La Policía Armada y de Tráfico

        Conocidos como "los grises" primeramente por los bajos fondos y posteriormente por toda la sociedad, los componentes de la Policía Armada se convirtieron en un símbolo del Régimen al que servían, y de un icono de toda una época de la historia reciente española. Su iconografía toma como símbolo el tradicional Águila de San Juan, de los Reyes Católicos, que se diferencia del águila franquista en la orientación de las flechas (el Yugo es por Ysabel, en castellano antiguo, y las Flechas por Fernando) y en que no incluye en lo alto de la cabeza del ave la franja "Una Grande y Libre" que adoptó el General Franco para sus Fuerzas Armadas.

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    LA POLICÍA DEL RÉGIMEN FRANQUISTA

    Tras la finalización de la Guerra Civil, el nuevo régimen decidió reestructurar los cuerpos relacionados con el orden público, acorde a las nuevas necesidades y a cuestiones ideológicas. Así, el nuevo gobierno estuvo a punto de disolver a la Guardia Civil, debido a que la mayoría del cuerpo se había alineado del lado de la República. Sólo destacadas actuaciones, como la del Alcázar de Toledo, salvaron a la Benemérita de su disolución por el Régimen Franquista.  

     Por su parte, la policía gubernativa, que en su día reestructuró el Gobierno Provisional de la República, se vio afectada de nuevo por una profunda remodelación. La tradicional división entre fuerzas uniformadas de orden público y los cuerpos relacionados con la investigación criminal se mantuvo, pero unidades como los exitosos pero finalmente politizados Guardias de Asalto fueron disueltos. El Cuerpo de Seguridad fue sustituido por otro uniformado y de carácter militar, la Policía Armada y de Tráfico, cambiándose el color de la uniformidad del azul por el gris, que daría el coloquial nombre por el que sería conocida la policía franquista, mientras que el Cuerpo de Vigilancia fue sustituido por otro de carácter civil, el Cuerpo General de Policía, encargado de luchar contra la subversión y teniendo sus intervenciones el carácter de "secretas" (término que posteriormente sería acuñado por la población para referirse a los agentes de paisano).

     Las dos primeras décadas  de la dictadura se enfocaron principalmente a luchar contra las disensiones internas, a fin de estabilizar el Régimen. Así, las luchas contra los "makis" en las zonas rurales se convirtieron en una página en la historia policial española, cuya primera baja, el Sargento don Bernáldez Piris, falleció en acto de servicio luchando contra estas guerrillas. Sería en 1952 cuando se daría por finalizada la lucha contra las mismas, y siete años después, las competencias de Tráfico serían derivadas a la Guardia Civil y a las policías locales.

     En los años 60 las revueltas universitarias obligaron a la creación de nuevas unidades especializadas en disturbios, denominándose Compañías de Reserva General, creadas en 1969, tras el cierre de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. Se abría además una triste página en la historia española, al asesinar la ETA a su primera víctima, el Inspector Jefe Melitón Manzanas, que junto con los GRAPOS provocarían gran cantidad de asesinatos, principalmente con armas de fuego y explosivos, hasta nuestros días.

   Una vez asentada la dictadura y eliminadas en gran parte las disensiones internas, la reestructuración de la policía pudo despolitizarse y enfocarse a labores bastante más propias y objetivas, creándose también en los años 60 el servicio de Radiopatrullas con la Sala del 091, ambos todavía vigentes hoy en día.

 Por su parte, la decadencia de la Dictadura trajo consigo el aumento de la actividad terrorista, según se multiplicaban las posibilidades de crear caos social. Así, en 1973 sería asesinado de forma espectacular el almirante Carrero Blanco, supuesto heredero del Régimen Franquista. Un año después, un atentado contra la Dirección General de Seguridad acabaría con la vida de otras 12 personas, endureciéndose la actitud policial contra las cuestiones terroristas. Como consecuencia de ello, el 27 de septiembre de 1975 se produjo en Madrid, Barcelona y Burgos la condena a muerte de varios miembros de los grupos terroristas ETA y FRAP, siendo criticada tal actitud por la comunidad internacional y por la propia Iglesia Católica.

 En el año 1975 se producirían nuevos avances en el campo policial, al recuperarse la aeronáutica al formar a un grupo de policías como pilotos, y al crearse una unidad especializada en desactivación de explosivos, que colaboraría con la de guías caninos que se había creado en 1945.