La Batalla de Ulundi

El último desafío del Reino Zulú de Cetshwayo

    A finales de junio de 1879, las fuerzas británicas, bajo el mando directo de Lord Chelmsford, iniciaban la aproximación final a Ulundi, la capital del Reino Zulú, con el objetivo de terminar con la guerra que había generado nombres tan famosos como humillantes en la historia militar británica, como Isandlwana, Ntombe o Hlobane, pero también tan heroicos como Rorke´s Drift. Una guerra que se pensó que sería sencilla contra un enemigo "salvaje e incivilizado", armado con lanzas, y que sin embargo aplastó a uno de los más famosos regimientos de casacas rojas...

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        UN PODEROSO REINO EN EL CORAZÓN DE SUDÁFRICA

        Los zulúes fueron un pueblo único en su género. Primero, porque aunque en apariencia, y desde la perspectiva del hombre blanco, era un pueblo primitivo, y sin embargo tenía una organización administrativa completa. Segundo, porque desde la fundación por parte de su gran líder, Shaka, el Reino Zulú fue haciéndose con el dominio de todos los reinos y territorios a su alrededor, en especial por el hábil desarrollo de las técnicas de combate que introdujo el propio Shaka. Y tercero, porque gracias al valor de sus guerreros, y a un exceso de confianza de las tropas europeas, fue capaz de mantener su independencia durante décadas hasta que finalmente fue conquistado por un enorme ejército británico, que fue enviado tras haber sido derrotado en una primera invasión militar.

        Era un pueblo cuyas costumbres y mentalidad social estaban enfocadas a la guerra, pero se trataba de una ciudadanía armada. Así, por ejemplo, el ejército era el encargado de recoger las cosechas, guardándose una parte en los graneros de Ulundi, la capital, para poder ayudar a las regiones del Reino que lo necesitaran. Los guerreros se agrupaban en Regimientos, al mando de oficiales llamados indunas, y varios regimientos formaban un equivalente a Cuerpos de Ejército. A la hora de combatir, los zulúes utilizaban la llamada "cabeza de búfalo", formando los cuernos los guerreros más jóvenes, para envolver los flancos enemigos, mientras que el "pecho" o la "testuz" abarcaba a los guerreros más veteranos, que eran apoyados por el "cuello", con los más veteranos, en el ataque frontal. De este modo buscaban el combate cuerpo a cuerpo, para poder usar sus assegais o lanzas cortas, protegiéndose con escudos hechos de piel de vaca.

        LA GUERRA ZULÚ

        Los primeros en enfrentarse con los zulúes fueron los bóers, antiguos holandeses que habían sido expulsados desde Ciudad del Cabo por los británicos. Fundaron varias repúblicas, una de las cuáles, Transvaal, de hecho limitaba con Zululand, pero al quedar en bancarrota, pasó a ser administrada por los ingleses.

        En enero de 1879, siguiendo las órdenes políticas de Sir Henry Bartle Frere, que había buscado excusas para desencadenar una guerra colonial que permitiera a Gran Bretaña hacerse con el control de la región y eliminar el Reino Zulú, las tropas británicas iniciaban la invasión de Zululand, divididas en cinco columnas, tres ofensivas y dos defensivas.

        La columna principal, bajo las órdenes directas del Comandante en Jefe, Lord Chelmsford, debía seguir el camino más corto hasta la capital zulú, el kraal (poblado) de Ulundi. El 22 de enero de 1879, no obstante, la columna se dividió y la mitad de ella fue aniquilada en el campamento de Isandlwana, muriendo todos los soldados británicos de las 6 compañías del 24º Regimiento de Infantería a manos de los más de 20.000 guerreros zulúes que el Rey Cetshwayo Ka Mpande envió contra los invasores. La invasión británica fue rechazada, y la posición de Rorke´s Drift, con 139 hombres de guarnición, aguantó heroicamente el asalto de más de 4000 guerreros zulúes, evitando así la entrada de una fuerza enemiga en Natal.

        Con respecto a las otras dos fuerzas de invasión, la columna del Sur, bajo las órdenes del Coronel Pearson, venció a una fuerza zulú de unos 6000 guerreros, después de lo cuál se fortificó en la misión de Eshowe, siendo sitiada por el Príncipe Dabulamanzi, al mando de varios regimientos zulúes, quedando de ese modo inoperativa. Sólo la columna del Norte, bajo las órdenes del Coronel Wood, conservó libertad de acción, entablando gran cantidad de escaramuzas contra las fuerzas locales, algunas de ellas derrotas, como las de Ntombe y Hlobane, hasta que finalmente el grueso del ejército zulú atacó su campamento principal en Khambula y fue derrotado, aunque para entonces las noticias del desastre de Isandlwana había llegado a Londres y se había enviado un nuevo ejército para eliminar definitivamente al rey Cetshwayo y lavar así el honor británico.

        La nueva ofensiva consistió en un nuevo avance en tres columnas, cada una de ellas reforzada. El primer paso fue rescatar a Pearson de Eshowe, lo que se consiguió tras derrotar a los 10000 zulúes que sitiaban la posición en la batalla de Gingindlovu. Mientras tanto, una nueva columna central, de nuevo mandada por Lord Chelmsford, avanzaba por la antigua ruta de Isandlwana, reforzada posteriormente por la columna de Wood y por dos regimientos completos de caballería, el 17º de Lanceros y el 1º de Guardias de Dragones del Rey. Durante el avance, en una emboscada, murió el Príncipe Napoleón, heredero en el exilio del propio Bonaparte, que se encontraba en Zululand como observador, con las tropas británicas.

        LA BATALLA DE ULUNDI

        Tras enlazar las fuerzas de Wood con las de Lord Chelmsford el 18 de junio de 1879, el ejército británico cruzó el Mfolozi en dirección a Ulundi, recibiendo varias propuestas de paz por parte del Rey Zulú Cetshwayo, que fueron rechazadas una detrás de otra. Lo que Chelmsford necesitaba no era un acuerdo diplomático, sino una victoria militar aplastante con la que lavar su honor por la derrota de Isandlwana. Así, siguiendo la ruta, obligó a Cetshwayo a intentar una última gran batalla en las proximidades del kraal real, Ulundi, capital de Zululand.

        Tal batalla se produciría el 4 de julio de 1879, formando las fuerzas británicas un rectángulo hueco que se preparó para recibir el ataque de más de 20.000 guerreros venidos de todos los rincones del país zulú.

        Las formación británica incluía en su lado Norte, desplegadas de Oeste a Este, dos piezas de 9 libras, la mitad del 94º de infantería, 3 piezas de 7 libras y el 90º Regimiento. Detrás del 90º, los "irregulares de Wood" (guerreros Swazi al servicio de la Corona) y voluntarios a caballo, hacía de fuerza de reserva en ese lado, mientras que en el otro extremo del rectángulo, es decir, el lado Sur, se alineaban 2 piezas de 9 libras, el 58º de infantería, otras dos piezas de 9 libras, el 1º batallón del 13º regimiento de infantería ligera, dos piezas de 7 libras y en el vértice final, otras dos piezas de siete libras. Tras ellos, el resto de los "irregulares de Wood", junto a mas voluntarios a caballo y la Caballería Nativa de Natal, hacían de reserva móvil.

        Entre estas dos líneas reforzadas, en el extremo izquierdo (u Oeste) de la formación británica, situados de Norte a Sur, el resto del 94º de infantería enlazaba con el 2º batallón del 21º regimiento. Tras ellos, perfectamente alienado y listo para cargar, esperaba el 17º de lanceros, junto con un escuadrón del 1º de Dragones del Rey.

        Al otro extremo, y cerrando finalmente el rectángulo, entre el 80º de infantería y el resto del 90º de infantería, se encontraban desplegadas las dos ametralladoras Gatling de la Artillería Real, tras las cuáles se desplegaban los Royal Enginieers. Finalmente, en el centro del cuadro, junto a Lord Chelmsford y su Estado Mayor, se encontraba el Contingente de Nativos de Natal y los hombres del Army Hospital Corps.

        Esta era la disposición de las casacas rojas que debían asaltar los hombres de Cetshwayo. Estos, por su parte, preparaban uno de sus clásicos ataques en formación de "cuernos del búfalo", que implicaban un ataque coordinada que incluía a los regimientos uMcijo, iNdlondo, iOwa, iZingulube, uNokhenke y uDududu desde el Norte, el uMxhapo, uDoloko y uMbonambi desde el Este, y los iNgobamakhosi, uVe e iNdluyengwe desde el Sur. Ni siquiera atacando de forma coordinada estaba garantizada la victoria, debido a la gran potencia de fuego desplegada por los británicos. Los zulúes desplegaron también los dos cañones capturados en Isandlwana, pero al no saber usarlos, fueron totalmente inútiles.

        El ataque zulú comenzó de forma más o menos coordinada, pero el terreno despejado, que proporcionaba unos excelentes campos de tiro para los hombres de Chelmsford, permitió a este concentrar el fuego de artillería sobre una parte del ataque, desorganizándolo. Así, varios grupos de guerreros trataron de devolver el fuego, pero no eran rivales para los disciplinados batallones británicos. Las ametralladoras en concreto barrieron ampliamente el ataque del pecho zulú, a excepción de cuando se encasquillaban o cuando saltaban los pernos y había que buscarlos entre la hierba alta.

        Por el Sur, aprovechando la cobertura que ofrecía uno de los kraals, el de uNodwengu, uno de los flancos zulúes intentó envolver el flanco británico, pero dada la inutilidad de envolver un cuadro, se encontraron con una devastadora respuesta en forma de fuego de fusilería que hizo que la carga se desintegrarse, aunque algunos de los guerreros murieron a apenas 30 yardas de los casacas rojas, lo que da una idea del valor y arrojo de los guerreros africanos.

        Serían las 9:30 cuando Lord Chelmsford decidió que había llegado el momento de terminar de destruir al enemigo, que todavía hacía amagos de retirarse organizadamente y de lanzar conatos de asaltos que eran desmantelados mediante la fusilería y el fuego de metralla de los cañones. Así, se ordenó al Coronel Druy Lowe lanzar a la carga al 17º de Lanceros, abriéndose el cuadro británico y convirtiendo los restos de la moral zulú en una desbandada y su línea de retirada en un triste rastro de cadáveres.

        La batalla de Ulundi supuso el fin de las Guerras Zulúes. Aunque el rey Cetshwayo ka Mpande logró escapar, fue perseguido y detenido tiempo después por una patrulla del 1º de Dargones del Rey, siendo exiliado a Ciudad del Cabo. El país zulú fue ocupado, pero apenas sí se hicieron esfuerzos para su anexión, y la política de Sir Henry Bartle Frere de una confederación sudafricana bajo dominio británico fue abandonada.

        Con respecto al país zulú, que tanta sangre había costado, todavía habría de vivir otra serie de conflictos, en especial una guerra civil entre los distintos clanes, que costó otra sangrienta lista de muertos entre los seguidores de los distintos contendientes, entre los que de nuevo se encontró Cethswayo, pero que fue derrotado.

        Finalmente, las tropas británicas no pudieron disfrutar de mucha calma, ya que estalló la primera guerra anglo bóer, y muchos de los soldados que habían combatido contra los zulúes tuvieron que hacerlo contra los bóers, con idéntica táctica de infantería los imperiales, pero con catastróficos resultados contra tropas armadas con fusiles de repetición y cañones, aunque eso es otra historia...