Visita al submarino S-61 "Delfín"

        Los submarinos de la clase "Delfín" fueron los denominados por la Armada Española como los S-60, y proceden de un diseño francés, la llamada clase "Daphné", aunque fueron íntegramente fabricados en España bajo licencia. Con la periódica sustitución de los S-60 por una nueva generación de submarinos, los S-70 clase "Galerna", con los que convivieron en servicio, los "Delfín" fueron pasando a la reserva, y el que daba nombre a la clase acabó como museo en Torrevieja.

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        INTRODUCCIÓN

        Siguiendo la tradición de las diferentes Armadas de otros países, y queriendo conservar una parte del patrimonio histórico de la Armada, al comenzar a darse de baja los submarinos de la serie S-60 o clase "Delfín", se presentó un proyecto para poder transformar uno de ellos en Museo Flotante, de modo que la ciudadanía pudiera visitarlo y valorar las dificultades que implican la vida a bordo de una de estas unidades, pertenecientes a un arma que tiene gran tradición en las fuerzas navales españolas, como es el Arma Submarina, en especial por el relevante hecho de que el primer submarino de la historia también es español, el diseñado por Isaac Peral.

        Por supuesto, tan pronto como desde la Unidad de Estrategia y Operaciones se tuvo conocimiento de la existencia de dicho proyecto, se organizó rápidamente una visita institucional, a fin de promocionar una iniciativa que sin duda se espera y se desea que sirva de ejemplo para que en el futuro otras entidades realicen actividades parecidas, y el patrimonio militar español y su historia castrense ocupen el lugar que les corresponde en la mentalidad de nuestra sociedad.

        La visita fue organizada en el mes de junio del año 2007, coincidiendo con un viaje realizado a la zona de Benidorm y al Levante español, y sirvió de punto de contacto con la administración del Museo del Mar y de la Sal, que es quien gestiona la conservación del submarino.

        LOS SUBMARINOS "DAPHNÉ"

        Los submarinos "Daphné", de origen francés, utilizaron las lecciones aprendidas durante la II Guerra Mundial. Al terminar el conflicto, la Armada francesa utilizó diversos tipos de submarinos, hasta un total de 14 unidades, fabricando sus nuevos proyectos en base a los famosos U-boat germanos, uno de los cuáles había servido tras su captura en la flota gala con el nombre de "Roland Morillot", con la denominación de S-613. Se trataba de un modelo Tipo XXI, y fue un elemento inspirador para el desarrollo de los siguiente sumergibles franceses, los de la clase Narval, que entraron en servicio en los años 50 y que estaban armados con 6 tubos de 550 milímetros, desplazando casi 2.000 toneladas y logrando velocidades de 15 nudos en superficie y 18 en inmersión.

        Con el fin de desarrollar un número aceptable de submarinos, se diseñó un segundo modelo, más ligero, que sería la clase "Arethuse", de 669 toneladas de desplazamiento. Serían estos nuevos sumergibles en los que se inspiraría la nueva clase "Daphné", con las mejoras que la experiencia aporta, al ir dándose de baja los "Arethuse" tras un breve período de servicio.

        La nueva clase de submarinos, los "Daphné", tendrían un desplazamiento algo mayor, 869 toneladas en superficie y 1.043 en inmersión, y su mayor prioridad sería lograr un buque cuya principal característica fuera la navegación silenciosa, de tal modo que ello le permitiera entrar incluso en formaciones enemigas para obtener mejores blancos.

        Al igual que en el caso de los modelos anteriores de la Armada francesa, los "Daphné" fueron equipados con tubos lanzatorpedos de 550 milímetros, hasta un total de 12, y una planta de propulsión diésel de 1.600 shp, que a través de sus dos hélices le permitieran alcanzar los 14 nudos en superficie y los 16 en inmersión. Su eslora alcanzaba los casi 60 metros, mientras que su manga casi llegaba a los 7, con 4,6 metros de calado. La distribución del submarino se hizo en una misma planta principal, que recorre todo el buque, con un nivel inferior que abarca el área principal del compartimiento de máquinas y al que se accede desde el suelo del nivel principal.

        Con el fin de mejorar en todo lo posible la navegación silenciosa, todos los equipos exteriores fueron diseñados para que fueran retráctiles, pudiendo recogerse en el interior del casco, probándose en un canal artificial los diferentes diseños hasta lograr el resultado apetecido. De hecho, se colocaron micrófonos a lo largo del propio casco de la nave, a fin de que la tripulación pueda oír el ruido efectuado por el buque en el que presta servicio, y de ese modo corrija las deficiencias observadas, reduciendo velocidad o cambiando la maniobra, por ejemplo.

        El nuevo proyecto tuvo un gran éxito, y rápidamente se convirtieron en elementos estrella de la Armada francesa, destacando en multitud de tareas. Fue tal su fama, que diversos países encargaron sus propios submarinos, y así, entre 1964 y 1970, se vendieron unidades a Sudáfrica (3), a Pakistán (3) y a Portugal (4), además de los 11 con los que se quedó la propia Arma Submarina francesa. En el caso de España, se decidió que, en lugar de comprar unidades al gobierno galo, se optaría por conseguir la licencia de fabricación, y se comenzó la construcción de 4 en los astilleros hispanos, bajo la denominación de Submarinos de la Clase S-60.

        Sin embargo, antes de abandonar el modelo francés y adentrarnos en el español, conviene destacar una serie de incidentes que hicieron que el modelo de la Armada fuera sometido a intensos estudios para corregir deficiencias. En 1968, en aguas del Mediterráneo, despareció sin dejar rastro el submarino francés "Minerve", perteneciente a la clase "Daphné". Se realizaron las correspondientes operaciones de búsqueda e investigaciones, sin éxito alguno.

        La alarma sonó en todo el aparato de la militar cuando el mismo año, 1968, otro submarino francés, de la misma clase, el "Eurydice", repitió el suceso del "Minerve" y desapareció también sin dejar rastro, sin que ninguna de las unidades hubieran comunicado un ataque, lo que aumentó la tensión, al no encontrarse explicaciones plausibles de lo sucedido. A principios de 1971, a bordo del "Flore", del mismo modelo de submarino, la tripulación ejecutaba una maniobra rutinaria de inmersión, y de pronto comenzó a entrar agua a través de una vía de agua en el esnorquel, por lo que el comandante de la nave ordenó una acción de emergencia que fue rápidamente ejecutada y ello salvó al buque, comprobándose que existía un defecto de fabricación en las válvulas, que con el paso de tiempo y al someterse a la presión, cedían e inundaban el buque. Por fortuna, tras descubrir el motivo de tan alarmantes pérdidas, se ordenó una reparación y sustitución de las válvulas, y el proyecto español pudo realizarse sin ese defecto de fábrica.

        EL MUSEO DEL MAR Y DE LA SAL

        Todo lo relacionado en la actualidad con el submarino S-61 "Delfín" corresponde al Museo del Mar y de la Sal de Torrevieja, que ha firmado, junto con el Ayuntamiento de dicha localidad, una cesión por un plazo de 50 años con el Ministerio de Defensa, la cesión del buque para su exposición al público.

        Las visitas guiadas corren a cargo, o al menos así era cuando se realizó esta visita de la Unidad de Estrategia y Operaciones (debe recordarse que han pasado 10 años), a cargo de antiguos tripulantes del submarino, que habían pasado a operar a través del Museo del Mar y de la Sal, pero vistiendo su uniforme de servicio de la Armada. En ese aspecto, es de destacar su labor y amabilidad en el desempeño de sus funciones, más aún si uno demuestra tener unos ciertos conocimientos sobre submarinos y más en concreto sobre el propio "Delfín", lo que en nuestro caso les entusiasmó.

        Debe tenerse en cuenta al realizar la visita que es preciso visitar la página web del Museo del Mar y de la Sal, en especial porque existen alturas mínimas y máximas para poder acceder al submarino.

        Además, es conveniente comprobar los horarios antes, ya que hay algunos meses en los que abre en horarios distintos (horarios de verano e invierno, básicamente), y otros en los que se cierra para efectuar las necesarias tareas de mantenimiento.

        La visita se inicia al acceder por la escotilla de proa, cuya escalera nos dará acceso a la sala de torpedos, una de las más impactantes del submarino por motivos evidentes. El recorrido, realizado sala a sala, en la que los tripulantes nos explicarán las curiosidades y los elementos operativos de las mismas, nos llevan a visitar los distintos compartimentos, incluyendo las zonas de alojamiento, con las llamadas "camas calientes" (es un sistema por el cuál varios tripulantes comparten cama, mediante turnos rotatorios de descanso y guardia, a fin de economizar el espacio), la Cámara de oficiales (el capitán de estos submarinos no disponía de sala propia, su único privilegio era no compartir cama), la Sala de Control, con la escalera de acceso a la escotilla de la torre y al puente, y demás estancias, entre las que destacan la pequeña cocina y el servicio. Está prohibido realizar fotos en el interior del submarino, y mucho menos la publicación de las mismas, es por ello que sólo se ofrecen al lector imágenes exteriores, y el recorrido por el interior del "Delfín" concluye por la escotilla de popa del submarino, donde los tripulantes accionan la conocida alarma que tantas veces el visitante habrá oído en las películas.

        La visita, no obstante, no concluye con el S-61 "Delfín", ya que el Museo del Mar y de la Sal ha logrado una segunda joya para exponer, una patrullera de Aduanas.

        El Servicio de Vigilancia Aduanera pertenece al Ministerio de Fomento, y cuenta con sus propios buques y con su propio personal. La uniformidad de sus embarcaciones viene marcada por el caso de color azul, con la palabra "Aduanas" en sus costados, en color blanco o azul claro, y con la tradicional franja diagonal del mismo color que la rotulación, que cruza el casco.

        Al igual que en el caso de las patrulleras de la Guardia Civil del Mar, estas unidades cuentan con la posibilidad de instalar en diversos puntos del buque armas pesadas, cuando las necesidades lo requieren, aunque normalmente no se lleva emplazadas. Al tratarse de Patrulleras de Alta Mar, no son meras lanchas, sino que sus dimensiones pueden alcanzar fácilmente el medio centenar de metros de eslora, y están preparadas para realizar, además de las funciones propias de lucha contra el contrabando y la inspección o abordaje en alta mar, las de colaboraciones en rescates y operativos de Salvamento Marítimo. Por supuesto, los agentes de la Agencia Tributaria o de Vigilancia Aduanera, tiene la misma consideración que cualquier otro miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, el de agente de la autoridad, y al igual que el Cuerpo Nacional de Policía tiene sus antecedentes y su pasado en la Policía Nacional, la Policía Armada, el Cuerpo de Seguridad, etc, el Servicio de Vigilancia Aduanera y los agentes de la Agencia Tributaria tienen sus propias instituciones pasadas, en especial el extinto Cuerpo de Carabineros, que desaparecieron con la llegada del General Franco al poder.

        CONCLUSIÓN

        En la actualidad, el Museo del Mar y de la Sal es la única institución capaz de ofertar al visitante todo el año y de forma permanente la oportunidad de subir a bordo de uno de los submarinos de la Armada Española, que si bien ya no se encuentra en servicio, guarda mucha similitud con sus herederos, los S-70 de la Clase "Galerna", actualmente en activo. No sólo eso, sino que además su esfuerzo ha permitido a personal retirado de la Armada poder seguir sintiéndose como parte del apartado militar, y además compartir sus experiencias a bordo del buque en el que prestaron sus servicios. Por ello, desde la UEO es nuestro deseo felicitar al Museo del Mar y de la Sal y al Ayuntamiento de Torrevieja por su ejemplarizante labor de difusión y conservación de nuestro pasado militar.