Seat 131

        Los Seat 131 serían un verdadero icono de la policía en el período en el que prestaran sus servicios, recibiendo popularmente el nombre de "lecheras" por su color blanco, apodo que posteriormente heredarían las unidades de orden público y antidisturbios. El período de servicio de estos vehículos fue una época de transición, en la que la Policía Armada pasó a ser el Cuerpo de Policía Nacional, conviviendo estos vehículos y su color blanco con ambas uniformidades.

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        LOS AÑOS 70

        A comienzos de los años 70, el Parque Móvil del Estado se estaba quedando obsoleto, incluyendo los vehículos de las fuerzas policiales. Los venerables Seat 1500, que tan buenos resultados daban, transmitían no obstante una imagen que se pretendía sustituir con los nuevos aires aperturistas que el Régimen del General Franco intentaba transmitir al mundo, y la idea de dar una visión diferente de la policía española, fuente tradicional de represión para los críticos con la Dictadura, se convirtió en una necesidad a cubrir.

        Así, se buscaron nuevos modelos para las radiopatrullas de la policía, los llamados "Z" (el nombre de "Z" para referirse a las patrullas en la policía española tiene su origen en la primera denominación de estas patrullas, que era ZONAS). Por un lado, se buscaba un vehículo versátil y de un tamaño apropiado, similar al de los 1500, por lo que la opción de continuar con la familia Seat, fomentando además producto nacional, muy pronto cobró fuerza. Además, la versión familiar del 131 permitía a estas unidades, además de un amplio espacio, muchas opciones para el servicio, tanto en la policía como en otros medios del estado, como ambulancias, servicio de ayuda en carretera y demás funcionalidades realizadas entonces por el estamento público, que cubría muchos más aspectos que en la actualidad.

        LOS SEAT 131

        La época en que el proyecto del Fiat 131 vio la luz tuvo que ver con un período de enorme inestabilidad económica, con crisis en el sector del petróleo, obligando a diseñarse modelos austeros y de concepción clásica. Era octubre del año 1974.

        Antes de que pasar un año, la marca española Seat comenzaba a producir la versión hispana del nuevo modelo de automóvil, bajo licencia de su homóloga italiana Fiat. El resultado en el mercado sería espectacular, con más de 400.000 automóviles fabricados, y siendo premiado como coche del año en 1975, con una amplia aceptación por los usuarios.

        Se diseñaron varias versiones, incluyendo el famoso Mirafiori, de las que las más famosas fueron la L, con un motor de 1438 centímetros cúbicos y dos enormes faros rectangulares, y la E, con un motor de 1592 centímetros cúbicos y cuatro faros circulares.

        El enorme éxito suscitado por el vehículo en el mercado hizo que en 1978 viera la luz una nueva versión mejorada, el Supermirafiori, que fue seguido en 1981 por nuevas series con motores cada vez más potentes, que llegaron a alcanzar los 2500 centímetros cúbicos en algunos modelos. Una serie de mejores en las comodidades, como cierre centralizado o elevalunas eléctricas, así como aire acondicionado y servodirección, lo convirtió en el modelo Panorama.

        En el año 1976, en el Salón del Automóvil de Barcelona, se presentó la versión más utilizada, la variante con cinco puertas, siendo anunciado además en prensa, radio y televisión, toda una campaña para esa época. Además, se hicieron variantes con motores diésel de 1800 centímetros cúbicos (motor Perkins), con una caja de 5 marchas y una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora. Todo ello, unido a su gran capacidad de carga, lo convirtieron en el turismo ideal para las familias españolas, mucho más numerosas en aquella época que las actuales.

     

        De entre las características que más gustaron al público, destacaba la gran capacidad de carga del vehículo, que era de 430 decímetros cúbicos en su enorme maletero, al que además se le añadían las 5 grandes y cómodas plazas para los pasajeros. La posibilidad de abatir el asiento trasero, sacrificando así las tres plazas del mismo, convertían al Seat 131 en prácticamente una furgoneta, ya que le daba un espacio de carga de 1170 decímetros cúbicos. Además, el sistema mixto de frenado, con disco en el eje delantero y tambor en el trasero, también llamaron la atención de los expertos.

        EN SERVICIO

        La entrada en servicio para las fuerzas de orden público en España de los Seat 131 fue en 1976, todavía en tiempos de la Policía Armada. No obstante, con el cambio de imagen, se ordenó que en lugar del tradicional color gris, fueran pintados de blanco, con la palabra "Policía" en grandes letras negras como única distinción de su función como radiopatrulla, a parte, por supuesto, del enorme puente luminoso del techo. En esta época, en la matrícula se incluían las letras PMM (Parque Móvil Ministerial), aunque posteriormente serían sustituidas por las de la policía.

        Algunas de las versiones que fueron utilizadas por la policía incluían el antiguo rotativo azul, utilizado por los Seat 1500 (sobre todo en los Seat 124), y los modelos L incluían el rotativo en el lado izquierdo y la megafonía en el derecho, con el cartel de "Policía" en medio. Sin embargo, de los más de 700 ejemplares utilizados, el modelo más destacado era el enorme puente cuadrado Interfase. Justo detrás del propio puente, se podía ver si se observaba con detalle, la antena del equipo de radiotransmisiones del vehículo.

        En general, en el aspecto mecánico, los Seat 131 sirvieron con honor en sus funciones, haciendo aproximadamente una media de medio millón de kilómetros por vehículo (unos 50.000 al año), lo que da una idea de su resistencia. Su motor era de tracción trasera, e incluía el clásico dispositivo de 4 cilindros en línea, situados en el frontal del turismo. Por su parte, la suspensión era el modelo Mac Pherson por delante, y de puente y muelles helicoidales en el eje trasero, utilizándose el sistema de dirección de cremallera para el volante.

        Cabe destacar que fue tal el éxito de estos vehículos, que su uso fue multidisciplinar, utilizándose por el estado como ambulancias, ayuda en carretera, fuerzas de seguridad, ya fuera uniformado o camuflado (tanto policía como Guardia Civil y policías locales), etc. Sin embargo, en esta última función no incluían mampara, y cuando se hacían detenidos, un policía se sentaba detrás para tenerlos controlados. También destacaba especialmente en la función policial el enorme faro que se colocaba en la ventana del copiloto, de modo que pudieran alumbrarse los alrededores en servicios nocturnos. Los Seat 131 permanecerían en servicio hasta su sustitución en tiempos del Cuerpo de Policía Nacional por los Talbot Horizon y Seat Ritmo, coexistiendo así en dos períodos históricos de la policía española y dos uniformidades diferentes de sus agentes: la Policía Armada y el Cuerpo de Policía Nacional.