III Reconstrucción Histórica del Western

        El pasado fin de semana del 16 y 17 de noviembre tuvo lugar en el Parque Temático Oasys Minihollywood de Tabernas, Almería, la III Edición del evento Old West History, organizado por parte del propio parque temático, así como por Armería Leonardo y por Manuel Olaya, entusiasta creador del proyecto. El evento, que de año en año va consolidándose como un referente a nivel internacional, atrae a recreadores de toda España y de toda Europa, y en él participan gran cantidad de Asociaciones y entidades, entre las que se encuentra desde la primera edición la UEO.

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            NOTA (II): Algunas de las imágenes incluidas en el presente artículo fueron tomadas por varios fotógrafos que estuvieron presentes colaborando con el evento. A fin de que el lector pueda visitar su trabajo y sus respectivas webs se han mantenido sus propias marcas, una visita que desde la presente web se recomienda encarecidamente.

        EL EVENTO "OLD WEST HISTORY"

        El evento "Old West History" tiene su origen en el sueño de un grupo de entusiastas del género cinematográfico Western, que a la cabeza de don Manuel Olaya quisieron llevar a la realidad sus aspiraciones de transmitir al público el aspecto cultural e histórico de una temática que ha entretenido a varias generaciones a lo largo de todo el mundo.

        Aprovechando las circunstancias de que muchas de esas películas fueron rodadas en la provincia de Almería y que gran parte de esos escenarios se han conservado en varios parques temáticos de la zona del Desierto de Tabernas, tanto Olaya como Leonardo Giménez, de Armería Leonardo, entraron en contacto con Jose María Rodríguez Linde, director del Oasys Minihollywood, contando desde el primer momento con su apoyo para tratar el aspecto histórico de la segunda mitad del siglo XIX en los Estados Unidos.

        La primera edición del "Old West History" se esperaba que contara con la colaboración de diversas instituciones andaluzas y de la propia provincia de Almería, pero rápidamente se pudo comprobar, como en la mayoría de proyectos, que la entrada de las administraciones públicas y en especial de cargos políticos eran más un estorbo que una ayuda, por lo que finalmente el proyecto pasó a llevarse a cabo mediante asociaciones y las tres personas antes mencionadas.

        Con respecto a la Unidad de Estrategia y Operaciones, ya desde los orígenes se entró en contacto por parte de don Manuel Olaya para cubrir el aspecto militar del evento, así como la parte cultural, mediante la realización de conferencias y exposiciones, contando desde el primer momento con la colaboración de la entidad.

        Posteriormente, y a medida que el evento fue creciendo y teniendo un mayor reconocimiento, diferentes asociaciones y grupos de recreación histórica fueron uniéndose al proyecto, proporcionando una variedad de personajes que cubren gran parte de las vicisitudes de la vida del Oeste Americano, pero siempre centrándose en darle un aspecto de rigurosidad histórica que rompiera con la falsa imagen que el cine da a veces.

        El crecimiento tanto de asistentes como de participantes han permitido además, por parte de la Unidad de Estrategia y Operaciones, tratar otros aspectos más desconocidos de las campañas militares que van más allá de la Guerra de Secesión o de las Guerras Indias, introduciendo temáticas como intervenciones extranjeras en América del Norte, que con suerte cristalizarán en nuevas actividades para futuros eventos. Sin embargo, como en otras ocasiones, dejaremos el desglose de dichas temáticas para el apartado correspondiente, que se incluirá más adelante en el habitual epígrafe "La colaboración de la UEO en el evento", a fin de no complicar la lectura al visitante con informaciones cruzadas.

        Para el caso de la III Edición del "Old West History" se contó con la presencia de alrededor de 200 recreadores, aunque hubo una serie de ausencias de última hora por cuestiones logísticas y administrativas, ya que diversos aspectos burocráticos obstaculizaron el uso de armas a lo largo del evento. Sin embargo, lejos de desanimarse, rápidamente se planearon una serie de actividades que no requirieran el uso de dicho armamento, sustituyendo algunas de las actividades por otras, o readaptando varias de ellas a aspectos relacionados, como fue el caso de la Batalla de Vicksburg, que se convirtió en la Rendición de Vicksburg, con una flamante parada militar y realizando la ceremonia de dicha rendición.

     

        A pesar de las ya mencionadas "deserciones", lo cierto es que las dificultades no supusieron un impedimento a la afluencia de los recreadores que, pese a las adversidades, acudieron a su compromiso con la organización, y que se adaptaron a las creativas ideas que proporcionaron una serie de innovadoras actividades y modificaciones del programa, logrando de ese modo sacar el evento adelante y recrear una serie de escenas que, de otro modo, jamás se habrían ocurrido, y que demostraron una vez más la tesis de la UEO de que la recreación es algo más que participar en batallas...

        EL MONTAJE

        Como en años anteriores, desde la Unidad de Estrategia y Operaciones se adelantó el viaje para que el equipo de montaje tuviera terminado el campamento cuando llegaran el resto de recreadores, ya que ello proporciona una gran ventaja logística que difícilmente se puede cubrir a última hora y con el público a punto de entrar.

        Aunque en un principio se barajó montar todo el material en la zona de la batalla, de modo que también sirviera de fondo para la misma, finalmente se decidió que sería más conveniente colocar las tiendas en el emplazamiento habitual, ya que constituye un punto de referencia para el público que haya asistido en ediciones anteriores.

        Cada año, desde la UEO se procura llevar material diferente que proporcione distintas visiones de lo que era la vida y el material militar de la época, y en esta ocasión no iba a ser diferente. Así, y dado que se iban a tratar más ejércitos del período, se llevó una de las clásicas tiendas de campaña modelo "Bell", que fueron usadas por la mayoría de países (y, por supuesto, por el Ejército de los Estados Unidos) a lo largo del siglo XIX y una parte del XX (hoy en día todavía las Fuerzas Armadas Españolas las usan, pero con lonas de camuflaje en lugar de blancas, en sus despliegues de campamentos, para funciones auxiliares como almacenes, cocinas, etc).

        Además, al igual que en el caso de nuestra entidad, otros grupos de recreación histórica acudieron en fecha anterior al evento para montar sus correspondientes "displays" y sus exposiciones, destacando la labor de "Madelman Dioramas", que como el año anterior montaron en el vagón del ferrocarril otra de sus espectaculares escenas, en esta ocasión referida a la vida dentro de los fuertes de la Caballería de los Estados Unidos.

        EL EVENTO: SÁBADO 16

        Aunque la apertura al público estaba fijada para las 10 de la mañana, como no podía ser de otro modo los recreadores estuvieron antes en las instalaciones del Oasys Minihollywood, a fin de organizar las diferentes actividades que se realizarían a lo largo de la jornada y de ultimar los detalles del vestuario.

        Dadas las dificultades anteriormente expuestas con la administración en relación con el uso del armamento y con la especial característica del propio Oasys Minihollywood, que es una personalidad jurídica propia con sus propios permisos y licencias, se buscaron una serie de alternativas de cara a poder sustituir las acciones que implicaban armamento, y asimismo, en el apartado de la temática militar, desde la UEO se decidieron realizar otra serie de actividades complementarias sobre la marcha.

        Inevitablemente, la primera de ellas, como en todas las anteriores ediciones, y como en cualquier recreación militar que se precie, fue rendir honores e izar bandera en el campamento de la Unión, aprovechándose dicha actividad para grabarla y realizar posteriores vídeos explicativos. La elevada presencia de oficiales en este aspecto permitió recrear la transferencia de órdenes a lo largo de la cadena de mando, ya que se contaba con un General de División, un Coronel y varios Capitanes, con diferentes modelos de uniforme y vestuario, lo que también permitió representar la amalgama de uniformes que a lo largo del siglo XIX usó el Ejército de los Estados Unidos, y que distaba mucho de ser una imagen homogénea, como muchos de los filmes temáticos nos han hecho creer.

     

        En ese sentido, en lo que a la tropa y suboficiales se refiere, también se contó con una representación de diferentes armas, Caballería e Infantería, lo que también permitió exhibir al público los distintivos y colores que cada una de ellas utilizaba (amarillo para Caballería, azul o negro para Infantería), así como los diferentes tipos de banderas y estandartes que se emplearon a lo largo del período y los años en que se emplearon. También se aprovechó la circunstancia para explicar al público el significado de los colores y símbolos de la bandera de los Estados Unidos, así como la bandera de los Estados Confederados de América, ya que los compañeros que recreaban el otro bando de la Guerra Civil también realizaron su propia ceremonia de izado.

        -La Bandera de los Estados Unidos de América: Desde su creación a lo largo de la Guerra de la Independencia contra los ingleses, la enseña nacional de los Estados Unidos ha sido un icono de los valores que defiende y en los que se funda la nación, y que están profundamente inspirados en la Revolución Francesa, tomando de hecho los mismos colores.

        Dado que dichas revoluciones, tanto la norteamericana como la francesa, se realizaban en contra del Absolutismo, se basaban principalmente en principios de libertades individuales, eliminando el concepto de súbdito y sustituyéndolo por el de ciudadano, marcando que dichos ciudadanos nacen libres e iguales (lo que luego curiosamente no se aplicaba con otras etnias y razas, como la negra, ya que no eran ciudadanos), que cada hombre en su casa es Rey, y que la Soberanía de las naciones pertenece al pueblo y no a la Corona.

        En ese sentido, los tres colores revolucionarios franceses (azul=libertad, blanco=igualdad y rojo =fraternidad) fueron parte de la enseña nacional de los nuevos Estados Unidos de América, pero dicha bandera incluye mucho más. Cada una de las franjas rojas y blancas representa a cada una de las 13 colonias que se independizaron de la Monarquía Británica de Jorge III, y cada una de las estrellas representa cada uno de los Estados que se fueron incorporando a la Unión, lo que hace que el número de estrellas haya ido variando con el tiempo, hasta alcanzar el número de 50 en la bandera actual, que no incluye el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, el cuál, no obstante, legalmente hablando ha pasado a incorporarse a la Unión.

        La mañana del sábado se aprovechó, principalmente, a realizar instrucción militar, ya que las dos actividades principales previstas en este campo, la firma del Tratado de Fort Laramie y la Rendición de Vicksburg, incluían como parte importante formación en orden cerrado. A tal efecto, y mientras otras actividades y conferencias se desarrollaban por todo el Parque Temático, las tropas azules marcharon en columna de a dos a la zona atrincherada que se había creado, ensayando además una carga de infantería desde las mismas.

        Durante el proceso, se aprovechó a "reclutar" a recreadores de otros grupos que individualmente habían acudido al evento vistiendo uniforme, ofreciendo a todos aquellos que quisieron participar el integrarlos en las actividades previstas, y también se aprovechó la dispersión de algunos de los miembros de la tropa para simular la captura de desertores y la aplicación de medidas disciplinarias militares, lo que ofreció al público otros aspectos de la vida castrense que normalmente no se tratan en la recreación histórica.

        Las actividades de la mañana concluyeron con la actuación programada del Parque, en la que se simulaba el intento de fuga de un forajido de la Oficina del Sheriff, que como siempre contaron con el entusiasmo del público y la gran profesionalidad de los actores, que les permite interactuar con caídas desde los edificios, galopadas por la calle principal y peleas a lo largo de toda la actuación, dando un toque de espectacularidad difícilmente superable.

        También entre las actividades de la mañana se recreó la presencia del movimiento Prohibicionista y Sufragista, que defendía por un lado la decadencia que suponía para la moral de la época el alcohol y la presencia de los borrachos, y por el otro el derecho de la mujer al voto y a la participación activa en la política del país. Esta movimiento tuvo una gran importancia en el mundo anglosajón, que fue francamente avanzado con respecto al resto del mundo en lo que a los derechos de la mujer y al sufragio femenino se refiere.

          

        Esta representación del Movimiento Prohibicionista fue llevada a cabo tanto el sábado como el domingo, y fue "contestado" por dos fuerzas gubernamentales diferentes, a fin de dar una visión a lo diferentes que eran dos naciones fronterizas, los Estados Unidos de América y Canadá. Así, en el caso de la manifestación del sábado, el intento de las damas prohibicionistas de cerrar el bar fue impedido contundentemente, a petición del Sheriff, por el ejército norteamericano, mientras que en el caso del domingo, la manifestación, si bien no pudo acceder al Saloon, se permitió que continuara en la vía pública por parte de la Policía Montada del Canadá, una vez comprobados los permisos gubernativos.

        Durante la hora de la comida, como ya se ha convertido en tradicional en los eventos "Old West History", se formó la guardia y se anunció la entrada al comedor del Presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, que fue aplaudido por los sorprendidos (algunos no tanto) y entusiastas comensales, que pudieron disfrutar del buffet que ofrecen los servicios de hostelería del Parque.

        -La firma del Tratado de Fort Laramie: Aunque inicialmente no estaba prevista la realización de esta actividad, las circunstancias hicieron que a petición del Parque se llevara a cabo. Por fortuna, el hecho de conocer la historia a la perfección por parte del organizador de la misma, y el hecho de que ya se hubiera llevado a cabo en anteriores ediciones, permitió poder organizarla rápidamente.

        La firma del Tratado de Fort Laramie supone un punto de inflexión en la historia de las Guerras Indias, ya que significó el fin de la Guerra de Nube Roja, el desmantelamiento de la Línea Bozeman y la primera (y única) vez que las confederaciones de naciones indias lograron una victoria sobre el Gobierno Federal en el campo diplomático además de en el campo de batalla, éxito logrado por el propio Jefe Nube Roja.

        El establecimiento de dicho Tratado reconocía la existencia de un territorio indio independiente, se le reconocía su propia autoridad y se prohibía la entrada al mismo del hombre blanco, siendo devuelto para ser juzgado al Ejército cualquiera que violara dichas fronteras.

        Además, el gobierno se comprometió a suministrar a las Reservas Indias recursos para los inviernos, construir infraestructuras y a nombrar delegados encargados de garantizar el cumplimiento del Tratado, que sería la famosa figura del llamado Agente Indio, quien informaba directamente a Washington a través de la Oficina de Asuntos Indios.

        A cambio, las Naciones Indias firmantes se comprometían a respetar los límites territoriales fijados, a no matar a quien violara dichos límites, sino a entregarlos a las autoridades militares, y a convivir en pacífica coexistencia con el hombre blanco. De este modo, se ponía fin a los años de lucha encabezados por Nube Roja, quien viajó a Washington a reunirse con el Presidente Grant, comprobando con desagrado que se habían cambiado algunas de las condiciones acordadas en el documento.

        El viaje de Nube Roja fue aprovechado también por las Naciones Indias para que el Jefe realizara una serie de conferencias por la Costa Este de los Estados Unidos, visitando algunas de las ciudades más importantes y comprobando la inmensidad y el poder de su enemigo. El tamaño y las dimensiones de las ciudades impactaron profundamente al anciano Jefe, quien comprendió que una victoria a largo plazo era imposible, por lo que optó por emplear dichas conferencias en ganarse a la opinión pública, de modo que pudiera asegurarse de que el gobierno no violara el Tratado por miedo a las repercusiones mediáticas.

     

        Tras dicho viaje, se retiró a la Reserva, donde acabó sus días en paz, tras haber logrado vencer a sus adversarios y sobre todo tras haber logrado traer varios años de calma a la región. Sin embargo, una nueva expansión de colonos hacia el Oeste trajo como consecuencia un aumento de las transgresiones de las fronteras indias, y ello poco a poco fue degenerando en conflictos en los que los habitantes de las Colinas Negras comprobaban que o bien por incapacidad de los militares o bien por la complicidad de Washington, sus requerimientos no eran escuchados, y un Hombre Medicina llamado Toro Sentado agrupó de nuevo a las Tribus y se preparó para una nueva guerra, que tendría su punto álgido en 1876, en la Batalla de Little Big Horn, pero esta es otra historia...

        -La Rendición de Vicksburg: Cuando estalló la Guerra de Secesión, tanto el Norte como el Sur pensaron que la contienda duraría poco tiempo, y por ello los reclutamientos de voluntarios se firmaron por un período de 3 meses. Los desfiles y el entusiasmo sustituían a los criterios militares de los oficiales veteranos.

        Sólo el anciano General Scott, héroe nacional que había luchado contra los ingleses en la Guerra de 1812, contra los Mejicanos tras El Álamo y contra varias tribus indias, planteó que las guerras nunca eran tan breves, y planificó una operación a largo plazo siguiendo el curso del río Mississippi, de modo que se partiera en dos a la Confederación y de ese modo se estrangulara al adversario, tal y como hace la serpiente Anaconda, de ahí que su propuesta fuera denominada Plan Anaconda.

        Sin embargo, el Presidente Lincoln y el resto de mandos y asesores militares sólo buscaban una victoria rápida y decisiva sobre el Sur, de modo que se desestimó el plan de Scott y se fue al choque con las tropas confederadas, dando como resultado la 1º Batalla de Bull Run, que demostró que a la fantasía de una campaña corta y gloriosa la sustituiría la cruda realidad de un largo y cruento conflicto.

        En el año 1863 el General Grant llevó a cabo su mayor operación en el teatro de operaciones del Oeste, cuyo objetivo era la toma de la ciudad fortificada de Vicksburg, donde el General Confederado Pemberton aguardaba con sus hombres en una de las mayores posiciones atrincheradas de toda la guerra, sólo superada por las defensas que rodeaban Washington, la propia capital federal.

        El objetivo era la toma de la ciudad, para enlazar con las tropas que ya habían desembarcado en Nueva Orleans anteriormente y que avanzaban hacia el Norte, partir en dos a la Confederación y "limpiar de ultrajes hasta el mar".

        Sin embargo, la zona por donde Grant debía atacar incluía multitud de ciénagas y pantanos, con cuellos de botella y posiciones fácilmente defendibles para Pemberton, por lo que se idearon diversas operaciones de distracción, como la incursión de la Caballería federal de Grierson, que atrajo a gran parte de las fuerzas rebeldes, permitiendo así a Grant avanzar por el río, con ayuda de una flota que transportó a su ejército y le permitió atacar Vicksburg por zonas más vulnerables.

        Finalmente, Grant logró cercar la ciudad de Vicksburg, iniciando un asedio en toda regla que concluyó con la rendición de la ciudad a principios de julio de 1863, coincidiendo justamente con la famosa batalla de Gettysburg, marcando así un día catastrófico para la Confederación.

        La recreación de la rendición de Vicksburg incluyó primeramente un canje de prisioneros entre las tropas azules y las grises. La ceremonia se inició con el acercamiento de los dos estados mayores, acompañados de las banderas de ambos bandos, a fin de que los dos generales se entrevistaran y se acordaran las condiciones de la rendición. A continuación, y tras el intercambio de prisioneros, el mando confederado entregó su sable al General de la Unión, que se lo devolvió como reconocimiento por el valor demostrado por los defensores. Finalmente, se permitió la licencia de representar una revista de tropas por parte del Presidente Abraham Lincoln, al que las tropas azules recibieron con honores militares.

     

        La presencia del Presidente fue aprovechada para recitar ante el público el famoso Discurso de Gettysburg que el propio Lincoln pronunció en su día, y tras la retirada del dirigente, las tropas federales formaron un pasillo para que lo cruzaran los soldados confederados, rindiéndose honores de ese modo los dos bandos, y dando así por concluida la recreación de la rendición de la guarnición de Vicksburg, y transmitiendo así también al público que en las recreaciones históricas no hay ideologías, sino simplemente respeto por la historia.

        El resto de actividades de la jornada incluyeron algunas exhibiciones con el lazo del grupo de Cow Boys venidos de Canarias, que además fue totalmente participativo, pudiendo intentarlo cuantos interesados en hacerlo hubo entre el público, y despertando un gran interés entre los visitantes. Además se incluyeron los programados espectáculos habituales del Parque Temático, incluyendo, por supuesto, los realizados en el Saloon, donde también se aprovechó para dar alguna de las conferencias previstas, y como colofón final, se representó junto al escenario el asesinato del Presidente Abraham Lincoln a manos del actor John Wilkes Booth, que aunque en su momento logró escapar del crimen, fue posteriormente detenido y condenado.

        La llegada de la oscuridad y el cierre de las instalaciones supusieron el fin de la jornada del sábado, retirándose los recreadores al Hotel Playa Capricho, en Roquetas de Mar, el espectacular alojamiento que se gestionó desde el Oasys Minihollywood, y que pertenece a la misma cadena. De ese modo, durante la cena, se pudieron comentar los avatares del día y planificar las actividades para el domingo, cuyo bloque principal sería realizado durante la mañana, ya que parte de los participantes debían volver a sus respetivas ciudades, y es que no debe olvidarse que muchos de los recreadores que acudieron al evento venían de toda España e incluso del extranjero, habiendo recorrido cientos de kilómetros.

        EL EVENTO: DOMINGO 17

        Al igual que en el caso del sábado, aunque la apertura del Oasys Minihollywood al público era a las 10:00, ya desde antes estuvieron los recreadores en sus respectivos campamentos, para iniciar las actividades con la entrada de los visitantes.

        Dado que el bloque principal debía ser realizado por la mañana, y a que los espectáculos habituales del Parque estaban programados conforme a un horario fijo, se decidió que antes del espectáculo de la plaza principal se realizarían una serie de demostraciones en los campamentos, que incluyeron una demostración en orden cerrado y una pequeña muestra de uniformes de otros países en el período del Far West que también estuvieron presentes en el continente, si bien no en los Estados Unidos.

        Se aprovechó también que algunos recreadores se habían vestido de presidiarios para hacer pequeñas muestras de los sistemas legales tanto estadounidense (con las figuras del Sheriff, los Marshall u otras agencias policiales, incluidas como la privada Agencia Pinkerton) como canadiense, con la Real Policía Montada del Canadá.

        También en ese sentido la presencia de la Policía Montada se aprovechó para hacer escenas que reflejaran cuestiones que trató esta famosa unidad, muchas de las cuáles les llevaban a interactuar con muchos de los propios iconos del Oeste, ya que, por ejemplo, muchas de las tribus que huían de la Caballería terminaban refugiándose más allá de la frontera, lo que les obligaba a tratar con las casacas rojas. También era muy normal que muchos comerciantes intentaran aprovechar lo escaso de recursos de la Policía Montada para realizar contrabando con ayuda de los tramperos y mestizos, lo que obligaba a realizar controles administrativos en ese aspecto.

     

        Además, muchos de los movimientos sufragistas estadounidenses fueron más allá de la frontera, si bien las ciudadanas británicas habían realizado en su momento sus propias marchas en defensa de sus derechos. No obstante, es una obviedad destacar que las necesidades en una metrópoli sobredesarrollada y superpoblada eran muy diferentes a las del lejano Noroeste, y que por ello las reivindicaciones de cada uno de esos lugares estaba adaptado a las circunstancias del lugar en el que se produjeran.

        Terminadas las actuaciones programadas del Parque se realizó de nuevo a representación de la Rendición de Vicksburg, incluyéndose nuevamente el intercambio de prisioneros y el ritual del pase de revista del Presidente Lincoln a las tropas azules, pronunciando de nuevo el discurso de Gettysburg, escoltado por el Estado Mayor del Ejército Federal y por los ondeantes estandartes de la Unión, para a continuación pasar al salón para comer.

        Terminados de comer, una parte importante de los grupos de recreación tuvieron que iniciar los preparativos de retorno a casa, debido, como ya se ha mencionado anteriormente, a las largas distancias que habían de recorrer, por lo que se produjeron las primeras escenas de despedida y comenzó el retorno a algunos con el recuerdo de un fin de semana inolvidable.

        Las dos principales actividades de la tarde incluyeron una nueva representación del asesinato del Presidente Abraham Lincoln a manos de John Wilkes Booth, que nuevamente se llevó a cabo en el Saloon Yellow Rose, que en tantos filmes del Oeste hemos podido ver.

        A continuación se llevó a cabo una breve conferencia sobre el Ejército de los Estados Unidos en el siglo XIX, a cargo del Presidente de la Unidad de Estrategia y Operaciones.

        -Conferencia sobre el Ejército de los Estados Unidos: Como quiera que el tiempo para realizar esta conferencia estaba especialmente tasado por ser la última de las actividades del Old West History, se procuró que fuera especialmente concisa, sin, por supuesto, obviar la más importante información sobre la organización militar norteamericana.

        El ejército estadounidense de la época, contrariamente a lo que es actualmente, era una pequeñísima fuerza de en torno a 20.000 soldados y oficiales profesionales, que además se encontraban desplegados lejos de las ciudades, en la frontera con Méjico o en los territorios en expansión, vigilando a los indios.

        La más famosa de sus armas, la Caballería, se componía de apenas 5 regimientos (1º y 2º de Dragones, 1º de Rifles Montados, y 1º y 2º de Caballería), que poco antes de la Guerra de Secesión fueron convertidos en 1º, 2º, 3º, 4º y 5º de Caballería, uniéndoles un 6º regimiento, aunque la dificultad de traerlos a la zona de conflicto, en el eje Washington-Richmond hizo que ninguno participara en la 1º Batalla de Bull Run, la primera de las batallas de la que se convertiría en la guerra más sangrienta que se vería jamás sobre suelo norteamericano, y que se prolongaría a lo largo de los años hasta 1865.

        En efecto, ambos estados mayores decidieron que la Guerra se ganaría a base de masas de infantería, apoyadas por la artillería, y se emplearía el sistema de las milicias estatales que se aplicó durante la Guerra de la Independencia. Un personaje ilustre reclutaba a la gente de su localidad, adquiriendo el rango de Capitán o Coronel, y formaba así una Compañía o un Regimiento, que se agrupaba con otros análogos de su mismo Estado, para formar así una Brigada, al mando de uno de los escasos mandos profesionales que existían en la época, quien convertiría a esas milicias en tropas operativas para la cruda realidad de la guerra.

     

        Las Brigadas, de 4 ó 5 Regimientos, se agrupaban en Divisiones, y las Divisiones se unían en Cuerpos de Ejército, aunque al principio esto eran meros nombres, al carecer los ejércitos de Estados Mayores efectivos. Finalmente, los Cuerpos conformaban los Ejércitos en sí, que en el caso de la Unión tomaban nombres de ríos (Ejército del Potomac, Ejército del Cumberland, etc) y en el de la Confederación tomaban el nombre de los Estados (Virgnina del Norte, Tennessee, etc). A estos Ejércitos se les unía una Reserva de Artillería, a fin de que el General en Jefe pudiera concentrar el fuego sobre el enemigo en el punto que deseara atacar.

        Con respecto a la uniformidad, el hecho de que ambos ejércitos se organizaran a base de milicias estatales supuso que cada una de las unidades usara uniformes propios, sin una homogeneización. Así, era muy normal antes de Bull Run ver soldados del Norte con uniformes grises y tropas sudistas vestidas de azul, entre una masa de uniformes de la Guerra de Independencia, de la de 1812 e incluso con influencias de otros países, como Highlanders, italianos con plumas en el sombrero y por supuesto los famosos zuavos. Todo esto cambiaría tras Bull Run, y la uniformidad se estandarizaría, sobre todo en el Norte, adoptando el azul del Ejército Federal, y el gris entre las tropas del Sur.

        El final de la Guerra de Secesión trajo consigo la desmovilización masiva de tropas, y los nuevos adversarios y teatros de operaciones aconsejaron el aumento de las unidades de Caballería para luchar contra los indios. Así, en 1866 se crearon el 7º, 8º, 9º y 10º de Caballería, los dos últimos formados por soldados negros con oficiales blancos, que fueron llamados por los indios "Buffalo Soldiers". Este nuevo enemigo no empleaba tácticas convencionales, por lo que la experiencia adquirida en la Guerra de Secesión no era válida, y a los oficiales y soldados azules les costó amargas experiencias sobre el terreno, como la derrota de Fetterman en 1866 o la infructuosa campaña de Hancock en 1867.

        Sería el General Sherman el encargado de ponerle remedio, al aplicar la misma doctrina que le valió para vencer al Sur, la llamada "Guerra Total". El plan era realizar campañas invernales, que eliminaban la movilidad india, para arrasar sus campamentos, dejarles indefensos ante los rigores invernales y obligarles así a rendirse. En 1868, en Washita, se probó el sistema, y el 7º de Caballería de Custer aplastó al poblado Cheyenne de Black Kettle.

        Con respecto a la forma de combatir en las praderas, la Caballería de los Estados Unidos se atenía al manual creado por Emory Upton, y se basaba en el uso de fuego por encima del sistema de carga. Uno de cada 4 soldados llevaba los caballos a retaguardia, y el resto formaban una sólida línea de tiradores, esperando con la potencia de fuego evitar el temido cuerpo a cuerpo con el enemigo.

        Como en toda guerra colonial, la idea era el uso de descargas de fusilería cerradas para romper los ataques indios, siendo apoyados siempre que fuera posible por ventajosos factores tecnológicos como cañones y ametralladoras, y es por este motivo por el que en lugar de usar rifles de repetición, como el Winchester, los soldados usaban carabinas monotiro Springfield, con menos cadencia de tiro pero el doble de alcance. No obstante, algunas unidades de Caballería crearon pequeñas unidades de tiradores selectos armados con Winchester, pero fue la excepción.

        Una vez concluida la conferencia, se procedió por parte de los organizadores a la entrega de diplomas y agradecimientos, que fue encabezada por Manuel Olaya, Leonardo Jiménez y, por supuesto, Jose María Rodríguez, a quien la asociación organizadora del evento "condecoró" con la Medalla del Congreso, que habían adquirido gracias a una colecta entre sus miembros. Destacó de entre las palabras del Director del Parque la amistad surgida con los años y el hecho de que esta comunidad del Far West había pasado a convertirse de meras asociaciones a una familia, palabras que fueron largamente aplaudidas por los presentes.

     

        Finalmente, se dio por finalizada la III Edición del Old West History, manteniendo todavía algunos de los participantes una cena en el Hotel Playa Capricho, ya que el desmontaje de campamentos y las distancias a recorrer obligaban a pernoctar un día más, circunstancia que fue aprovechada para visitar el Bar Ambrosio, en Almería, punto de encuentro de aficionados al Far West, y para realizar un pequeño recorrido el lunes por la Reserva Biológica del Oasys Minihollywood, pudiendo apreciar las nuevas especies que se habían añadido al elenco de fauna ya presente en el Parque.

        LA COLABORACIÓN DE LA U.E.O.

        Como en anteriores ediciones, desde la Unidad de Estrategia y Operaciones se participó en el evento en varios campos, siempre en el apartado militar. El primero de ellos fue en cuestiones logísticas, al organizar el campamento del Ejército de los Estados Unidos, con el despliegue de estandartes, material, uniformes y sobre todo la estrella de este año, una de las tiendas cónicas que fueron utilizadas por multitud de países a lo largo de todo el siglo XIX y primera mitad del XX.

        También el aspecto cultural estuvo entre las aportaciones de la entidad, con la realización de diversas charlas al público que fueron llevadas a cabo sobre la marcha, tras determinadas actividades, como el orden cerrado, el izado de bandera, etc, así como con la exposición de la conferencia que cerró las actividades del III Old West History, sobre la organización del Ejército de los Estados Unidos a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX.

        Además se llevó a cabo, aunque no estuviera previsto en un principio, la recreación del Tratado de Fort Laramie el sábado por la tarde, como sustitución de algunas actividades que hubieron de ser reemplazadas, demostrándose una vez más la capacidad de adaptación y sobre todo el hecho de que la recreación histórica es más que participar en batallas.

        Finalmente, otro de los puntos que se buscaba tratar este año era demostrar que la historia del Oeste es algo más que "indios y vaqueros", que es un apasionante mundo en muchos aspectos desconocidos, y que implicó cuestiones políticas que atrajo a muchos países a la región, y de ese modo abrir la puerta a esos aspectos para darlos a conocer al público. Así, entre la presencia de uniformes llevados a la muestra hubo, además de los de Estados Unidos, otros diferentes...

        -Uniformes aportados a la muestra: Quitando a un lado la uniformidad del Ejército Norteamericano, en especial de Caballería, se exhibieron ante el público por un lado el uniforme del Ejército Francés en las campañas de 2º mitad del siglo XIX, y que estuvo presente en la Expedición Internacional a Méjico (donde además intervinieron España y Gran Bretaña), que concluyó con el intento fallido francés de crear un Imperio bajo el mando de Maximiliano de Austria. Este uniforme empleaba abrigo azul y pantalón azul o rojo según el arma, así como un kepi en la cabeza.

        También se representó la presencia de fuerzas británicas en el continente, con la presencia de la Real Policía Montada del Canadá (creada en 1873 como Patrulla Montada del Noroeste) y con el uniforme de soldado de infantería victoriano, que fueron desplegados en Canadá como refuerzo en la Guerra de Río Rojo o en la revuelta de los mestizos y Louis Riel, al superar en fuerza a los destacamentos de la Policía Montada.