La Ruta Bozeman

        El fin de la Guerra de Secesión supuso una desmilitarización de los Estados Unidos, licenciándose cientos de miles de hombres de los dos ejércitos. Eran personas acostumbradas a la vida dura de la guerra, que además sabían combatir y disparar, y con la urgente necesidad de lograr sus sueños para poder olvidar los horrores del conflicto. Sumados a los miles de inmigrantes que cada día pasaban por New York en busca de una vida mejor, eran el material ideal para colonizar el Oeste a través de una de las rutas más famosas de la historia de los Estados Unidos: La Ruta Bozeman.

            NOTA: Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos incluidos en el siguiente artículo, tanto en su aspecto escrito como de las imágenes contenidas en él, sin el consentimiento expreso de la administración del presente espacio web.

            NOTA (II): Las imágenes incluidas en el presente artículo fueron tomadas durante la II Recreación "Old West History" que tuvo lugar en el Parque Temático Oasys Minihollywood en noviembre de 2018. Se quiere agradecer a los organizadores del evento sus esfuerzos para la realización del mismo. Las imágenes son meramente orientativas, no han de tomarse como una referencia estricta de uniformidad del período tratado en el artículo.

        LA EXPANSIÓN HACIA EL OESTE

        Desde la llegada de los primeros colonos al continente, los hombres blancos habían ido venciendo y empujando hacia el Oeste a las diferentes naciones indias, hasta el punto de que, bajo el mandato del Presidente Jackson, todas las tribus, belicosas o pacíficas, habían sido expulsadas más allá del río Mississippi, en el llamado "Camino de las Lágrimas".

        Sin embargo, estos éxodos forzados no terminaron con el problema, ya que millones de inmigrantes continuarían llegando a la costa de New York, y el gobierno federal les enviaba al Oeste, a establecer granjas y tierras de labranza, de modo que el país se fuera expandiendo de forma natural y absorbiera esa masiva llegada de nuevos pobladores a base de ocupar territorios, creándose así nuevas ciudades y estados que se irían incorporando a la Unión.

        Por 10 simbólicos dólares se concedía a cada colono un terreno de 64 hectáreas, que trabajadas por un tiempo, a continuación pasaban a ser propiedad suya. A ello se sumó el descubrimiento de oro en California, que desató una verdadera marea de gentes que buscaban hacer riqueza, a los que se unían los oportunistas que explotaban las circunstancias para beneficio propio, violándose los tratados de paz firmados con los indios, y obligando al Ejército de los Estados Unidos a proteger las rutas de los colonos.

        Estas rutas eran largas y tortuosas, ya que el ferrocarril que uniría el Este con el Oeste todavía se encontraba en construcción, a manos de las compañías Union Pacific y Central Pacific, respectivamente, y se realizaban en convoyes de carromatos, donde los colonos más afortunados iban montados con sus enseres, mientras que los más pobres marchaban al lado a pie, acompañada la caravana de guías contratados, vaqueros que acompañaban al ganado para crear granjas y ranchos y, en ocasiones, pequeños destacamentos de escolta de caballería.

        LA CABALLERÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS

        La desmilitarización que trajo el fin de la Guerra de Secesión no supuso, por descontado, que los problemas para un país en expansión hubieran desaparecido. Todo el flujo de población que emigraba hacia el Oeste atravesaba rutas peligrosas, llenas de bandoleros, criminales, animales peligrosos y, por supuesto, sus pobladores originales, las Naciones Indias. Así, una parte imprescindible del equipaje lo constituían las armas y la munición para autoprotegerse, lo que no siempre se lograba.

        En efecto, la forma de guerrear de los indios incluía emboscadas y ataques que requerían respuestas coordinadas que las caravanas de colonos no eran capaces de realizar, como descargas de fusilería controladas que mantuvieran al enemigo a distancia. Y ahí entraba el ejército.

        Por desgracia para los colonos, y también para los propios soldados, la ola de pacifismo que invadió el país supuso la reducción drástica de los efectivos y del gasto militar, por lo que las unidades desplegadas en la frontera eran escasas, anticuadas, mal armadas y con falta de disciplina, a lo que se unía el alto nivel de alcoholismo y el hecho de que en muchas ocasiones la tropa se componía de los estratos más bajos y menos motivados de la sociedad, que no veían otra salida que alistarse. Si a ello se une que la oficialidad estaba descontenta, por haber perdido estatus y rango al pasar de unidades de voluntarios, donde mandaban regimientos o brigadas, pasando a comandar ahora simples compañías, el caldo de cultivo para las victorias indias estaba sembrado.

     

        En el año 1866, no obstante, se decidió la creación de 4 nuevos regimientos de Caballería, lo que sumaría hasta un total de 10 unidades de este tipo. Serían el famoso 7º de Custer, el 8º, el 9º y el 10º, estos dos últimos formados por tropas negras, aunque mandadas por oficiales blancos, que en muchas ocasiones serían más despreciados y peor mirados que los propios indios, por el racismo que todavía persistía en los Estados Unidos, ya que una cultura y una sociedad no cambian de la noche a la mañana. También ese año se autorizó a los mandos el reclutamiento de indios como guías de los regimientos en campaña, lo que normalmente se hacía con tribus enemigas de aquellas a las que se iba a combatir.

        LA RUTA BOZEMAN

        El largo recorrido de los colonos incluía un punto de partida en Fort Laramie, creado en 1849, y siendo el primer punto de guarnición en el Lejano Oeste. Originalmente era un puesto comercial, con empalizada y baluartes defensivos, pero posteriormente fue ampliado y el perímetro finalmente no incluyó muros o defensas exteriores, estando el corazón del fuerte en el emblemático comedor de oficiales "Old Beblan". Hasta cuatro compañías y un destacamento de artillería guarnicionaban el puesto.

        La Ruta Bozeman (Bozeman Trail) discurría por senderos, valles y ríos caudalosos hasta Virginia City, en Montana, donde los colonos podían enlazar camino con la siguiente fase del camino, el Camino de Oregón (Oregon Trail), que aunque también entrañaba sus peligros, ya salía de los dominios de los belicosos guerreros Sioux de Nube Roja.

        Las constantes escaramuzas y emboscadas realizadas por Nube Roja a lo largo de la Ruta Bozeman obligó al Ejército de los Estados Unidos a preparar una serie de fortificaciones que sirvieran para proteger a los colonos y, al mismo tiempo, ofrecerles refugio en su camino. El plan era que esos puntos fuertes fueran lugares de descanso por una parte, y punto de partida de patrullas del 2º de caballería que cubrirían la ruta. Sería la llamada Linea Bozeman.

        Una vez iniciado el recorrido desde Fort Laramie, el primer punto de parada era Fort Reno, una pequeña guarnición que incluía un destacamento de tres compañías de infantería y una pieza de artillería, donde los colonos podrían hacer su primera parada. Estas tropas, totalmente insuficientes para proteger la ruta, apenas eran capaces de mantener a salvo su propia posición, y las escasas patrullas las realizaban destacamentos de soldados de infantería que sabían montar a caballo, una mera presencia testimonial, que sobrevivía por su enlace con Fort Laramie.

        A continuación, una senda de 55 millas hacia el Noroeste llevaría a los sufridos colonizadores al siguiente punto, Fort Phil Kearney, que fue el último de los fuertes en terminarse, y se construyó en apenas tres meses. Fort Phil Kearney se convertiría en el más famoso de los fuertes de la Línea Bozeman, por los sucesos que se desarrollarían a su alrededor. Se construyó en otoño de 1866, quedando al mando del General Carrington (podía ostentar título de General por haber tenido ese rango en unidades de voluntarios durante la Guerra de Secesión), quien contó con la ayuda del famoso guía civil Jim Bridger, y su misión era cubrir el amplio hueco existente entre Fort Reno y Fort C. F. Smith. Su guarnición era mayor, e incluía cuatro piezas de artillería, dos de ellas colocadas en baluartes, y en cinco compañías de infantería, que, al igual que en el caso de Fort Reno, tenían destacamentos montados para coordinarse con el 2º de Caballería. Destacaban entre sus oficiales nombres como el Capitán Fetterman o el Mayor Powell, que combatirían en la Colina de la Matanza y en la Batalla de los Carros Cubiertos (Wagon Box) respectivamente.

        El último de los fuertes era Fort C. F. Smith, a 104 millas hacia el Noroeste, y con una guarnición permanente de dos compañías de infantería, una de Caballería (con apenas 30 soldados) y dos piezas de artillería. Al igual que Fort Reno, era una posición pequeña, incapaz de cumplir la misión que tenía asignada, y apenas servía de punto de refugio y parada para las rutas de colonos. Por fortuna, el resto de la Ruta Bozeman, hacia Virginia City, ya era un poco más seguro, ya que el mayor peligro acuciaba en la zona de Fort Phil Kearney.

     

        Frente a este despliegue de las tropas norteamericanas, el Jefe Nube Roja logró formar una coalición que incluía a las Naciones Sioux (con las tribus Oglala, Hunkpapa, Pies Negros, Miniconju, Sans Arc, Brules, etc), Cheyenne (con la tribu de los Cheyennes del Norte) y Arapahoe, con un total de hasta 3.000 guerreros, la mayor coalición india jamás reunida (la de Toro Sentado en 1876 eran 2.000 guerreros aproximadamente). No hace falta ser un genio a la vista de la comparativa de efectivos y de la movilidad de los guerreros de Nube Roja para suponer que el Ejército de los Estados Unidos fue totalmente incapaz de garantizar la seguridad en la Ruta Bozeman.

        UNA LARGA LISTA DE ENFRENTAMIENTOS

        Además de una infinidad de combates menores, en la Ruta Bozeman tuvieron lugar tres batallas de importancia, principalmente. Las acciones solían originarse en emboscadas que tendían los indios a los convoyes o a las partidas que se enviaban desde los fuertes a recoger leña. Un grupo de guerreros actuaba de cebo, atacaban al destacamento y, cuando llegaba una columna de refuerzo, huían, con la esperanza de ser perseguidos por los soldados y atraerlos así a una emboscada.

        Quizás la batalla más famosa, en especial porque en las crónicas marca un comienzo de las Guerras Indias después de la Guerra de Secesión, tuvo lugar el 21 de diciembre de 1866, con el nombre de Colina de la Matanza. El Capitán Fetterman, uno de los oficiales de Fort Phil Kearney, que presumía que podría terminar con los Sioux con 80 hombres, fue enviado en ayuda de una partida de recogida de leña que había sido atacada por los guerreros de Nube Roja. Fetterman, un oficial agresivo y con poca experiencia en el campo, se lanzó en persecución de los indios, encabezando la carga de caballería (60 hombres), que iba siendo seguida a distancia por otro destacamento de infantería (50 hombres), más lento. Por supuesto, eso supuso que la columna de tropas federales se dividiera, perdiendo así efectividad para el combate que estaba claro que estaba a punto de acontecer.

        Como el lector habrá imaginado, la trampa se cerró cuando los hombres de Fetterman fueron emboscados y rodeados, atrincherándose en una colina hasta que fueron exterminados por Nube Roja y Caballo Loco, por entonces un joven guerrero. A continuación, los indios rodearon al destacamento de infantería, que también sufrió muchas pérdidas, muriendo Fetterman junto a, curiosamente, 80 hombres.

        Las acciones indias continuaron hasta cercar completamente Fort Phil Kearney, encerrando Carrington a las mujeres y a los niños en el polvorín por si los guerreros lograban entrar al fuerte, e impedir así que cayeran prisioneros. Un jinete, John "Portuguese" Phillip, que actuaba como explorador para el Ejército y conocía las rutas y los pasos, montó en el caballo de Carrington y cabalgó hasta Fort Laramie, a 345 kilómetros de distancia, a pedir ayuda, ya que la guarnición de Fort Reno o Fort C. F. Smith eran paupérrimas para poder enfrentarse a los indios.

        Phillip llegó a Fort Laramie justo en la cena de Nochebuena, interrumpiendo el baile, y una columna de rescate partió a través de la nieve, rompiendo el asedio. Carrington sería destituido en el Consejo de Guerra posterior, cargando con las culpas de las acciones de Fetterman, y se enviaron  nuevos mandos y tropas a sustituir a la destinada en Fort Phil Kearney, procedente de Fort Laramie, ya que se pudo comprobar que bajo el mando de Carrington la disciplina se había relajado en exceso, y que el alcoholismo imperaba en la guarnición.

        Las otras dos acciones que tuvieron lugar a lo largo del año 1867 también fueron contra partidas que habían salido a buscar leña. En la Batalla de los Carros Cubiertos o Wagon Box, el Mayor Powell, con ni siquiera medio centenar de soldados, logró rechazar el ataque de 1500 guerreros, gracias a los nuevos rifles que habían recibido en Fort Phil Kearney, y a la posición fortificada que logró hacer con los carros de suministros. Powell había comprobado las consecuencias que podía tener subestimar al enemigo a raíz de la Masacre de Fetterman, y fortificó su posición, cubriendo además los carros con lonas, para que los indios no supieran de cuántos hombres disponía.

     

        Por su parte, la Batalla de Hayfield también fue un fallido ataque de Nube Roja contra otro grupo de soldados que iba a buscar leña, que también se atrincheraron y lograron rechazar los ataques indios. En el caso de Hayfield, que tuvo lugar en la Ruta Bozeman, pero no en las proximidades de Fort Phil Kearney, para varias, las tropas norteamericanas levantaron un campamento con parapeto y una pequeña empalizada, así como con un corral para los caballos, creando así una verdadera posición defensiva, que logró mantenerlos a salvo de la superioridad numérica enemiga.

        EL FINAL DE LA RUTA BOZEMAN

        En 1868, en Promontory Point, tras una espectacular carrera la una hacia la otra, la Union Pacific y la Central Pacific unían sus vías férreras, uniendo así el Este con el Oeste por ferrocarril, y dejando obsoleta la Ruta Bozeman. Ese mismo año, el Gobierno de los Estados Unidos envió emisarios a encontrarse con Nube Roja para proponerle un Tratado de Paz en el Fuerte Laramie.

        Una Comisión Parlamentaria había determinado que el camino hacia Montana y sus fuertes eran contrarios a la ley, y que las Naciones Indias era, y debían ser tratadas, como naciones reales, por lo que se debía pactar con ellas. Si a ello se une que los intereses económicos del momento propugnaban por el ferrocarril, antes mencionado, estaba claro que la Ruta Bozeman sería abandonada.

        El Tratado de Fort Laramie, firmado en 1868, daba a las Naciones Indias control sobre su territorio, siempre que se comprometieran a no atacar al hombre blanco, entregando a las autoridades militares cualquier infractor que capturaran. Además, el Gobierno Federal se comprometía a la construcción de infraestructuras, como graneros y escuelas, en las Reservas Indias, al tiempo que aceptaba evacuar los fuertes de la Línea Bozeman. Nube Roja aceptó un acuerdo preliminar, pero exigió tratar con el Presidente en Washington, y se negó a firmar nada hasta que sus guerreros hubieran quemado los fuertes, por lo que Fort Reno, Fort Phil Kearney y Fort C. F. Smith fueron evacuados por el Ejército, poniendo así fin a la Ruta Bozeman.