño, su estratégica situación lo convertiría en zona esencial del teatro de operaciones en un área donde apenas existían construcciones, mucho menos adecuadas para su defensa, cambiando de manos a lo largo de la contienda hasta en 7 ocasiones.

        Las defensas alemanas, por su parte, incluían una primera posición con el 3º Batallón de Reconocimiento, apoyado por el 605º Batallón Contracarros. La reserva, más contundente, se desplegaba más allá de Sidi Azzeiz, y se componía de fuerzas acorazadas, el 2º Batallón del 5º Regimiento Panzer y el 1º Batallón del 8º Regimiento Panzer.

        EL ATAQUE ALIADO

        El mando de las operaciones recayó en el General Gott, quien formó tres columnas para forzar el paso. La primera de ellas rodearía desierto adentro, a unos 50 kilómetros, envolviendo el flanco enemigo y alcanzando Sidi Azzeiz. En el otro extremo, otra avanzaría siguiendo la costa, impidiendo que las tropas alemanas de Sollum apoyaran a los defensores del Paso, y entre ambas, con la 22º Brigada de Guardias, la central asaltaría frontalmente al enemigo. Las tres convergerían tras las defensas enemigas, una vez hubieran roto el frente. Por desgracia, la inteligencia germana había interceptado el plan y adoptado medidas al respecto.

        Así, cuando el 15 de mayo de 1941 la 22º Brigada de Guardias inició su asalto contra el Paso de Halfaya, encontró las alturas bien defendidas con artillería italiana, que destruyó varios Matilda y que obligó a un asalto a la bayoneta de la infantería, hasta que lograron expulsar a los italianos y avanzar por el paso. Las tropas de Durham avanzaron hacia Fuerte Capuzzo, ocupándolo, pero a costa de perder su apoyo blindado y siendo rechazados tras un ataque del 2º Batallón del 5º Regimiento Panzer, que había acudido al darse la alarma. La columna de la costa lo pasó aún peor, no logrando avanzar siquiera hacia su objetivo.

        Por su parte, más al Sur, la 7º Brigada Acorazada había tenido más éxito. Tras aplastar las pequeñas bolsas de resistencia y las patrullas enemigas, comenzó su avance hacia Sidi Azzeiz y tomó la posición, pero se encontraban peligrosamente expuestos tras las líneas enemigas, y finalmente se ordenó a la columna retirarse. Fue justo a tiempo, ya que durante la noche acudieron a la zona elementos del 1º Batallón del 8º Regimiento Panzer, aunque no se produjo el ataque (los alemanes se quedaron sin combustible, y hubieron de esperar el suministro).

        CONTRAATAQUE ALEMÁN

        Para cuando amaneció el día 16 de mayo, las tornas habían cambiado. Los británicos pasaban a tratar de consolidar posiciones, sobre todo en la zona del Paso de Halfaya, y el Afrika Korps pasaba a la ofensiva. El 3º de Guardias de Coldstream, con apoyo de carros Matilda y con artillería del 8º Regimiento, fueron los encargados de mantener el paso, mientras que la 7º Brigada Acorazada se retiraba para reorganizarse y para cubrir las pérdidas con la llegada de los "cachorros de tigre" de Churchill. Estos, sin embargo, no estaban adaptados al desierto, y las tripulaciones no eran los curtidos veteranos que llevaban tiempo luchando en el desierto, sino que eran bisoñas. Necesitaban tiempo para adaptarse.

        Rommel no estaba dispuesto a conceder ese tiempo, y al enterarse de la retirada de los medios acorazados y de la debilidad de las defensas británicas, ordenó un contraataque contra el Paso de Halfaya, apoyando el avance de sus Panzer la artillería italiana, y volviendo las tropas británicas al punto de partida de la Operación "Brevity", una operación que se demostró inútil y un preludio de lo que sería la Operación "Battleaxe", pero esa es otra historia...