Valencia 2016

        El pasado mes de mayo de 2016 tuvieron lugar en la Comunidad Valenciana una serie de eventos enfocados a la difusión histórica. El primero de ellos, que contaría con la presencia de varias instituciones, entre ellas el Cuerpo Nacional de Policía, con el que colaboró la UEO, tendría lugar en el Museo Militar de Valencia, situado en la ciudad del mismo nombre, mientras que el domingo 22 tuvo lugar un evento de recreación histórica en la localidad de Siete Aguas, dentro de la provincia valenciana.

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        EL CONCEPTO DE MUSEO VIVO

        Ya son varias las ocasiones en las que el Museo Histórico Militar de la ciudad de Valencia ha llevado a cabo jornadas enfocadas a fomentar la historia castrense mediante la apertura al público de sus instalaciones y la participación de grupos de reconstrucción histórica. Bajo el lema de "Museo Vivo", que en España viene aplicándose en diversas localidades, el evento busca que el público en general pueda interactuar con los "reenactors", y contemplar de primera mano uniformes, vehículos y demás material relacionado con cada uno de los grupos de recreación históricas y las diferentes épocas abarcadas por los mismos.

        Por supuesto, la realización de un evento que reúne a varios grupos de diversas épocas distintas requiere de la utilización de una serie de recursos e infraestructuras que por fortuna proporciona el propio Museo, ya que fue en su patio de armas (no debe olvidarse que sus instalaciones son un antiguo cuartel militar) donde se realizaron las principales actividades, debido a la ausencia de colaboración del gobierno autonómico y local.

        De entre los grupos de reconstrucción histórica presentes en el evento, se cubrieron períodos históricos como la Edad Media, los siglos XVII y XVIII, las Guerras Napoleónicas, el colonialismo y, ya en tiempos más contemporáneos, la II Guerra Mundial, poniendo las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el toque de modernidad, como no podía ser de otro modo.

        LA JORNADA PREVIA

        Aprovechando la circunstancia de la participación con los eventos realizados en la Comunidad Valenciana, se realizaron diversas visitas a varios puntos de Valencia, algunos de ellos relacionados con la temática histórico-militar o policial, y otras encuadradas en otras actividades con las que colabora la Unidad de Estrategia y Operaciones, que combinaron además el aspecto cultural con el aspecto lúdico. Por supuesto, entre ellas se incluyó visitar uno de los iconos más emblemáticos de la ciudad de Valencia, los impresionantes edificios que rodean el Oceanográfico.

        Visita al Oceanográfico de Valencia: Rodeado de las espectaculares construcciones diseñadas por el famoso arquitecto Santiago Calatrava y de las zonas ajardinadas que proporcionan un entorno incomparable a ningún otro, se encuentra el Oceanográfico de Valencia, todo un símbolo del progreso logrado en la Comunidad Valenciana.

        El Oceanográfico es un Parque Temático enfocado a la conservación de la fauna marina y su exhibición al público, de modo que la ciudadanía pueda conocer el apasionante mundo submarino y que habita los mares de la Tierra. Este parque se encuentra además enfocado a concienciar a la población sobre la importancia de los océanos para la vida en nuestro planeta, y cuenta con gran cantidad de actividades para los más pequeños.

        El Parque en sí se encuentra dividido en varias zonas, a fin de cubrir diferentes ecosistemas, como por ejemplo el Tropical o los climas árticos, y siendo su especial atracción el túnel submarino por el que los visitantes pueden deambular rodeados de gran cantidad de fauna marina e incluso tiburones, que nadan a placer ya acostumbrados a la visita de los seres humanos tras la cobertura de cristal.

        Como quiera que desde la Unidad de Estrategia y Operaciones una de las colaboraciones más activas de las realizadas es con Protección Civil, en especial en entornos acuáticos, a través de la Federación Española de Ligas Navales y de la Patrulla de Auxilio Náutico, y que trata en profundidad la Protección Ambiental del entorno marino, se consideró que la oportunidad de visitar un centro especializado en la fauna marina era demasiado buena como para dejarla escapar, aprovechándose la circunstancia de la visita a Valencia para llevarla a cabo, dando así también un pequeño toque de variedad a las actividades de la entidad.

        Visita al Cuartel de Zapadores: Dada la colaboración que se venía a realizar con la representación del Cuerpo Nacional de Policía en el evento, se pudo llevar a cabo por parte de la Unidad de Estrategia y Operaciones una serie de visitas previas a las instalaciones del Cuerpo en el antiguo Cuartel de Zapadores, donde se encuentran encuadradas diversas unidades operativas e instalaciones de custodia, como es el Centro de Internamiento de Extranjeros de la Comunidad Valenciana.

        Al igual que en el caso de muchas de las instalaciones policiales, el Cuartel de Zapadores era una instalación militar que terminó en manos del Cuerpo Nacional de Policía, a fin de aprovechar edificaciones del Estado en unidades que requieren una serie de infraestructuras que requieren elementos comunes a los militares, como son muros perimetrales, polvorín o amplias zonas de estacionamiento de vehículos, junto con el adecuado complemento de edificios.

    

        Por desgracia, tal y como ocurre con otras instalaciones militares, el cambio de uso a manos del Cuerpo Nacional de Policía no ha supuesto una especial mejora en cuanto a los fondos destinados a la restauración de los edificios, y parte de ellos se encuentran en un deplorable estado de conservación, con zonas apuntaladas y áreas que no pueden utilizarse por encontrarse en obras.

        En donde sí que se han realizado importantes avances, en especial por el interés personal que ha puesto el Comisario al mando, es en el proyecto que hay de lograr abrir un Museo Policial en Valencia, habiéndose logrado ya una importante colección de uniformes, divisas, documentos y otros elementos, que se encuentran colocados en sus respectivas vitrinas y en un espacio dentro del cuartel ya asignado para ello.

        El proyecto en sí prevé aumentar el conjunto con más material, en especial con la inclusión de vehículos históricos, a fin de que se pueda abrir al público y de ese modo ofrecer una nueva opción al visitante interesado en la historia policial. Contando con los adecuados apoyos, como es el caso, es seguro que todo el esfuerzo realizado irá a buen puerto.

        El Museo Histórico Militar de Valencia: El Museo Histórico Militar de la ciudad de Valencia es un proyecto conjunto de diversas asociaciones y entidades ciudadanas con las instituciones militares, que busca acercar al público a la historia militar española.

        Aunque no se trate, por motivos obvios, de una colección como las expuestas en los museos del Ejército, Naval o del Aire de Madrid, lo cierto es que al contar con la colaboración de las Fuerzas Armadas, ello le ha permitido establecerse en un lugar emblemático, como es el cuartel situado en Valencia, justo enfrente del llamado Puente de las Flores.

        Justo delante del acceso principal al edificio, protegido por una verja, se encuentran dos de los primeros y más espectaculares elementos que atraen la vista de los paseantes que deambulen por el antiguo cauce del Río Segura: un helicóptero y un carro de combate M-47, herencia del llamado proyecto de la "Ayuda Americana", que proporcionó al ejército español material norteamericano para sus unidades acorazadas, entre otras.

        Esta ayuda de material permitió modernizar considerablemente el parque de vehículos acorazados español, que principalmente se sostenía a base de arcaicos medios procedentes de la Guerra Civil y del ejército alemán de la II Guerra Mundial.

        El museo se encuentra dividido en varias plantas, cada una de las cuáles se distribuye en salas relacionadas con una temática y una época concreta, por supuesto siguiendo el orden cronológico, de la historia española, dedicando, como no podía ser de otro modo, una especial atención a Valencia y a su pasado castrense.

        Además, situado en el patio de armas del acuartelamiento militar, se encuentran varias piezas de artillería que permiten contemplar un pequeño resumen de esa arma en el ejército español a lo largo de los diferente períodos de su historia, sirviendo además de fondo en los actos castrenses que se realicen en el acuartelamiento.

        En la primera de las salas inferiores, que dan acceso al propio museo, lo primero que puede apreciar el visitante es una impresionante colección de vehículos, piezas de artillería, armones de munición de la misma y otros componentes relacionados que incluyen varias decenas de elementos, y entre las que destaca especialmente la presencia de un carro de combate T-26.

        Este modelo en concreto de carro de combate, de construcción soviética, fue uno de los más modernos de su época, estando armados con un cañón Vickers de 45 mm, y fue el elemento principal de las unidades de la República durante la Guerra Civil Española, superando claramente a las unidades acorazadas de las tropas sublevadas del Generalísimo Franco. De hecho, fue tal el éxito de este carro de combate, que los mandos del bando Nacional ofrecieron recompensas económicas a las tropas que lograran capturar T-26 enemigos, formando así sus propias columnas acorazadas con estos carros.

  

        Cuando terminó la Guerra Civil Española y estalló la II Guerra Mundial, en 1939, el T-26 seguía siendo uno de los mejores carros de combate del momento, y desde luego era muy capaz de enfrentarse a las fuerzas acorazadas alemanas, constituyendo la espina dorsal del Ejército Rojo. Sin embargo, para cuando se produjo la "Operación Barbarroja", la invasión nazi de la Unión Soviética, se trataba ya de un modelo anticuado, en especial por lo escaso de su blindaje. Ello, unido a la desaparición de muchos de los mandos competentes, y a una doctrina anticuada, supuso el éxito seguro de la "Blitzkrieg" en los comienzos de la guerra y en los primeros años de la campaña soviética.

        Una de las más importantes salas, si es que se las puede llamar así, dado que en realidad es un amplio corredor que recorre toda el ala del museo, es la armería. En ella se exponen más de un centenar de pistolas, fusiles y ametralladoras, utilizadas tanto por el ejército español como por otros de diversos países, y complementada por estandartes y pendones.

        La segunda de las plantas incluye también diversos dioramas de acciones de las tropas españolas, así como algunos de fortificaciones o acuartelamientos, dando una especial importancia al período colonial español, con Cuba y Filipinas, pero también con las menos conocidas campañas africanas, donde las tropas metropolitanas se enfrentaron primero a las fuerzas del Sultán de Marruecos y luego a las cábilas rifeñas, hasta que en 1926, a través del Desembarco de Alhucemas, se impuso el Protectorado sobre todo el Rif.

        En uno de los patios interiores, que da acceso a las referidas plantas, se encuentra otra de las joyas que conserva la colección guardada en el interior del museo, y es uno de los furgones que se utilizaban como alojamiento por el General Franco en campaña.

        Esta pieza, única en su género, permite contemplar las condiciones de vida de un mando en campaña, con los privilegios que conlleva, y que a pesar de ello carece de las modernas comodidades. Por supuesto, las condiciones de vida del soldado eran infinitamente peores, por lo que es fácil imaginarse las penalidades que podían atravesarse, sobre todo en el invierno y con las duras condiciones climatológicas de algunos frentes, con temperaturas bajo cero y sin el menor resguardo.

        Otro de los furgones que llama la atención del conjunto que se expone al público es el de Estado Mayor, que conforma una auténtica sala de reuniones y mapas sobre ruedas, permitiendo así a los mandos planificar las campañas con las ventajas que aporta la infraestructura del furgón en si. Esta clase de vehículos, que no acostumbran a verse en los museos y exposiciones, por centrarse en otros más comunes, como carros de combate, camiones y otros de enlace y suministro (como jeeps), constituyen un punto de vista desconocido de la logística y el funcionamiento militar en campaña, como es el estado mayor de los ejércitos en la zona de operaciones, y proporciona de ese modo un conocimiento nuevo y especialmente peculiar para el visitante.

        Antes de abandonar nuestra particular visita al Museo Histórico Militar de Valencia, hay un último elemento que merece la pena destacar especialmente, en el apartado de los vehículos, y es el de los carromatos. Antes de la invención del motor, el caballo constituyó el factor esencial para el transporte de los suministros, aparte, por supuesto, de lo que las tropas cargaban por sí mismas.

        El desarrollo de la rueda y de los carromatos permitió cargar grandes cantidades de suministros, material, municiones y demás por detrás de los ejércitos, y un medio para arrastrar las nuevas armas, como fueron cañones y posteriormente ametralladoras.

        Inevitablemente, a medida que avanzaban los medios y la tecnología, al conjunto de utilidades tradicionales se le añadieron otros más específicos, como los resumidos anteriormente para el Estado Mayor, u otros más genéricos que también se aplicaron en la vida civil, como ambulancias y vehículos de bomberos, que eran tirados por caballos y transportaban una bomba y grandes depósitos de agua, mientras que los propios bomberos acompañaban al carro a caballo o a pie.

        Como colofón final a este breve resumen de lo que constituye el Museo de Historia Militar de Valencia, se recomienda al visitante que realice un viaje por la Comunidad Valenciana que utilice una mañana de su viaje en visitar este interesante proyecto, que inevitablemente le sorprenderá por las dimensiones del mismo, que desde luego superan de largo la primera imagen que uno pudiera tener del mismo. El conjunto de vehículos y de artillería aportados por el mismo destaca especialmente, y es de justicia destacar el encomiable trabajo realizado por los ejecutores del proyecto.

    

        Las actividades que realiza el Museo incluyen también la participación de grupos de recreación histórica en actos y eventos, destacando especialmente la colaboración de aquellos que se centran el período colonial español, y que aportan uniformes de la época de la Guerra de Cuba y Filipinas, con el tradicional "rayadillo", así como otros de corte alfonsino, y que hoy en día sigue utilizando la Guardia Real.

        LOS ACTOS

        El evento de "Museo Vivo" que se realiza en Valencia consiste, básicamente, en una serie de campamentos y pequeñas exhibiciones encaminadas a acercar al público a la historia militar, tanto nacional como internacional. Para ello se recurre a la ayuda de instituciones y diversas asociaciones de Recreación Histórica, que aportan el toque del pasado y transmiten la imagen de cómo combatían los ejércitos pretéritos de los actuales.

        En lo que a la participación de grupos de reconstrucción histórica se refiere, desde la Unidad de Estrategia y Operaciones tuvimos la oportunidad de comprobar, en orden cronológico, la presencia de grupos de recreación de temática medieval, que además realizaron exhibiciones para el público de tiro con arco, junto a las que acampaba un destacamento de la Guerra de Sucesión Española, armados con sus mosquetes. A continuación se encontraban fuerzas del período napoleónico, de entre las cuáles destacaba la presencia de artilleros que realizarían también su propia exhibición.

        El colonialismo español, tan presente y tratado por el propio Museo, se encontraba representado por una primera fuerza de infantería, que vestía el tradicional uniforme de "rayadillo" que fue empleado en lugares tan dispares como Cuba, Filipinas o las colonias africanas, y a cargo de las que correría la labor del izado de bandera y las salvas de homenaje a los caídos.

        Sería en este período histórico, a mediados del siglo XIX, cuando el General Ros de Olano inventaría la prenda de cabeza que llevaría su nombre, el "ros", y que sería emblemático de la historia militar española durante mucho tiempo, siendo prenda reglamentaria hasta los tiempos de la II República no sólo en el ámbito militar, sino también en el policial, y siendo todavía utilizado en la actualidad por la Guardia Real en su uniforme de ceremonia.

        Ese mismo uniforme, de origen alfonsino, y que se basaba en el llamado "uniforme peninsular" del ejército español del siglo XIX, es el mismo que en ceremonias viste la antes mencionada Guardia Real en actos oficiales, como el propio relevo solemne en Madrid, y estaba representado también por un grupo de jinetes que también realizaron una parada militar.

        En ese mismo período cabe destacar que la infantería y la caballería llevaban uniformes diferenciados, y que la representación del piquete de caballería no vestía el tradicional uniforme de lancero, circunstancia que no obstante debe disculparse por la dificultad de conseguir elementos originales o reproducciones de ese período, que tristemente apenas es tratado en la recreación histórica española.

        Por supuesto, una parte fundamental de los campamentos lo constituía la II Guerra Mundial, participando grupos de recreación que trataban las tropas germanas, británicas y norteamericanas, que además desplegaron un pequeño elenco de vehículos de mando y reconocimiento, como jeeps y kubbelwagens que se completaban con otros más modernos traídos por las propias instituciones del Estado.

        Antes de entrar en el apartado de la participación de las instituciones, es necesario destacar también la presencia de Asociaciones de Veteranos, que colaboraron en el izado de bandera, así como la de representantes de la Legión, quienes siempre destacan en la recreación histórica.

        En lo que a la participación de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se refiere, se contó con la presencia del Ejército de Tierra, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil. La colaboración de estas instituciones completaban el conjunto de vehículos que los grupos de reconstrucción desplegaron en el patio de armas del cuartel donde se ubica el museo y donde se realizó el evento, emplazándose algunos vehículos URO, basados en los "hammer" o Hum-vee norteamericanos, así como un camión de la Unidad Militar de Emergencias.

  

        Respecto al otro bloque institucional, por parte de la Guardia Civil se participó con la presencia de varias unidades, la más destacada de ellas, la de los Guías Caninos, junto a los cuáles se trajo una lancha del grupo de buzos del benemérito cuerpo. Como no podía faltar, y como complemento del pequeño despliegue, se contó asimismo con la presencia de uno de los clásicos todoterrenos Nissan utilizados por las patrullas de seguridad ciudadana que realizan recorridos por los pueblos de todo el territorio nacional.

        Por su parte, la participación del Cuerpo Nacional de Policía consistió en la exhibición al público de algunos de los vehículos históricos que en al actualidad conserva el Área de Automoción, y que suelen desplegarse en diferentes exposiciones y eventos, atrayendo la atención de gran parte del público.

        En el caso concreto de Valencia, los dos vehículos que fueron elegidos para la muestra fueron primeramente un Land Rover 88 de la Policía Armada, que sería utilizado primero por las Banderas Móviles y luego por las Compañías de Reserva General, cuando fueron fundadas en 1969. La labor de estos vehículos en su función de orden público viene caracterizada por las rejillas que protegían los faros y cristales, y fueron utilizados, por ejemplo, en los disturbios de la Ciudad Universitaria de Madrid, en las postrimerías del Régimen Franquista, donde se les hicieron algunas de sus más famosas fotografías. También es necesario destacar que existía otro modelo de este todo terreno, cubierto con lona, que solía ser utilizado como vehículo de mando, así como una versión de mayores dimensiones, que sería el Land Rover 109.

        El otro vehículo que se exhibió no sólo era una verdadera curiosidad histórica, sino que además es una pieza única en su género y de las que hubo muy pocos en servicio. Se trata de una ambulancia medicalizada que inició sus servicios en tiempos del Cuerpo de Policía Nacional, que contaba con sus propios servicios sanitarios, y que con la fusión de la Policía Nacional con el Cuerpo Superior en 1986, para crear el Cuerpo Nacional de Policía, pasó a ser utilizada para labores auxiliares en determinadas situaciones, como por ejemplo en las prácticas de tiro.

        Esta ambulancia fue diseñada sobre el modelo y chasis de un Talbot Horizon, que fue convenientemente modificado sobre el propio proyecto, dando como resultado un modelo familiar que fue agrandado hasta convertirlo en una pequeña furgoneta, en la que se incluía  una camilla y todos los utensilios médicos necesarios para su función. Por supuesto, con el cambio de la nomenclatura, estructura y uniformidad del cuerpo policial, la rotulación de los nuevos vehículos fue totalmente modificada, pasando del color corporativo marrón a la nueva combinación de blanco y azul, con la palabra "Ambulancia" en grandes letras rojas en su frontal, y con sirena naranja en vez de azul.

        Los actos dieron comienzo con el solemne izado de la Enseña Nacional, que fue llevado a cabo por los recreadores uniformados con la modalidad colonial del "rayadillo" antes mencionada, a cuyo cargo también corrió las descargas de fusilería que se llevaron a cabo en un homenaje a los caídos, ante las asociaciones de veteranos y los representantes de las instituciones presentes en el acto.

        Se ofreció a la Unidad de Estrategia y Operaciones, por parte del director del Museo, a unirse a la formación de representantes del Estado, participando así junto al resto de militares y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el solemne acto.

        En concreto, en ese primer día, y dada su colaboración con el Cuerpo Nacional de Policía, se optó por exhibir ante el público el uniforme de un Subteniente de la Policía Armada, junto con el uniforme que actualmente utiliza en servicio el cuerpo policial. Para el segundo día, se vistió el uniforme de verano que se creó en 1986, y que hoy en día se sigue usando en actos institucionales en la temporada de calor, cuando desaconseja el uso de la guerrera del uniforme de gala.

        Una vez finalizados los primeros actos, se procedió a una pequeña exhibición en formación cerrada de las tropas coloniales y del pequeño escuadrón de lanceros equipados con uniformes alfonsinos de infantería (o de artillería, según los distintivos de cuello y el calzado), que entusiasmaron al público con la presencia de los nobles brutos de color blanco.

   

        Las diferentes exhibiciones de los grupos de reconstrucción histórica permitieron por un lado al público disfrutar de la vistosidad de los uniformes de las diferentes épocas, y al mismo tiempo dieron la oportunidad a los participantes de intercambiar impresiones y de compartir criterios sobre la afición, pudiendo así mezclarse profesionales de la milicia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad con el público y con los recreadores. Cabe destacar que las actividades abarcaron todo el fin de semana, pero, dado que la presencia de la UEO fue sólo el sábado, el espacio dedicado al evento cubre sólo ese día, ya que el domingo se aprovechó para asistir a otra recreación histórica que tuvo lugar en la población de Siete Aguas, también en Valencia.

        SIETE AGUAS

        Al igual que en el caso del "Museo Vivo" de Valencia, las actividades de recreación histórica realizadas en la población de Siete Aguas también cubrieron todo el fin de semana del 21 y 22 de mayo, pero, como en el caso anterior, dado que la Unidad de Estrategia y Operaciones sólo estuvo presente uno de los dos días, el domingo, sólo se hará referencia al citado momento.

        La población de Siete Aguas se encuentra a menos de cincuenta kilómetros de Valencia, en un desvío de la Autovía A-3 que une la capital de la comunidad autónoma con Madrid, por lo que se aprovechó el viaje de retorno desde la colaboración con el Cuerpo Nacional de Policía para asistir como público a la reconstrucción histórica que tuvo lugar el domingo, y en la que participaron algunas de las ya tradicionales asociaciones de recreación con las que suele colaborar la UEO.

        En concreto, en la parte en la que se tuvo la oportunidad de asistir, la recreación se basaba en un escenario de combate urbano en las postrimerías de la II Guerra Mundial, donde un grupo de fuerzas combinadas británicas y norteamericanas asaltaban una serie de posiciones atrincheradas alemanas, con un campamento y una comandancia incluida, desde donde el mando germano dirigía las labores de ocupación.

        De entre los elementos más destacadas y que más atrajeron la atención del público se encontraban un cañón anticarro alemán, así como una moto con sidecar, perteneciente al Presidente de la Asociación "Codex Belix", don Antonio Lalaguna Arroyo, y que ha sido vista en incontables eventos en los que ha participado la Unidad de Estrategia y Operaciones, siendo ya uno de los clásicos de los mismos.

        Por su parte, en el lado norteamericano, destacaba la presencia de varios jeep "willys", que fueron utilizados como cobertura durante su avance por las tropas aliadas, así como un vehículo "Dodge" caracterizado como una ambulancia de la 101º División Aerotransportada.

        A parte de la recreación en sí misma, que además contó con la habitual pirotecnia y efectos especiales, se montaron diversos puestos de compraventa de material histórico militar, tanto original como reproducciones, a fin de permitir a los recreadores completar sus respectivos uniformes y equipamiento, y al público interesado iniciarse en el mundo de la militaria.

        Quizás el elemento que más fallara en la organización del evento fue la falta de organización para controlar al público, dada la ausencia de las autoridades locales (llamó especialmente la atención que el cuartel de la Guardia Civil estuviera cerrado...), por lo que desde la Unidad de Estrategia y Operaciones se ofreció inmediatamente la colaboración para suplir esa ausencia

        Como colofón final a las actividades, se ofreció a los participantes una comida de confraternización entre los diferentes grupos colaboradores, a la que por desgracia las cuestiones horarias no permitieron quedarse a la UEO, aunque posteriormente a la recreación se tuvo la oportunidad de intercambiar impresiones con diversos colaboradores y asociaciones, entablando amistad con varias de ellas con las que posteriormente se coincidiría en muchas ocasiones, por lo que la oportunidad de haber asistido a la que esperamos que sea una primera de muchas ediciones del evento de Siete Aguas se convirtió en una interesante y francamente agradable experiencia. Así pues, mucha suerte para los organizadores y nuestros mejores deseos en su proyecto.